Volando voy
¡Como me encanta cuando todo funciona bien! Salimos pronto y el autobús salió cuando tenía que salir, el avión salió cuando tenía que salir y ojo, ¡llegamos antes de la hora prevista! Encima París nos sonrió con un tiempo maravilloso con sol y una temperatura perfecta para empezar a patear la ciudad. Primero fuimos a ver la Ópera, y aunque no estaba previsto entrar lo hicimos, y mereció la pena (aunque es un poco caro, pero bueno, estas en París y todo es más o menos caro). Luego hacía el centro y la plaza del Concorde con unas vistas espectaculares del río Seine, el Arco de Triunfo y la Torre Eiffel, que se ve desde casi todos los puntos de la ciudad. Lo que estraña en París son las calles tan amplios por todas las partes, no como en Madrid donde las calles son todas muy estrechas.
Museo de Louvre
Enorme es la palabra. Hay que ir, aunque no te guste el arte, hay que ir porque el edificio en si es espectacular. No hace falta ir pronto, de echo puede que haya más cola por la mañana ya que la gente quiere entrar pronto. Nosotros llegamos hacía las once, y entramos en 5 minutos, y luego a patear. Lo mejor es preguntar a la información donde están las cosas importantes, y así te ahorras andar buscando las cosas. A mí, casi me gusto más el edificio en si, los techos que son espectaculares, y las vistas al patio donde esta el pirámide de cristal.La Torre
Anda que no lo has visto veces, en la televisión o en las películas, y por eso no pensaba que me iba a impactar demasiado. Pero claro, echivocado estaba. El gran parque antes de llegar es muy agradable y problabemente el mejor sitio donde verlo ya que te puedes tirar en el cesped y disfrutar de las vistas. Luego venían los problemas, ¿subir o no? Claro, que había que subir, pero la cola era largísima para el ascensor, más de hora y media, y patear todo no nos apetecía mucho. Pero menos mal que al final lo hicimos. Solamente subimos hasta la primera parte, 328 escalones me parecen que eran, y se hace rápido y es bastante divertido. No creo que realmente haga falta subir más porque desde la primera parte tienes vistas muy bonitas de toda París.
Montmarte
Ya vivimos en un mundo que se hace más y más pequeño. La mayoría de la gente viaja mucho y eso hace que en una ciudad como París es más probable encontrarte a un sueco que a un francés. Es decir, hay demasiadas turistas. Esto no se nota mucho en el resto de la ciudad, pero en el barrio de Montmarte si. Se supone que es el barrio bohemia, y es muy chulo. Calles pequeñas, cafes y pintores, pero demasiadas turistas. ¡Una avalancha de turistas! Pero hay que ir ya que estas, y merece la pena porque es bonito, y la basícila de la Sagrada Corazón en bien chula. Primero porque esta encima de una pequeña montaña y las vistas son espectaculares, y porque es blanca, cosa que choca. Y las gárgolas si que son como la película de Disney...
Notre Dame
Notre Dame es un poco raro en mi opinión ya que al ver lo desde la plaza donde se ve la entrada principal, no es nada fuera de este mundo, pero si cruzas el río y lo ves desde el otro lado la parte detrás, como en la foto, es precioso. También es un sitio donde hay mucha, mucha gente, pero la cola para entrar va rápido, y lo mejor es cruzar el río y verlo con más calma desde el otro lado, ya que se aprecia mucho mejor, y no hay casi nadie. También salen mejor las fotos desde allí...
La vuelta
Pues nada, se acabo. Hemos disfrutado mucho de París, es una ciudad muy agradable y los cinco días enteros que hemos tenido para ver la ciudad ha sido suficiente para verlo todo sin prisas. Recomiendo ir, porque hay muchas cosas que ver, como los jardines de Luxemurgo, el museo de O'rsay, los Invalides y mil cosas más.










