Irlanda es una isla de escasa altitud y costa muy recortada, situada en el océano Atlántico y separada 80 km en dirección Oeste de la costa británica por el mar de Irlanda. Cuenta con una extensión de 500 km de Norte a Sur y de 300 km de Este a Oeste, con tan sólo dos grandes ciudades, por lo que predominan las espaciosas zonas de montañas o pantanos.
La mayor parte del territorio montañoso de Irlanda se concentra en la costa, y casi la totalidad de la línea atlántica, desde Cork a Donegal, es un baluarte de acantilados, colinas y montañas, con pocos anclajes seguros. El centro de la isla está formado por llanos terrenos de cultivo o cría de animales y ciénagas, regados por los 260 km del río Shannon, que desemboca al oeste de Limerick.
El actual paisaje irlandés y la flora que en él predomina son, en su mayor parte, resultado de la acción humana. Antes de la Gran Hambruna, la tierra se cultivaba en exceso e incluso los lugares con peor acceso estaban explotados. En algunas de las colinas situadas por encima de los actuales campos agrícolas, todavía pueden verse las regulares líneas ya casi borradas de los caballones del cultivo de patata anteriores a esta deflagración.
Como resultado de esta sobreexplotación de la tierra, en la actualidad sólo queda un 1 por ciento de los bosques de robles autóctonos que cubrían el país, muchos de los cuales han sido sustituidos por hileras de plantaciones de pinos. Los mamíferos autóctonos más comunes son los zorros y los tejones, pero también pueden verse liebres, erizos, ardillas, musarañas, murciélagos y ciervos rojos, así como nutrias, armiños y martas en los lugares más remotos. Muchas aves migratorias se detienen en Irlanda antes de proseguir su viaje a otras tierras, y todavía quedan algunas especies originarias en las zonas pantanosas de Shannon Callows y en diversas partes de Donegal, entre ellas el guión de codornices. En las dunas de la costa oeste pueden verse chovas, una especie de cuervos poco comunes, con brillantes patas y picos rojos.
A pesar de su latitud norte, la corriente del Golfo modera el clima irlandés aportándole algo de la suavidad climática caribeña, además de tortugas y peces ballesta. Las temperaturas sólo descienden bajo cero de forma intermitente durante el invierno, y la nieve es poco frecuente. Los veranos no son excesivamente calurosos: sólo se alcanzan los 30C en muy contadas ocasiones, pero la temperatura es agradable y no suele oscurecer hasta las 23.00. Independientemente de la estación del año, la lluvia siempre está presente. Las mayores precipitaciones se producen en los más bellos paisajes, como la zona de Kerry, donde los aguaceros pueden caer hasta 270 días al año. Aquellos a los que la lluvia les deprima un poco, pueden encontrar algo de consuelo en el dicho irlandés: "En el pub nunca llueve".
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