Los viajeros con un presupuesto limitado, dispuestos a acampar o a alojarse en albergues y a prepararse la comida pueden gastar unos 10 dólares al día. Desplazarse, salvo haciendo autostop, dispara esta cantidad, ya que las distancias son grandes y los transportes públicos, caros.
Aquellos que prefieran dormir en hoteles con baño privado, comer en restaurantes dos veces al día y viajar a su aire en autobús o en tren deben calcular entre 40 y 60 dólares por persona.
La mayoría de los bancos canjean cheques de viaje de las principales divisas, normalmente con una comisión del 1%. El First National Bank tiene un recargo de base superior, pero su comisión es más baja y puede resultar conveniente para cambiar unos pocos cheques. Es aconsejable conservar los comprobantes de cambio, ya que serán necesarios para reconvertir los rands al abandonar el país. Suráfrica ha introducido nuevas monedas y billetes, pero continúan utilizando las antiguas, por lo que es difícil familiarizarse. El billete de 200 rands se parece al de 20, así que conviene prestar atención.
Las tarjetas de crédito, en especial Visa y Mastercard, se aceptan en numerosos establecimientos. Cada vez más cajeros automáticos adelantan dinero en efectivo, pero este servicio se circunscribe a los principales centros urbanos. Recomendamos que el viajero consulte con su banco para saber si puede acceder a los cajeros automáticos de la red Cirrus.
Es apropiado dejar propina, ya que los salarios son bajos. Lo habitual es dar entre el 10 y el 15%.
Comidas:El verano puede llegar a ser sumamente caluroso, en especial en el Lowveld. Las zonas más elevadas gozan de un clima agradable durante el período estival, pero en las montañas las precipitaciones y la niebla son frecuentes. Las regiones nororientales pueden tener una humedad agobiante; en cambio, es posible nadar en la costa oriental durante todo el año. La primavera es la estación idónea para ver flores silvestres en las provincias del Cabo Occidental y del Norte. Los inviernos son suaves en todas partes, salvo en las áreas de mayor altitud, donde se producen heladas y nevadas ocasionales.
Los veraneantes abandonan las ciudades de mediados de diciembre a finales de enero, que es cuando los centros turísticos y los parques nacionales suelen estar abarrotados y los precios en la costa llegan a incrementarse más del doble. Las vacaciones escolares de abril, julio y septiembre pueden llenar las playas y los parques nacionales.
Las fiestas oficiales se reestructuraron tras las elecciones de 1994. El Día de la Promesa, que conmemora la masacre de los zulúes, ha pasado a denominarse Día de la Reconciliación (16 de diciembre); el Día de Soweto, muy celebrado extraoficialmente, conmemora las revueltas estudiantiles que condujeron a la liberación y ha pasado a ser el Día de la Juventud (16 de junio). El Da de los Derechos Humanos (21 de marzo) se celebra en el aniversario de la masacre de Sharpeville.
En julio Grahamstown, en la región del Cabo Oriental, organiza el Festival Nacional de las Artes. Además de arte, ópera y teatro convencional incluye espectáculos de vanguardia y estudiantiles, como representaciones teatrales en muchas de las lenguas habladas en Suráfrica. El gran Festival Arts Alive se celebra en Johannesburgo en septiembre y octubre; su programación, oficial y alternativa, incluye excelente música. Existe un gran número de talleres que reflejan las ricas civilizaciones del continente, postergadas durante los años del Apartheid. En Pretoria se celebra el Festival de la Jacarandá durante la tercera semana de octubre, cuando estas flores están en su esplendor. El popular Pretoria Show se hace efectivo en la tercera semana de agosto.
El Apartheid boicoteó las competiciones de alto nivel privando de su disfrute a los deportistas y aficionados surafricanos; cualquier partido internacional de cricket o de rugby se vive como un gran acontecimiento.
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