Llegada al hotel
La primera sorpresa en Estocolmo es al aterrizar. Tienes toda la sensación de estar aterrizando en un bosque. Suecia es uno de los paises menos poblados de Europa, pero no me extraña, porque es todo bosque y agua.
Encontrar el hotel Anno 1647 ha sido fácil, aunque el camino desde el aeropuerto era largo. He llegado muy cansado, así que apenas he salido unos minutos para ubicarme y saber por donde tengo que ir mañana. La primera impresión es muy buena: verte rodeado de agua y al pie de una especie de montaña es impresionante.
La habitación del hotel es pequeña, pero muy acogedora. Me gusta salir de España y darme cuenta que puedo ver la tele. Aquí tampoco doblan nada y todas las películas y series están en ingés.
Mañana, primer paseo a ver la ciudad.
Dia 2

Quiero ir al centro de Información turística, para informarme que sitios no debo perderme, horarios, transportes, etc... Decido ir dando un paseo, para lo que tengo que salir del barrio de Sodermalm, y atravesar Gamla Stan, la isla vieja, donde se fundó la ciudad hace 750 años. En general, Estocolmo tiene una mezcla de edificios modernos y medievales que pese al contraste, no choca, no queda mal. Eso es en general, porque en Gamla Stan se respira antiguedad. Es además la isla más turística, llena de tiendas de souvenirs y casas curiosas. Aquí me encontré con la Akademia, donde dan los premios Nobel cada año. Como cerca de la plaza en un pequeño restaurante con unas camareras muy majas que me recomiendan cosas que ver. Antes de dejar Gamla Stan, hago una corta visita al Palacio Real, impresionante por fuera, y más aún por dentro.
Los Jardines del Rey o Kungstradgarden es un lugar muy acogedor, donde los suecos se amontonan en las terrazas al más minimo rayo de sol que asoma. Y hoy, por suerte, hay mucho. No voy a caer en el tópico, pero madre mía da gusto ver a las suecas :-) Y más si hace solecito.
Tras el paso por el centro de información, me doy una vuelta por el barrio "pijo" de la ciudad. Nada que no haya en otras ciudades, pero es curioso observar a la gente, que para nada es fría como se cree.
De vuelta al barrio del hotel, me doy una vueltecilla buscando un sitio majo donde cenar. Y vaya si triunfé. Un pequeño restaurante con música en directo y muy buena comida. Por cierto, no pidais primero y segundo: no es lo habitual, te lo traen a la vez y los platos son enormes. Tras terminar, vuelvo al hotel a descansar.
Día 3

Amanezco tempranito y me dirijo directamente a la parada del autobus turístico. Sí, asi de cutre, pero es que es la mejor manera de moverse por lo sitios más interesantes de la ciudad y no dejarse nada en el tintero.
Primera parada: Vasa Museet, el museo monotemático sobre un gran barco hundido el mismo día que se botó en 1628 y que se conserva en perfecto estado. Sin duda un museo impresionante que merece mucho la pena.
Al lado esta el Moderna museet, museo de Arte Moderno que me dejó muy impactado, sobre todo con el contraste con el Vasa.
Segunda Parada: Skansen, el museo al aire libre de edificios antiguos y animales autoctonoes. Entre lobos, osos, renos, aves y demás animales podías entrar a edificios de hace varios siglos y ver como vivían los suecos en la antiguedad, con personas de carne y hueso interpretando los diferentes papeles. Es más grande de lo que parece y es un paseo la mar de agradable, aunque muy poco ordenado. El restaurante de la entrada me sorprendió con unas típicas albondigas realmente deliciosas.
Después de comer, termino el recorrido turístico en autobus y acto seguido me dirijo a una población al norte de Estocolmo, donde el sabado tendría lugar un torneo de Magic the Gathering bastante grande. Conviene apuntarse antes, así que iba con la intención de apuntarme y volver a seguir viendo la ciudad. Pero ya sabemos como son estas cosas, me encuentro con unos españoles y acabo jugando con ellos, un grupo de noruegos y un ruso hasta las tantas, con lo que me quedo sin cenar y llego tardísimo al hotel... lo que tiene el frikismo.
Dia 4: Torneo
Os ahorraré los detalles frikis del torneo, pero si decir que tarde muchisimo en llegar y estuve a punto de no poder jugar. Por supuesto, no se me da del todo bien y no me clasifico para el segundo día. Acabo bastante tarde y de nuevo, llegue lo suficientemente tarde (23h) como para que nada a parte del 7eleven estuviera abierto. Menos mal que en Estocolmo estos sitios están mucho mejor surtidos.
Día 5: Surrealismo

Decido dar una vuelta por Gamla Stan de nuevo y hacer las tipicas compras para la familia y amigos. Acabo comiendo prontito en el mismo sitio al lado de la Akademia en el que estuve el primer día, el de las camareras simpáticas de amplia sonrisa, con las que de nuevo me pongo a hablar largo y tendido de todo un poco: Madrid, música, internet, Estocolmo y Rejkjavik (una de ellas era islandesa).
Curiosamente, las camareras salen pronto de currar y deciden que les apetece llevarme a un par de bares interesantes que obviamente no conozco. De camino surge la siguiente conversacion:
Yo: "Y haceis esto muy a menudo, llevaros a un desconocido que pase por el restaurante a conocer sitios"
Sueca: "Solo cuando queremos llevarnoslo a la cama"
Mi cara debió ser un poema, porque un microsegundo después se estaban descojonando de mi. Muy majas ellas.
Tras el cachondeo, acabamos tomando chupitos (y son solo las 16h de la tarde) y cerveza en alguno de los peores antros de la ciudad. Muchas risas y un buen sabor de boca. Por desgracia, han quedado para cenar y me abandonan pronto.
Pero no hay mal que por bien no venga porque esto me permite entrar en un Sports Bar (sitios con decenas de televisores con diferentes retransmisiones deportivas) en el que disfruto de la Final Four, la NBA y sobre todo el Real Madrid - Sevilla, conversando animadamente con un canadiense con poca idea de "soccer" y con mucha de baloncesto.
Lo dicho, un día surrealista.
Dia 6: Triste regreso
Llego el odiado día de regresar a España. Me voy prontito al aeropuerto, donde coincido con otros españoles y así se nos hace menos dura la espera, ya que tenemos el vuelo retrasado.
Sin embargo no es mucho, y poco después de mediodia estoy de vuelta en mi hogar, cansando, pero enamorado de una ciudad que me ha dejado muy buen recuerdo.
Hasta siempre Estocolmo
Tack











