Con la esperanza de preservar el patrimonio natural del país y beneficiarse al mismo tiempo del turismo, el gobierno ha instituido una política en virtud de la cual se alienta sólo el turismo selecto. Encontrar alojamiento y transporte económicos resulta intrincado y, de hecho, lo mejor de Botsuana se convierte en inaccesible para el viajero con recursos limitados; incluso cualquier presupuesto medio acabará estirándose. Existen escasos cámpings baratos y ciertos viajes a precio razonable a través de la principal atracción turística del país, el delta del Okavango. Si se evitan los parques nacionales (un gran error), se compran los alimentos en comercios y se acampa, el gasto ascenderá a unos 30 dólares por jornada. Un presupuesto más realista, que incluya una o dos excursiones organizadas para descubrir la vida salvaje, supondrá un mínimo de 75 dólares diarios. Para disfrutar de los safaris de calidad al menos será necesario el doble de esta cantidad.
Las principales ciudades disponen de un completo servicio bancario; no existen dificultades a la hora de cambiar cheques de viaje. En los lugares remotos se habilitan semanal o mensualmente oficinas bancarias itinerantes. Estos servicios son útiles para canjear cheques de viaje, pero no para operar con dinero en metálico. Para cambiar moneda en uno de estos bancos ambulantes es preciso dedicar toda una mañana a causa de las colas que se forman. Los hoteles y restaurantes turísticos de las poblaciones más relevantes aceptan la mayoría de tarjetas de crédito.
Aunque no resulta imprescindible dar propinas, en muchos hoteles y restaurantes las esperan. De todos modos, se recomienda gratificar únicamente los servicios excepcionales. En la mayoría de establecimientos se prevé una tasa de servicio, añadida de forma sistemática, por lo que si se cree que se debe aumentar, bastará un 10%. A los taxistas no se les suele propinar.
ComidasEl invierno (de mayo a agosto) es una buena época para visitar Botsuana, pues los días suelen ser apacibles y los animales salvajes nunca se alejan de las fuentes de agua. En cualquier caso, debe considerarse que también coincide con las vacaciones escolares en Europa, Norteamérica y Suráfrica, por lo que puede acoger muchos visitantes. En general, junio, principios de julio y septiembre son los meses menos concurridos. Esta temporada resulta poco propicia para recorrer las vías secundarias, disfrutar de la contemplación de la vida salvaje o explorar el Okavango, ya que las lluvias persistentes pueden inutilizar las carreteras arenosas y los animales se dispersan cuando se encuentran con agua abundante.
Las fiestas oficiales se resumen en las siguientes fechas: 1 y 2 de enero, Semana Santa, la Ascensión (abril o mayo), el Día del Presidente (durante dos días en julio) y el Día de la Independencia (30 y 31 de septiembre). A éstas deben añadirse las tres jornadas festivas correspondientes a las Navidades y que abarcan el 25, 26 (fecha en la que se obsequia a los empleados con los aguinaldos) y 27 de diciembre.
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