
Éste fue un viaje casi de rebote. Empezó como un proyecto de viaje a Londres, siguió como una planificación de una semana en Galicia con los amigotes, al cabo del tiempo volvimos a la hipótesis de que Londres mola más. Y cuando nos ponemos a buscar vuelos: día tal, compañía cual… demasiado caro. ¿Y si salimos mejor tal otro día? ¿Y si volvemos 2 días después? ¡Mira que baratos están los vuelos a Milán! ¿Y si viajamos a Londres haciendo escala en Milán? Hasta que de pronto, se hizo la luz. ¡Parecemos tontos, vámonos directamente a Milán!
Desempolvo mi guía de Italia, que se quedó acumulando ácaros el día que quedo frustrado el interrail por Italia, y nos ponemos a planificar. Después de mirar y remirar la guía, diarios de viaje de más gente y demás… el viaje quedó finalmente como un viaje a Milán, Como y Verona; y porque Venecia quedaba ya demasiado lejos para los 3 días que íbamos a estar, que sino…
Una vez reservados los vuelos a y desde Milán (éste es siempre el punto sin retorno de toda planificación) buscamos alojamiento en Sevilla, Milán y Como; ya que a Verona iríamos y volveríamos en tren el mismo día. Tuvimos la suerte de que en Como estaba de erasmus el hermano de Marta, una de las participantes del viaje. Así que amablemente nos ofreció quedarnos a dormir en su piso una noche.
Y casi sin darnos cuenta llegó el día D, nos montamos los 4 energúmenos en el coche y nos presentamos en Sevilla un miércoles. Dormimos en un albergue en la Avda. Menéndez Pelayo (Samay Sevilla Hostel se llamaba el sitio). El albergue fue fantástico. Las habitaciones limpísimas, muy céntrico, y con una azotea estupenda para tomarse una copa disfrutando de las vistas de la ciudad.
Esa noche quedamos con unas amigas de María, otra de las viajeras/aventureras, y nos dimos una pequeña vuelta a tomarnos unas cervezas. Pequeña vuelta, porque el avión sale mañana a las 9:05, con lo que con la tontería hay que levantarse cerca de las 6 de la mañana. Después de la cerveza nos subimos a tomarnos la última a la terraza del albergue, y poco después… a la cama que mañana empieza la aventura.
Chao.