
El despertador suena a las 2:30 de la mañana. Hemos dormido 2 horas los que hemos tenido suerte.
Cargamos las maletas en el coche y nos vamos a Barajas a dejar el coche y coger un taxi al aeropuerto. El taxi nos lleva al aeropuerto por el "módico" precio de 11.35€.
Esto de ser principiante es una pesadilla. Después de divagar sobre donde y como se consiguen los billetes reales de avión abren la facturación y facturamos las maletas con todo tipo de comida dentro para cenar alguna noche en Roma. Y de pronto, para nuestro horror, vemos que hay un grupo de boys-scouts de 8 años que también van para Roma. Luego tuvimos suerte y se comportaron correctamente durante todo el viaje.
Sobre las 8:00 aterrizamos en Roma. Esperamos nuestras maletas y cuando salimos del aeropuerto aparecen unos carabineri con sus perritos olisqueando maletas, de la nuestra pasan olímpicamente a pesar del olor a comida que desprenden, pero se paran concienzudamente en la de un gaditano mientras que los carabineri le gritaban más y más fuerte haciéndole preguntas chaval que no era capaz de articular palabra nada mas que para decir “España, España” (a saber que llevaba el notas encima).
Pillamos el autobus de terravisión nos deja en Termini para las 10:00. Justo enfrente conseguimos el BTI (biglieti turistico integrato) y cogemos el autobús que nos lleva al lugar donde cogeremos otro autobús al hotel. Este primer autobús (64) nos pasea por toda Roma mientras se nos cae la baba de ir viendo sitios como la columna de Trajano, el monumento a Vittorio Emanuelle II y el castillo San Ángelo. Este último fue gracias a que el conductor sólo me dejó salir a mí en nuestra parada y el resto del grupo siguió adelante dejándome solo en Roma. Pero bueno, los perdidos son ellos, yo soy el guía jeje. El grupo y yo nos volvimos a reunir en el puente Vittorio Emanuelle II y volvemos sobre nuestros pasos para coger el bus 881 que por fin nos lleva al hotel Pisana Palace. Dejamos las cosas y nos piramos a comer.
TE FELICITO