Si al visitante le apetece chapotear en el agua, puede alquilar un bote de remos y navegar durante una o dos horas en el lago Serpentine, en Hyde Park. Para efectuar actividades más veloces, los Docklands disponen de motos y esquís acuáticos además de zonas acondicionadas para practicar el windsurf. Los parques (en especial Hyde Park y Regent's Park) resultan indicados para pasear. También existen diversos puntos repartidos por la urbe donde se alquilan bicicletas, aunque ante el tráfico londinense, la vida del ciclista dependerá de su habilidad. Los entusiastas de montar a medio galope pueden alquilar caballos en Hyde Park. Por último y sin lugar a dudas, Londres está infestado de gimnasios.
Abada de WestminsterLa abadía de Westminster, última morada de la realeza, aparece como una de las iglesias más visitadas del mundo cristiano. Este bello edificio, repleto de mórbidas tumbas y monumentos, cuenta con una espectacular acústica: cuando los niños del coro aclaran sus voces, estremecen al visitante. Esta forma de pasar lista a los muertos y a los homenajeados garantizará una lección de humildad al más grande de los egoístas, pese a lo pomposo y ornamentado de sus recuerdos.
Catedral de San PabloMedio mundo descubrió el interior de la catedral de San Pablo cuando Carlos y Diana se casaron en 1981. Este venerable edificio fue construido por Christopher Wren entre 1675 y 1710, sobre la base de dos catedrales anteriores erigidas después de 604. Su famosa cúpula, la más grande del mundo después de la basílica de San Pedro en Roma, ya no domina Londres como lo hizo durante siglos, un hecho que irrita al exquisito sentido de la armonía arquitectónica del príncipe de Gales. Los visitantes deberían hablar bajo y con dulzura cerca de la Galería de los Susurros, que, según se dice, transporta los murmullos de sus paredes al lado opuesto de la cúpula.
Catedral de WestminsterLa catedral de Westminster asume el rol de cuartel general de la iglesia católica británica y es, además, el único ejemplo de arquitectura neobizantina en la urbe. Su interior está construido, mitad en espléndido mármol, mitad en tosco ladrillo; según parece, superaron el presupuesto. Las 14 esculturas del Vía Crucis de Eric Gill y su atmósfera maravillosamente sombría, ofrecen la perfecta huída tanto de los autobuses turísticos como del tráfico.
Palacio de BuckinghamPor primera vez, en 1993 la reina abrió las puertas del palacio de Buckingham al público, para sufragar los gastos ocasionados por las reformas del castillo de Windsor. El valor artístico del edificio es inferior al de otras casas solariegas británicas. El recorrido por sus interiores oscila entre la estética kitsch y la opulencia de mal gusto. Aparte de su escasa gracia en interiorismo, no revela nada sobre la vida doméstica de la familia real.
Merece la pena acercarse al no muy lejano parque de St. James, el mejor y más pulcro de todos los parques reales de la ciudad. El palacio de St. James es la nica parte que se conserva de un edificio cuya construccin inici Enrique VIII en 1530. En el extremo norte del parque se encuentra el Institute for Contemporary Art, un buen lugar para relajarse, pasea y ver pelculas, danza, fotografa, teatro y arte vanguardistas.
Casas del ParlamentoEl impresionante resplandor neogótico de las casas del Parlamento ha sido recuperado gracias a la reciente limpieza de su fachada. El edificio alberga la Cámara de los Comunes y la Cámara de los Lores, pero la grandeza de su exterior se empequeñece al percibir el nivel del debate que se celebra en su interior (y si no, escuchen, escuchen). El acceso a las salas está restringido durante las sesiones, sin embargo, una visita sobre las 18.00 calmará la indignación de la multitud. El visitante puede sintonizar su reloj con la cara más reconocible de las casas del Parlamento: el Big Ben.
Downing St., la residencia oficial del primer ministro, está ubicada en el número 10; y la del ministro de Economía y Hacienda en el 11. Éstas fueron protegidas por una imponente verja de hierro cuando las fuerzas de seguridad comprobaron que un simbólico y solitario bobby paseando ante la puerta de la Dama de Hierro resultó insuficiente para evitar un atentado terrorista del IRA en 1989.
Museo BritánicoEsta institución se alza como el más antiguo y augusto de los museos en el planeta. Es tan grande y alberga tanto material requisado por los viajeros y exploradores victorianos, que el visitante a menudo comete el error de tratar de pasearse ante todas las antigüedades. Se debe ver todo lo que se desee, no así todo lo que se debe. Las piezas imprescindibles incluyen los extraños tesoros asirios y las momias egipcias, el exquisito jarrón Portland de estilo precristiano y el fósil de dos mil años de antigüedad descubierto en un pantano de Cheshire.
Victoria & Albert MuseumEl Victoria & Albert Museum posee una ecléctica mezcla entre botín de piezas aglutinadas y museo de artes decorativas y de diseño. En ocasiones se asemeja a una enorme tienda victoriana de enseres antiguos donde se exhiben unos cuatro millones de objetos. Es preferible ojear la colección de forma selectiva y detenerse para contemplar las cerámicas chinas, las espadas japonesas, los dibujos de Rafael, la escultura de Rodin, el estudio de Frank LLoyd Wright y otros dos de Doc Martens.
El Museo de Historia Natural se halla en uno de los edificios de estilo neogótico londinenses, pero incluso la entrada principal, similar a la de una gran catedral, puede sufrir el enfrentamiento del visitante con las hordas de escolares histéricos que la concurren. Es preferible mantenerse alejado de la exposición de dinosaurios mientras los niños la invaden. En su lugar, se puede contemplar la ballena azul desde el balcón de los mamíferos o la sobrecogedora lluvia tropical a la luz de la luna en la Galería de Ecología.
National GalleryLa siempre necesitada National Gallery, enclavada en Trafalgar Square, posee una de las más impresionantes colecciones de arte del mundo. Entre sus famosos cuadros, se incluyen Los bañistas de Paul Cézanne y Retrato de Arnolfini de Jan van Eyck. El acceso a la galería es gratuito, hecho que permite al visitante frecuentarla cuantas veces desee y centrarse en las obras que más le interesen sin sentirse obligado a pasear por todo el museo.
Tate GalleryEsta galería, construida en 1897, alberga un impresionante archivo histórico de arte británico. El centro colindante, Clore Gallery, dispone de una extraordinaria colección de obras de J.M.W. Turner. Resulta imprescindible la sala de pinturas prerrafaelitas. Situada en la antigua central eléctrica de Bankside, la novísima Tate Modern expone la colección internacional de arte moderno de la Tate. Ésta incluye obras de Bacon, Dalí, Picasso, Matisse, Rothko y Warhol así como de otros artistas contemporáneos. El edificio que la alberga es imponente: una sólida construcción industrial de ladrillo rojo con una chimenea de 99 m de altura. La antigua sala de turbinas, bajo el nivel del suelo y que ocupa la longitud total del extenso edificio, constituye en la actualidad la inmensa entrada a la galería.
South BankAlgunos de los grandes centros culturales de Londres aparecen como enclaves inhóspitos, auténticas monstruosidades, pero en su interior acogen obras de primera línea. South Bank, en la orilla desfavorecida del Támesis, es espectacular al anochecer. Este centro alberga la Hayward Gallery, el radiante Festival Hall, el National Theatre y el National Film Theatre. El Barbican se eleva como una pesadilla arquitectónica, redimida por acoger la sede de la Royal Shakespeare Company, la London Symphony Orchestra y la London Classical Orchestra. El restaurado Globe Theatre es una fidedigna reproducción del original (incluidos el techo de paja y el suelo de fresno con cáscaras de nuez) que presentó las obras de Shakespeare y fue clausurado por los puritanos en 1642. El Institute for Contemporany Art se ubica en un lugar espacioso idóneo para relajarse, desconectar y disfrutar de películas vanguardistas, danza, fotografía, teatro y arte.
Hyde ParkEl inconmensurable Hyde Park solía utilizarse como zona de caza reservada a la realeza; posteriormente se convirtió en escenario de duelos, ejecuciones y carreras de caballos; e incluso se transformó en un campo gigante de patatas durante la Segunda Guerra Mundial. En la actualidad ejerce de pulmón de la ciudad, con sus colores primaverales, indicado para perezosos amantes del sol y aficionados al remo en el lago Serpentine. Algunos de los puntos de interés del parque incluyen las esculturas de Jacob Epstein y Henry Moore, la contemporánea Serpentine Gallery y el Speaker's Corner (Esquina del Orador).
Regent's Park es el hogar del zoo de Londres, una mezquita y un teatro al aire libre. Ubicados en el centro del parque, los Queen Mary Rose Gardens resultan particularmente espectaculares. En las inmediaciones se halla el monte Primrose Hill, que ofrece atractivas vistas de la urbe.
Kew GardensSituados en Richmond (Surrey), simultanean su función de parque, precioso, e importante centro de investigación botánica. Esta gran extensión de césped y jardines simétricos alberga dos inmensos invernaderos victorianos (Palm House y Temperate House), que cobijan a infinidad de plantas exóticas. Hampstead Heath aparece como uno de los pocos lugares en Londres donde realmente se puede olvidar que se está en el centro de una metrópoli de 1.620 Km². Kew Gardens están formados por bosques, prados, colinas y estanques donde zambullirse y, lo más importante, por espacio, mucho espacio.
Se pueden pisar los dos meridianos que marcan la diferencia horaria en el Royal Conservatory y en Greenwich Park. En las inmediaciones se halla el Millenium Dome, el castillo hinchable más grande, vacío y caro del mundo, y que actualmente permanece cerrado como atracción turística.
Camden MarketsLos abarrotados Camden Markets podrían definirse como lo más parecido al caos anárquico que acontece en las gradas de los estadios de fútbol ingleses. Se expanden desde las paradas de metro de Camden y Chalk Farm, e integran Camden Lock en el Grand Union Canal. Los fines de semana se encuentran tan concurridos que se puede llegar a pensar que se está en un bazar africano. Los mercados están formados por Camden Canal Market (curiosidades, muebles y ropa de diseño); Camden Market (marquetería y todo tipo de saldos de parafernalia militar); y Electric Market (discos y ropa de los años sesenta).
Portobello MarketEl animado Portobello Market es el más famoso de los mercadillos callejeros londinenses. Es preferible acercarse los sábados por la mañana para evitar los atascos que provocan las multitudes que acuden más tarde. En sus calles se dibuja una gran variedad de anticuarios, joyerías y bisuterías, comercios de curiosidades étnicas, ropa de segunda mano y puestos de fruta y verdura. Al este de Londres, el más famoso de los mercadillos los domingos por la mañana se denomina Petticoat Lane, pero está sobrevalorado; resulta excesivamente caro y atrae a aquellos que, tras salir la noche anterior, con cara de recién levantados necesitan tabletas rotas de chocolate, baratijas horrendas y tambores de Ajax rebajados. Brixton Market es la invitación cosmopolita maquillada con la mezcla del arco iris: música reggae, escuálidos predicadores musulmanes, carne halal y frutas y verdura. Su inventario también incluye pelucas, remedios homeopáticos a base de raíces, carne de cabra y rarezas discográficas.
SmithfieldSe alza como el último de los mercados de carne fresca que permanecen en el centro de Londres. Es el más grande puesto de venta al por mayor de carne y, por supuesto, resulta poco recomendable para vegetarianos pusilánimes. A diario y durante la primera hora, Smithfield se convierte en un hervidero. La mayoría de pubs locales abre a partir de medianoche para atender a los tenderos. Si se desea hacerse pasar por un carnicero Cockney, sólo tendrá que embadurnarse las manos de sangre y practicar diciendo "wotcha guy" ("qué pasa jefe"), con el acento característico del sur de Londres; de este modo, se podrá optar a una pinta de cerveza a primera hora de la mañana y a su correspondiente desayuno de frituras (bacón, salchichas, huevo,...)
Covent GardenSe empleó por vez primera como campo de hortalizas bajo la administración de la abadía de Westminster; actuó como guarida de gente de baja estofa como los oradores de la época Pepys, Fielding y Boswell; se convirtió en el mercado más grande de frutas y verduras; y acabó como lo que se mantiene en la actualidad: el triunfo del comercio y de la protección patrimonial. La plaza, exclusivamente peatonal, está rodeada de boutiques de moda y objetos de diseño, de bares y restaurantes a la última. Los carísimos anticuarios y las chucherías comparten las arcadas de la plaza con actuaciones callejeras de teatro y música con sus correspondientes espectadores.
HarrodsMerece la pena darse una vuelta por Harrods, aunque el personal de seguridad se empeñe en mostrar al visitante cómo debe llevar la mochila. Los resplandecientes azulejos eduardianos reflejan los alimentos expuestos en los estantes, hasta hacerse la boca agua: relucientes tartas, cremosos y frescos chocolates importados diariamente desde Bélgica y pasteles de carne de animales de caza menor de los que nunca nadie ha oído hablar. Los servicios son suntuosos y la lista de productos para animales domésticos puede provocar la risa.
Fortnum and MasonResulta muy recomendable echar una miradita a Fortnum and Mason para deleitarse con su variada y célebre sección de alimentación. En este establecimiento Robert Falcon Scott, marino y explorador británico famoso por sus viajes a la Antártida, se abasteció de provisiones antes de partir hacia los témpanos de hielo. Si bien resulta impresionante, se aconseja que las provisiones se adquieran en cualquier otro comercio. Si al visitante le atraen los diseñadores de renombre, debería dejarse caer por la tienda de Harvey Nicks para probar su perfume y fingir que se va a comprar unos cubrepezones diseñados por Gaultier.
Cementerio de HighgateEl cementerio de Highgate es el culmen del misterio por su intensa atmósfera gótica y el evidente sobrecogimiento que produce. Sus extensos y descuidados jardines están plagados de cipreses, catacumbas de estilo egipcio y con suficientes ángeles desconchados como para satisfacer a cualquier fan del grupo Joy División (grupo punk-rock, estandartes de la música siniestra). Karl, el más serio de los hermanos Marx, u otras tumbas ilustres reflejan el carácter excéntrico de sus moradores. Los cementerios de Kensal Green y de Brompton también constituyen auténticas delicias victorianas decoradas con mausoleos y arcángeles.
Brick Lane MarketLos domingos por la mañana se prestan al desayuno de bagels en el mercado de Brick Lane, emplazado en el East End. El espacio está cubierto de tapetes con todo tipo de enseres; desde clavos oxidados hasta relojes de oro. El regateo es la clave, aunque será más factible que los vendedores se coman las palabras a que supriman ceros de los precios.
Kenwood HouseDespués de dar un vigoroso paseo por el páramo, se puede tomar un trago en el Spaniard's Inn, o bien, contemplar la espléndida Kenwood House de Robert Adam y perderse en sus románticos jardines. Igualmente se puede aislar del siglo XX en los paseos Crurch Row, Admiral's Walk o Flask Walk, con sus bien conservadas casas de campo, sus terrazas y sus edificios de estilo georgiano.
Holland ParkEsta zona residencial repleta de casas señoriales también asume su condición de verde refugio para la gente trabajadora del barrio, los presumidos pavos reales y los escurridizos conejos. Asimismo alberga los restos bien conservados de una mansión jacobina (actualmente apartada de los viajeros independientes); dos galerías de arte y buenos ejemplos de jardinería simétrica. En las inmediaciones se halla una muestra del esplendor arábigo, Leighton House, rebosante de pinturas prerrafaelitas con lánguidas mujeres de la Grecia Antigua que, semidesnudas, acarician las aguas blanquecinas de los baños públicos.
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