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Caminar es una de las actividades más apropiadas para Irlanda, que dispone de kilómetros y kilómetros de caminos trazados, entre los que destacan Kerry Way, Beara Way, Ulster Way y Wicklow Way. Ésta es una de las mejores formas de descubrir el país y llegar a sus rincones más bellos y fascinantes. Otra forma de huir de las multitudes es la bicicleta, aunque algunas zonas poseen pendientes muy pronunciadas. Existe un gran número de excelentes oportunidades para practicar el alpinismo, en particular en el monte Gabriel (407 m), situado en la península de Mizen Head; en el monte Hungry (686 m), ubicado en la de Beara, y en Croagh Patrick (763 m), a las afueras de Westport.

Irlanda es conocida por su pesca, y muchos de sus visitantes vienen al país solamente a practicarla. Se necesita un permiso, que cuesta cinco libras irlandesas al día; además, para la captura del salmón y la trucha de mar se exige también una licencia nacional. Irlanda ofrece también muchas posibilidades de efectuar deportes acuáticos, gracias a sus 5.630 kilómetros de costa, sin contar sus ríos y lagos. Entre las zonas de calidad para disfrutar del surf, se encuentran Easkey, al oeste del condado de Sligo, la península de Castlegregory, y Barley Cove, en la península de Mizen Head. La costa occidental es uno de los mejores lugares de Europa para practicar el submarinismo con escafandra, especialmente en la bahía de Bantry y en la bahía de Dunmanus, pertenecientes al condado de Cork; en la península de Inveragh, en Kerry, y en los alrededores de Hook Head, en el condado de Wexford. El deporte de la vela asimismo disfruta de una larga tradición en Irlanda, que cuenta con más de ciento veinte clubes de yates y de vela. Las zonas más populares para navegar son la costa occidental, en especial el espacio comprendido entre el puerto de Cork y la península de Dingle, la línea costera al norte y sur de Dublín, y los grandes lagos de Lough Derg, Lough Erne y Lough Gill.

Dubln Dubln

Lugar ideal para iniciar el viaje, Dublín es la capital de la República de Irlanda y la localidad más extensa y cosmopolita del país. Se trata de una ciudad atrayente y llena de color, con bellos edificios georgianos, que cuenta con una rica historia literaria y con pubs extremadamente acogedores. Dividida por el río Liffey, está rodeada de colinas al Norte y al Sur. La mayoría de los puntos de interés están situados al sur del río que, a diferencia de la mayoría de los de ciudad, es una corriente de aspecto rural habitada todavía por peces. La zona norte del Liffey puede que esté más descuidada pero, según el escritor Roddy Doyle, también tiene más alma.

Al dirigirse hacia el Sur, atravesando uno de los múltiples puentes, es inevitable toparse con la Custom House, gigantesco edificio georgiano del año 1780, situado en la orilla norte del río. También en la orilla norte y construido por el mismo arquitecto, James Gandon, destaca el edificio de Four Courts, cuyo bombardeo en 1922 inició la Guerra Angloirlandesa. Desde la rotonda superior de su construcción central, se disfruta de unas bellas vistas de la ciudad.

Trinity College es uno de los principales monumentos de la zona sur del río. Fundado en 1592 por la reina Isabel I, este complejo universitario presume de su campanario y de los muchos añejos y gloriosos edificios que lo componen. Sin embargo, su mayor interés gira entorno al Book of Kells, un manuscrito del año 800 d.C. aproximadamente, uno de los libros más antiguos del mundo. Esta obra maestra se encuentra en la Biblioteca Colonnades. Otras edificicaciones no menos impresionantes son el Banco de Irlanda, construido originariamente para albergar el parlamento irlandés; la catedral protestante de la Iglesia de Cristo, que aún conserva algunos restos del templo de madera danés original, del siglo XI, y la catedral de San Patricio, que data del año 1190 o 1225 (existen opiniones diferentes al respecto) y que, según se cuenta, se construyó en el mismo lugar donde el santo patrón bautizó a sus conversos.

Otra de las construcciones características de Dublín es su castillo, más bien un palacio que una fortaleza, mandado construir por el rey Juan en 1204, de cuya obra original sólo queda la torre Record. Una de las partes más antiguas de la ciudad de Dublín es el laberinto de calles de Temple Bar, que ahora están llenas de restaurantes, pubs y tiendas de moda. Entre los museos de la ciudad, destacan el Museo Nacional, con una envidiable colección de tesoros desde la Edad de Bronce en adelante; la Galería Nacional, en la que sobresale una bella colección de arte italiano; el Museo Heráldico, para aquellos interesados en seguir la huella del origen irlandés y, por último, el Museo Cívico de Dublín.

El esplendor de las edificaciones georgianas de Dublín puede apreciarse mejor desde el parque de St Stephen's Green, un espacio de nueve hectáreas de vegetación situado en el centro de la ciudad. Otros lugares donde se puede contemplar arquitectura georgiana son Merrion Square, Ely Place y Fitzwilliam Square.

Dublín ofrece una amplia variedad de posibilidades de alojamiento, aunque se recomienda reservar con bastante antelación en verano. Alrededor de la calle O'Connell, al norte del río Liffey, existe un gran número de hostales, mientras que, en el sur, el alojamiento es más agradable, limpio y, evidentemente, también más caro. En el norte del río también se pueden encontrar restaurantes de todo tipo, pero donde hay más variedad es en la antigua zona de Temple Bar, al sur del Liffey.

Cork Cork

La segunda ciudad en importancia de la República de Irlanda, con sus numerosos focos de interés turístico y su activa vida nocturna, suele sorprender al visitante. El centro de la ciudad está situado en una isla, rodeada por dos canales del río Lee. Al norte del río se encuentra Shandon, una interesante zona histórica, aunque un poco descuidada en la actualidad. Entre los lugares más sugestivos de la zona sur, destacan la catedral protestante de San Finbarr ; el Museo de Cork, en su mayoría dedicado a la batalla nacionalista en la que la ciudad desempeñó un papel importante; la prisión de Cork, del siglo XIX, y el Ayuntamiento, así como numerosas iglesias, fábricas de cerveza y capillas.

Además de los muchos y agradables pubs que posee la ciudad, Cork se enorgullece de su variada oferta cultural, que puede disfrutarse en el Palacio de la Ópera de Cork, en la Galería de Arte Crawford y en el Firkin Crane Centre. También pueden realizarse excursiones al castillo de Blarney, donde incluso los visitantes menos turísticos se sentirán obligados a besar la Piedra de Blarney. Cork se encuentra a unas cinco horas en autobús de Dublín, en dirección sur.

Waterford Waterford

Gracias a sus murallas, sus estrechos callejones y su torre normanda, conocida como torre de Reginald, Waterford conserva un aire medieval. La época georgiana también dejó un legado de bellos edificios, en especial los del Mall, una espaciosa calle del siglo XVIII. Entre las construcciones más importantes, destacan el Ayuntamiento, del año 1788, con una imponente lámpara de araña de cristal de Waterford, y el palacio Obispal. También resultan interesantes las numerosas iglesias de la ciudad, en particular el suntuoso interior de la catedral de la Santa Trinidad. Ante todo, Waterford es una ciudad comercial portuaria muy activa, situada en el río Suir, con un estuario lo suficientemente profundo para permitir que los grandes barcos atraquen en su muelle. El famoso cristal de Waterford se fabrica en una factoría situada a dos kilómetros de la ciudad. Waterford está situada en la esquina sureste de Irlanda y está muy bien conectada, tanto por autobús como por tren.

Galway Galway

Con sus calles estrechas, sus viejos escaparates de piedra y sus bulliciosos pubs, la ciudad de Galway es un verdadero poema. Se trata del asentamiento más activo y poblado de la costa occidental, y la capital administrativa del condado de Galway. Su universidad atrae a muchos bohemios notables, y su agitada vida nocturna los mantiene allí. El abarrotado centro de la ciudad se extiende por ambas orillas del río Corrib, y la mayoría de las tiendas se encuentran en la oriental. La iglesia colegiata de San Nicolás de Myra, que data del año 1320, con su curiosa torre en aguja piramidal, es la mayor iglesia parroquial medieval de Irlanda, y en ella sobresalen sus tumbas. Entre los abundantes edificios de piedra de interés, se encuentran el castillo de Lynch, algunas de cuyas partes datan del siglo XIV, y el Arco Español, que es lo único que se conserva de la antigua muralla. En Galway se celebran considerables eventos culturales, entre ellos el Festival de Jazz de febrero, el Festival de Literatura de Semana Santa y el Festival de Arte, en julio.

Belfast Belfast

Superficialmente, Belfast es una gran localidad industrial no demasiada bonita que se remonta a tan sólo el siglo XIX. Sin embargo, su historia, llena de acontecimientos políticos y religiosos, ha conseguido que destaque sobre otras ciudades. Es, además, notable por su escaso tráfico y su estructura compacta, y entre sus monumentos, sobresale Donegall Square, rodeada de impresionantes restos de la era victoriana. En la parte oeste de la ciudad, la pobreza es más evidente; allí se encuentran las tantas veces nombradas calles Shankill Road (protestante) y Falls Road (católica). Dos servicios separados de taxi pasean a los turistas por estos recintos, delimitados por muros profusamente decorados con pinturas, al precio de unos diez dólares.

Donegall Square está dominada por el Ayuntamiento, cuya arquitectura no se puede calificar de bella. En ella también se encuentra la Biblioteca Linen Hall, que alberga una gran colección de literatura irlandesa. La zona situada al norte de la calle High Street es la parte más antigua de Belfast, y se conoce como Entries (las entradas); durante la II Guerra Mundial sufrió fuertes bombardeos y en actualmente sólo quedan en ella un puñado de pubs que atestiguan el carácter que tenía en el pasado. El río Lagan atraviesa la ciudad, y el horizonte de la parte oeste de Belfast todavía está dominado por las grúas de los astilleros. Queen's Bridge, un precioso puente con lámparas ornamentales, es sólo uno de los numerosos pasos que cruzan el río. El Crown Liquor Saloon, un lugar que ejerce de museo y hospedaje a la vez, muestra la extravagancia de la arquitectura victoriana en su mayor grado: el exterior del edificio está revestido de cientos de azulejos diferentes, mientras que en su interior abundan las vidrieras y el cristal tallado, los mosaicos y el mobiliario de caoba. Es prácticamente imposible encontrar un sitio en su interior para tomar algo, incluso de pie; a pesar de ello, bien merece una parada.

El Gran Palacio de la Ópera, ubicado justo al otro lado de la calle, también ha sufrido bombardeos en repetidas ocasiones. Cerca de la universidad, se halla el Museo del Ulster, dedicado a la historia y la cultura, entre cuyas colecciones figuran objetos procedentes del naufragio de la Armada Española en 1588. A las afueras de la ciudad, se puede visitar el Zoo, muy bien situado y diseñado, el Parque Nacional de Cave Hill, el castillo de Belfast, que data del siglo XII aunque la estructura actual es de 1870, y Stormont, antigua sede del parlamento de Irlanda del Norte y actualmente residencia de la Secretaría de Estado para Irlanda del Norte.

La mayor parte de los restaurantes y alojamientos de Belfast se concentra al sur de Donegall Square y a lo largo de la zona conocida como Golden Mile (Milla Dorada).

Derry Derry

El río Foyle circunda de forma pintoresca la antigua ciudad de Derry, creando un bello marco que desentona brutalmente con la realidad de la problemática historia reciente de la localidad. En la orilla occidental del río, se alza el casco antiguo, la pequeña parte amurallada de la ciudad, en cuyo centro destaca Diamond Square. Las alambradas deslucen la belleza de las murallas, aunque aportan resonancia a su historia. Desde lo alto, hay buenas vistas del Bogside y sus desafiantes pintadas ("No a la rendición!"), y del Monumento a Derry libre. Una vez dentro de las murallas, el Museo de la Torre describe la historia de Derry. La catedral de San Columbán, del año 1628, rodeada de alambradas y cámaras de vigilancia, se emplaza también en este punto. Durante el siglo pasado, Derry fue uno de los principales puertos desde el que los emigrantes irlandeses partían hacia Estados Unidos, y en el Museo del Puerto puede verse una pequeña colección de recuerdos marítimos. Se halla a tan sólo una hora y media en autobús de Belfast.

Burren Burren

En el condado de Clare, al norte, destaca la extraordinaria región de Burren. En cualquier dirección en la que se mire, sólo se divisan kilómetros de brillante piedra caliza cárstica. Los pueblos a lo largo de la costa son muy escasos, y entre ellos figuran Doolin, centro de la música popular irlandesa, y la encantadora población costera de Ballyvaughan. Las cavernas subterráneas, así como las grietas, fuentes y simas, son el principal interés de Burren. Su flora característica es una rara mezcla de plantas mediterráneas, árticas y alpinas, y la zona es el último bastión de la exótica marta. Durante la Edad de Piedra, esta zona estaba cubierta de árboles, y en ella habitaba un gran número de personas. De esta época proceden los restos conservados de al menos sesenta y cinco tumbas megalíticas. Sin embargo, la vegetación fue destruida para cultivar la tierra, lo que ocasionó el erosionado terreno calizo de la actualidad. Los fuertes de piedra de la Edad de Hierro, conocidos como fuertes circulares, salpican el paisaje de la región, y las ruinas de castillos le otorgan un toque de misterio medieval. Verdes carreteras sin pavimentar, que datan de hace miles de años, entrecruzan la región hasta llegar a los lugares más remotos.

Desde Limerick, Galway y Ennis parten autobuses hacia Burren. Los servicios en verano son bastante regulares, pero en invierno hay que planear bien el viaje para evitar quedar atascado en una estación por causa de los cambios de horario.

Clonmacnois Clonmacnois

En el condado de Offaly, éste es el enclave monástico más importante de Irlanda. Emplazado en la cumbre de una montaña, ofrece unas bellas vistas del río Shannon. Se trata de una extensión circundada por murallas, en la que existen numerosas y antiguas iglesias, cruces altas, torres redondas y tumbas, muchas de ellas en un estado de conservación admirable, que permiten hacerse una idea real de cómo eran los monasterios medievales. La zona está rodeada de terreno pantanoso, en el que habitan muchas plantas salvajes y especies de aves. Su museo exhibe lápidas, cruces originales y otros elementos descubiertos durante las excavaciones. No hay transporte público que lleve a Clonmacnois; el pueblo más cercano es Shannonbridge, a siete kilómetros en dirección sur, desde donde puede hacerse autostop o alquilar un taxi.

Connemara Connemara

Ésta es la salvaje y árida región situada al noroeste de Galway. Connemara es un sorprendente mosaico de ciénagas, valles solitarios, montañas y lagos, con la única compañía de alguna lejana casa de campo (cottage) o castillo escondido. Por los montes llamados Twelve Bens se pueden realizar preciosos paseos con vistas al océano y al conjunto de islas rocosas, tortuosas calas y espumosas playas de arena blanca. La carretera de la costa que sale del pueblo de Spiddal, a tan sólo 17 kilómetros de Galway, serpentea a través de este laberinto, pero aún más inolvidable resulta el viaje por el valle del lago Inagh y por el lago de Kylemore, cuya belleza es difícil de superar.

Islas de Arán Islas de Arán

Las tres islas de Arán (Inishmor, Inishmaan y Inisheer) son paisajes lunares de piedra caliza, de desolada y extraña belleza. Albergan algunos de los restos cristianos y precristianos más antiguos de Irlanda, entre los que destacan los fuertes de piedra de la Edad de Hierro de Dun Aengus, en Inishmor, y de Dun Conchuir, en Inishmaan. No se conoce prácticamente nada de la civilización que realizó estas construcciones. Algunos de los primeros asentamientos monásticos fueron fundados por San Eanna a finales del siglo IV y en el V, aunque los restos que han pervivido hasta la actualidad proceden del VIII. El aislamiento de las islas ha permitido que la cultura irlandesa perdure, cuando en el resto del país ha desaparecido casi por completo. La lengua nativa sigue siendo el irlandés y hasta hace poco las gentes aún vestían el traje tradicional de la región.

Todas las islas están entrecruzadas por muros de piedra que fueron construidos hace miles de años y que crean apacibles caminos bien protegidos del viento. Inishmaan es la isla menos visitada, mientras que Inishmor es la más popular para excursiones de un día. Inisheer es la que está más cerca, a tan sólo ocho kilómetros de Doolin, en el condado de Clare. Desde las ciudades de Galway, Rossaveal y Doolin salen ferrys con destino al archipiélago.

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República de Irlanda

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