Llegamos hasta la esquina de la Santísima Anunciata mareados, quizás el efecto Sthendal estaba haciendo mella en nuestras mentes. Es demasiado arte en una sola ciudad, produce una sensación de ahogo y de mareo incrontolados. Quizás también el público que se agolpa en cada monumento, en cada esquina, ocasione también estos efectos: todos están como hipnotizados por las obras; es una sensación que solo en Florencia ocurre.
Quizás con el efecto o sin él encima nos pusimos en marcha para buscar el causante del otro efecto estudiado ya por los siquiatras, ése que produce el tremendo transtorno de coger un martillo y destrozar la figura majestuosa del David de Miguel Angel. Es el efecto David.
Ya ven que dos efectos tan traumáticos puede producir Florencia en la mente; saber y conocer que lleva a un transtorno ante tanta belleza y por fín, un ansia gigantesca de destruir lo que es belleza en piedra. La figura que representa la belleza en estado puro, que fue hecha por la mano de un hombre especial, lleno de rencores, pálido y traumatizado y con muchos defectos y quizás su mejor virtud: saberse especial.
La Academia Florentina de Bellas Artes fue fundada en 1562 por Cosme I. El gremio de San Lucas a comienzos del sglo XIV fue la base en la que se sustentó dicho monumento y a raíz de su inaguración se convirtió en una institución dedicada a la enseñanza y a la práctica de las artes tanto del dibujo, la pintura, la escultura y por supuesto la arquitectura. Con el paso de los años la Academia llegó a tener una colección amplia y variada que a petición popular fue abierta al público en 1784 bajo la uniciativa del gran duque Pedro Leopoldo. Esta colección incluye obras muy destacadas de los siglos XIII a XVI y entre sus firmas se encuentra Juan de Bolonia, Bronziani, Pontorno, Filippo Lippi y Sandro Boticelli.
Sin embargo esas largas colas ante sus puertas tienen una imagen fija en la mente: El David de Miguel Angel que está en este Museo desde 1873. Naturalmente hay más obras del autor como puede ser el San Mateo, el Esclavo Barbudo o el Esclavo Despertando, las tres sin terminar. Sin embargo la figura blanca y colosal es un punto, un norte para todos los que somos asiduos o novatos en Florencia.
Naturalmente no vamos a hacer como la primera vez, ir directos en busca de David; lo dejaremos para el final, es la única forma de ver el resto.
*En la sala del Coloso, cuyo nombre viene de la magistral obra que está en su centro: el Rapto de la Sabina obra de Jean de Boulogne de 1582 rodeado de cuadros de firmas ilustres.
* En Sala de Orcagna nos encontramos trípticos del siglo XIV, todos de temas religiosos, obras de Andrea di Cione, Nardo di Cione y Jacopo di Cione.
*En la sala del Gótico Internacional nos encontramos obras muy interesantes de firma pertenecientes a la primera mitad del siglo XV. Destaca de ellas una obra de Gherardo Starnina, La Madona con Niño y Santo. Y la destacable Incredulidad de Santo Tomás obra de Giovanni Toscani.
*En la Sala de Lorenzo Monaco, sus obras de carácter religioso procedentes del convento de Santa Maria degli Angeli .
*En la Sala del tardío Trecientos nos encotramos pinturas de tema religioso de finales del siglo XIV a comienzos del siglo XV, entre los que destaca La Coronación de la Virgen de Lorenzo di Niccolò.
*En la Sala de Giovanni de Milán nos encontramos las obras más emblemáticas de la pintura italiana del siglo XV; la muerte de San Giovanni y el Cristo Muerto obras de 1365 del pintor Giovanni da Milano son buena muestra de ello.
*En la Sala del Ottocento cuyo origen es el antiguo hospital que existía en este lugar, nos encontramos quizás con una de las colecciones más interesante del lugar: la colección de Lorenzo Bartolini, que reúne unas interesantisimas esculturas de la alta sociedad de la época napoleónica. Destaca también Luigi Pampaloni (1791-1847), autor de unos imponentes grupos escultóricos.
*En la sala de Giotteschi nos encontramos obras de Giotto, quizás las más importante de este hombre de Florencia. Entre ellas destaca el Cristo y el San Francisco que estaban en la Basílica de la Santa Cruz.
*En la sala del Duecento y primeros del Trecento nos encontramos cuadros y trípticos con temas religiosos que nos mete de lleno en esta época pictórica.
** En útimo lugar nos dirigimos a ese lugar que nos sabe siempre a poco; siempre dejamos algo en el aire para que sirva de excusa para próximas visitas. La galería de Prigioni nos va acercando al genio de los genios y es aquí donde nos encotramos a su San Mateos, obra en mármol de 271 cms de altura comenzada en 1503 y no terminada. Era la primera de una colección de los doce apóstoles que le habían encargado, pero por supuesto y como viene siendo habitual en Miguel Angel, canceló el contraro. Es así como vemos la técnica del mago, como sacaba una figura de un bloque de mármol, como lograba el milagro. El Esclavo Barbudo de 265 cms de altura comenzado a hacer en 1530 para la tumba de Julio II pero que nunca estuvo en ese lugar. Se colocaron no se sabe por qué en jardines y dos ellas están en el Museo del Louvre. El Esclavo Despertando, de 275 cms de altura comenzada también en 1530 es una obra también casi comenzada. Es como una lucha de la materia por tener cuerpo humano. Es la forma más directa de plasmar un milagro. Al fín y al cabo son las manos de Miguel Angel...
Y por fín llegamos a la Tribuna del David, allí donde el gigante observa las caras de asombro de todos lo millones de personas venidas de cualquier parte del mundo para verle, para comtemplarle y para embriagarse de su belleza. 434 cms de altura con zócalo incluído, comenzado a hacer en 1501 y acabado (éste sí lo acabó) en 1504. Destinado a estar en un pilar de la Catedral, hecho en las condiciones peores que podía encontrarse en autor, un mármol que estaba estropeado para poder ser utilizado por las manos de un artísta y sin embargo salió el gigante; una escultura de tal tamaño que no se hacía desde la antiguedad clásica y por supuesto en contra de lo previsto. Fue colocada delante del Palacio Vecchio (donde hoy está una reprodución). Se convirtió en el paradigma de muchas cosas: estatua de libertades, símbolo de las tendencias republicanas de la época, muchas cosas más...
Lo que se siente rodeándola es dificil de narrar, es como una especie de agustia que recorre tu cuerpo mientras tus ojos recorren el del David. Es verdad esa sensación de mareo, ese frenesí de belleza cumbre que te hace ser un mortal sin importancia ante la majestuosidad de una figura blanca. Quieres tocarlo pero está allí en lo alto... imposible porque es casi un sueño Pero tuve la ocasión de hacerlo: en un pase privado antes de ser expuesto al público de nuevo después de sufrir el célebre lavado que se le hizo por el 500 cumpleaños, lo pude tocar.. su tacto frío me hizo temblar.. o quizás tembló él ante el contacto de una mortal. Una experiencia única en el mundo.
®DAMADENEGRO2006