Entre las poblaciones más relevantes existen vuelos regulares, aunque las tarifas resultan elevadas. Botsuana posee seis rutas principales de autobús, y una buena línea ferroviaria que comunica Francistown, Gaborone y Lobatse, con un servicio asequible y fiable. No obstante, el transporte público es prácticamente inexistente y, aunque nunca es seguro, Botsuana es uno de los países en los que es preferible realizar autostop. Esta práctica está tan institucionalizada que implica una tarifa de aproximadamente 0,5 dólares por cada 100 km. En caso de recorrer las carreteras secundarias, es mejor proveerse de equipamiento, comida y agua suficientes para poder sobrevivir varios días de espera.
Si bien algunas líneas aéreas africanas y británicas ofrecen vuelos internacionales con destino a Gaborone, suele ser más económico acercarse a la región volando hasta Harare (Zimbabue), Windhoek (Namibia) o Johanesburgo (Suráfrica), y desplazarse por tierra hasta Botsuana. Se puede acceder por carretera desde cualquiera de los países vecinos, aunque en la frontera es preciso esterilizar los neumáticos y los zapatos con un tratamiento adecuado a fin de prevenir la difusión de la fiebre aftosa. El autobús Trans-Namib realiza el trayecto entre Ghanzi y Gobabis (Namibia). Existen minibuses entre Gaborone y Johanesburgo. Los que se dirigen a Zimbabue incluyen el servicio de Gaborone a Francistown, Bulawayo y Harare, y el de Kasane a las cataratas Victoria. La línea entre Livingstone (Zambia), las cataratas Victoria (Zimbabue) y Windhoek (Namibia) cuenta con parada en Kasane. Otra forma de desplazarse al país desde Zambia se efectúa mediante el ferry de Kazungula a través del río Zambeze.
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