En Marruecos hay infinidad de posibilidades para practicar el trekking, siendo una de las rutas más populares la ascensión de dos días al Yébel Toubkal, en las montañas del Alto Atlas. Las rutas de mayor duración en este enclave incluyen la bella excursión entre Tacheddirt e Imlil, hasta superar la zona nevada. Una vez allí puede buscarse un lugar apto para el esquí. Ukaimeden, a unos 70 km de Marrakech, es una de las estaciones de esquí preferidas por los deportistas. Otras actividades al aire libre que pueden practicarse a menos altura incluyen el rafting, alrededor del Alto Atlas y la pesca en el sur. El viento costero que sopla en Essaouira es idóneo para disfrutar del surf, y fantástico para el windsurf. De hecho, este punto es a menudo señalado como el lugar para practicar este último deporte.
RabatLa capital, cuarta ciudad imperial, es una curiosa mezcla de la tradición histórica consolidada en un largo pasado y la modernidad establecida en el presente. Abd al-Mumin la fundó en el siglo XII, y utilizó la kasbah ("fortaleza") como base para luchar contra los españoles. Durante este período se construyeron sus edificios más famosos, como la torre Hassan y la Kasbah des Oudaias. Bastión para los musulmanes expulsados de España a principios del siglo XVII y capital del país sólo a partir de la ocupación francesa, en 1912, la atmósfera de Rabat recibe influencias del Islam y de Europa en casi idéntica medida. Pocos habitantes de Rabat están involucrados en el negocio turístico, lo que significa pasear por los mercados sin tener que protegerse contra la excesiva presión de los vendedores.
Uno de los monumentos más famosos es la torre Hassan, el alminar inacabado de la gran mezquita, iniciado por Yacub al-Mansur. Un terremoto interrumpió su construcción en el año 1755. A su lado se alza el mausoleo de Mohammed V, abuelo del actual rey. La Kasbah des Oudaias, construida en el risco que se levanta sobre el Atlántico, alberga un antiguo palacio convertido en museo de arte tradicional. Más allá de las murallas se encuentran los restos de la antigua ciudad de Salé, cuyo Museo Arqueológico es uno de los más interesantes de Marruecos.
Entre el histórico parque central (los Jardins Triangle de Vue ) y la principal estación de tren están localizados la mayoría de hoteles y restaurantes de Rabat. Los abundantes bares y cafeterías de esta zona disponen de toda la cerveza, kebabs, pizza, aceitunas y helados que uno pueda desear. El aeropuerto internacional Mohammed V se halla a poca distancia al este de la ciudad y muchos autobuses cubren el trayecto.
CasablancaDe todas las ciudades del mundo, Hollywood eligió Casablanca para inmortalizarla como el clásico enclave de sabor exótico y colonial. Los que esperen encontrar a un taciturno Humphrey Bogart en cada esquina se llevarán una gran decepción. Esta localidad no puede definirse como tranquila: es la mayor urbe de Marruecos y su centro industrial; una enorme e impetuosa metrópoli donde las burnouses (prenda tradicional) marroquíes parecen fuera de lugar ante la masiva presencia de los elegantes trajes propios de Occidente y las gafas de sol de marca.
Esta ciudad portuaria sufría una grave decadencia hasta que los franceses, cuando convirtieron Marruecos en su Protectorado en 1912, decidieron restaurarla y construyeron grandes avenidas, parques públicos e imponentes edificios civiles de estilo morisco. La medina o barrio antiguo de Casablanca merece una visita, y la mezquita de Hassan II es una de las más grandes del mundo. En la plaza Mohammed V se encuentran los ejemplos más impresionantes de arquitectura morisca. Casablanca comparte el aeropuerto Mohammed V con Rabat, en el que se programan vuelos regulares desde y hacia Europa y Oriente Medio.
MarrakechCatalogada como uno de los centros culturales más importantes de Marruecos, Marrakech es una activa ciudad famosa por sus mercados y festivales. En su trepidante núcleo urbano se encuentra la plaza Djemaa el Fna. Declarado patrimonio oral de la humanidad por la Unesco en mayo de 2001, este inmenso espacio abierto en el barrio antiguo acoge a malabaristas, narradores de cuentos, encantadores de serpientes, magos, acróbatas y toda una gama de lunáticos inofensivos. Sus zocos (mercados) se caracterizan por estar entre los mejores del país. Marrakech cuenta con una amplia oferta de hoteles asequibles que facilitan la exploración de la parte antigua de la ciudad.
Entre los muchos atractivos del barrio antiguo destaca el anexo de la mezquita Koubba Ba'adiyn, de un peculiar estilo almorávide, la magnífica mezquita Koutoubia y el palacio Dar Si Said (donde se encuentra el Museo de las Artes Marroquíes). Los servicios de trenes y autobuses ofrecen trayectos regulares que comunican esta urbe del interior con Casablanca y Rabat.
FezLa más inmemorial de las ciudades imperiales, Fez, es quizá uno de los símbolos de Marruecos. Sus laberínticas calles y su apagado esplendor potencian su aire misterioso y arrogante. La Medina de Fez el-Bali (antiguo Fez) es uno de los mayores emplazamientos medievales que existen en el mundo, y las puertas y murallas que le rodean potencian su magnificencia. A diferencia de muchas poblaciones fortificadas de su época, Fez no ha modificado sus límites originarios. Sus habitantes se han expandido hacia el suroeste y las laderas, formando un arco que se dibuja de norte a sur de la zona nueva.
En la parte antigua, compuesta por 9.400 calles y callejuelas, se alza la Medersa Bou Inania, una escuela teológica construida en 1350. No lejos de este lugar se encuentra el Henna Souq, mercado especializado en tintes para el cabello y para tatuar las extremidades de las mujeres. Junto a la vieja urbe amurallada aparece Fez el-Jdid, sede de la comunidad judía, formada por edificios espectaculares. Entre las dos está emplazado Dar Batha, denominado en la actualidad Museo de Batha. La mejor manera de llegar a Fez es en ferrocarril desde Rabat, Marrakech o Tánger.
TngerTánger es un emplazamiento irresistible y un popular puerto de entrada de turistas, además de haberse convertido en el lugar de residencia de algunos de los mayores delincuentes internacionales. Ubicada en el extremo norte de Marruecos, conserva un carácter cosmopolita y una fundada reputación de inspirar turbios negocios y extraños desajustes.
El céntrico zoco chico es su principal atracción. Cuando Tánger era territorio internacional, entre 1923-1943 y 1945-1956, además de haberse convertido en el punto de encuentro de intelectuales y artistas de todo el mundo, esta zona servía de escenario a sórdidas formas de vida; en la actualidad todavía mantiene esta característica. La Kasbah es uno de los monumentos más atrayentes; en su interior alberga el antiguo palacio del sultán, Dar el-Makhzen, del siglo XVII, convertido en un interesante museo. Tánger dista cinco horas en tren de Rabat y desde España se arriba fácilmente en transbordador; también desde Gibraltar.
Garganta del TodraCerca de Tinerhir, una ciudad del Alto Atlas, al final de un frondoso valle poblado de palmeras y de aldeas formadas por chozas de barro, rodeado por un cerco de áridas y escarpadas montañas, se encuentra una de las maravillas naturales marroquíes, la garganta del Todra. Su altura se acerca a los 300 m y en su punto más estrecho la anchura es de tan sólo 10 m; un río de aguas cristalinas transcurre por él.
Aunque el desfiladero principal se puede explorar en pocas horas, es recomendable que los visitantes que dispongan de más tiempo lo remonten en dirección a Tinerhir. A lo largo de esta ruta surgen numerosas kasbahs, cuyos habitantes son muy acogedores. La escalada se está convirtiendo en una práctica muy popular en la zona y acampar en los alrededores es también una alternativa atractiva.
En la garganta y en sus alrededores puede elegirse entre los muchos hoteles que se han construido. Para los más aventureros, esta zona cuenta con una red de pistas forestales que unen las distintas aldeas situadas en las montañas del Atlas Medio y Alto. Los autobuses pasan con regularidad por Tinerhir en su ruta entre Marrakech y Er-Rashidia.
EssaouiraEs el destino costero más popular entre los viajeros independientes y, hasta la fecha, raramente se acercan los grupos organizados. Su playa, de gran belleza, se extiende varios kilómetros hacia el sur. Los que prefieran una localidad tranquila al regateo y a los empujones propios de las grandes urbes, se decantarán por Essaouira.
Los fuertes de la ciudad vieja son una mezcla de arquitectura militar portuguesa, francesa y bereber, y su solidez le confiere un poderoso misticismo. La Skala du Port cuenta con buenas vistas; y aquí Orson Welles rodó parte de su versión de Othello.
VolubilisA unos 33 km de Meknés se sitúa el emplazamiento de las mayores y mejor preservadas ruinas romanas de Marruecos. Volubilis data básicamente de los siglos II y III, aunque las excavaciones han puesto en evidencia que este lugar fue inicialmente fundado por los mercaderes cartagineses hacia el 150 a.C. Tan sólo existe un hotel en las cercanías, pero se han facilitado instalaciones para acampar.
TrafaouteEsta discreta ciudad a medio camino de la costa Atlántica marroquí es un buen punto de partida para descubrir mediante excursiones las colinas que la rodean y los distintos poblados bereberes. En las afueras se encuentra un curioso conjunto de rocas pintadas en azul en 1984 por Jean Verame. El artista belga eligió una serie de piedras pulidas y redondeadas, típicas de esta zona.
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