La abundancia de líneas aéreas interiores, la competencia en las rutas más populares y los frecuentes descuentos propician que volar en Estados Unidos constituya una opción relativamente barata, aunque las tarifas pueden ser más elevadas en las rutas menos frecuentadas. Tratándose de un país que debe tanto a la penetración del tren y que posee una fuerte mitología ferroviaria, viajar en este medio puede resultar poco práctico, y no siempre confortable. El precio de los billetes puede ser muy variable, pero resulta tanto más barato cuanto mayor sea la antelación con que se ha reservado. La compañía Greyhound posee una red de autocares extensa, barata y eficiente.
La cultura del automóvil es definitoria de Estados Unidos, por lo que no resulta sorprendente comprobar que casi todo el mundo que tenga edad para conducir posee un coche. Todo aquél que haya visto una road movie sabrá que las carreteras del país no son tan sólo ingeniosas maneras de cubrir grandes distancias, sino que también presentan resonancias míticas. Un viaje en coche por la carretera 66, por ejemplo, no significa tan sólo desplazarse de Chicago a Los Ángeles, sino que es una peregrinación a través de la madre de las carreteras yanquis, vinculada estrechamente a la historia de la expansión hacia el Oeste, las emigraciones de los desheredados durante la Gran Depresión y la música acaramelada de la década de 1950.
La omnipresencia del automóvil significa que las opciones de transporte público local son escasas y alejadas entre sí. Hay infinidad de agencias de alquiler de coches, a precios módicos, aunque las más demandadas exigen que el conductor haya cumplido los 25 años. Los drive-aways son un fenómeno peculiar del país. Se trata de un sistema de transporte que aúna dos intereses, el de un automóvil que ha de ser entregado a larga distancia y el de un conductor que desea conducirlo. Si el emplazamiento al que debe trasladarse el coche coincide con las intenciones del viajero, a éste se le proporciona un seguro, una fecha de entrega y un juego de llaves.
En las zonas rurales, los servicios de autocares locales no suelen estar muy desarrollados, pues todo el mundo prefiere utilizar el automóvil. Los transportes públicos urbanos funcionan mejor y el metro de Nueva York, la línea ferroviaria Eastern Illinois en Chicago y el tranvía de San Francisco forman parte de la experiencia del viajero en Estados Unidos, tanto como viajar en un autobús de dos pisos en Londres. La bicicleta es un medio de locomoción en alza para recorrer áreas reducidas, puesto que las carreteras son buenas, los arcenes son anchos y los coches suelen circular a una velocidad moderada. Caminar es una opción sólo empleada practicar senderismo en los parques nacionales.
Muchos visitantes llegan por aire. La fuerte competencia que se da en las rutas más populares propicia la frecuente disponibilidad de vuelos baratos. Los aeropuertos internacionales más destacados son los de Boston, Nueva York, Washington, Miami, Chicago, Dallas-Fort Worth, Houston, Atlanta, Denver, Seattle, San Francisco y Los Ángeles. Hay vuelos de conexión desde estos aeropuertos hacia cientos de ciudades de Estados Unidos. El precio del billete comprende numerosas tasas, aunque el impuesto de salida en los aeropuertos locales puede no estar incluido si el billete se ha adquirido fuera del país. También hay eficientes medios terrestres que comunican Estados Unidos con Canadá y México.
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