Líbano se enclava en la costa oriental del mar Mediterráneo, y limita con Siria por el Norte y el Este, y con Israel al Sur. Constituye uno de los países más pequeños del mundo, con unos 180 km de Norte a Sur y aproximadamente 50 km de Este a Oeste. A pesar de su tamaño, Líbano cuenta con regiones geográficas muy distintas entre sí. Posee una estrecha y accidentada franja costera donde se ubican las principales ciudades. Hacia el interior se eleva la cordillera del Líbano, con crestas y picos majestuosos; el más alto, Qurnat al-Sawda, supera los 3.000 m de altitud. Esta cadena montañosa finaliza abruptamente en la depresión de Bekaa, que se extiende 150 km en paralelo a la costa, a 1.000 m sobre el nivel del mar. La región de Bekaa es conocida por sus vinos y, hasta fechas recientes, se cultivaban grandes cantidades de cannabis. Al este de esta meseta interior se alza el escarpado y árido macizo de la cordillera del Antilíbano, formando una frontera natural con Siria.
En la actualidad, la planta más famosa de Líbano, el cedro, únicamente puede encontrarse en la cima de algunas montañas, en especial en Bcharré y en los montes Chouf, cerca de Baruk. Despoblados bosquecillos son todo lo que queda de los espesos bosques de cedro que cubrían la mayor parte de este territorio en tiempos bíblicos. Sin embargo, Líbano persiste como el país más arbolado de Oriente Próximo: distintas variedades de pino crecen en las montañas, y en gran parte de la llanura litoral se cultivan árboles frutales.
En las regiones montañosas habitan aves rapaces, y en las zonas protegidas en las inmediaciones de Ahden abundan las águilas reales e imperiales, ratoneros comunes, milanos rojos, águilas perdiceras, currucas sardas y autillos. Frente a la costa de Trípoli, en el parque Palm Islands, es posible avistar aves acuáticas, locales y migratorias. En las aguas que rodean la reserva viven tortugas verdes y focas monje del Mediterráneo. Respecto a los mamíferos terrestres en estado salvaje, nada supera la experiencia de toparse con un singular puercoespín.
La ecología de Líbano se ha visto seriamente afectada por la guerra civil y la creciente industrialización. Durante la guerra, desechos y diferentes sustancias contaminantes fueron arrojados al mar y los ríos, y se levantaron edificaciones improvisadas por doquier. Numerosas zonas montañosas sufrieron indiscriminadas talas de árboles y extracciones de mineral, consecuencia del escaso control estatal. Diversas organizaciones ecologistas han tratado de remediar los daños y proteger el medio ambiente apoyando la aprobación de medidas legislativas y el establecimiento de zonas protegidas.
Con una topografía tan cambiante, el clima varía considerablemente de una región a otra. Líbano cuenta con tres zonas climáticas claramente diferenciadas: la llanura litoral, las tierras altas y la depresión de Bekaa. En la franja costera, los inviernos son frescos y lluviosos, mientras que los veranos, típicamente mediterráneos, destacan por su calidez, en ocasiones, sofocante. La región montañosa posee el típico clima alpino. Durante el período estival, muchos se desplazan hacia esa zona huyendo del agobiante calor de Beirut, y en la época invernal regresan para disfrutar de la nieve. En la meseta interior de Bekaa, los veranos aparecen calurosos y desérticos, mientras que los inviernos, fríos y secos, se caracterizan por fuertes vientos, nieve y escarcha.
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