Hungría sigue resultando un destino muy económico para los turistas occidentales. Con unos 25 dólares diarios podrá alojarse en habitaciones particulares, frecuentar restaurantes de precio medio y viajar en trenes de segunda clase. Aquellos que se hospeden en albergues, residencias o campings y opten por restaurantes de autoservicio o puestos callejeros, reducirán los costes considerablemente.
Se pueden cambiar hasta 30.000 florines en efectivo o en cheques de viaje en bancos y agencias de viajes, normalmente con una comisión de entre un 1 y un 2 por ciento. Las oficinas de correos canjean dinero en metálico, pero raras veces cheques. En todo el país es posible encontrar cajeros automáticos que aceptan tarjetas de crédito y de débito, pero es recomendable proveerse de algunos dólares por si surgiera algún contratiempo. Las tarjetas de crédito pueden utilizarse en restaurantes, comercios y hoteles de cierta categoría, compañías de alquiler de automóviles, agencias de viaje y gasolineras.
Se estila dar propina (aproximadamente del 10 por ciento) a camareros, peluqueros, taxistas e incluso médicos, dentistas y empleados de gasolinera. No gratificar un servicio, o dejar una cantidad insignificante, indica que el cliente ha quedado descontento. La propina debe entregarse directamente al camarero, nunca abandonarla encima de la mesa. El regateo no es algo habitual, pero se pueden obtener pequeños descuentos en los mercados callejeros.
ComidaLa primavera en Hungría es un espectáculo en sí misma, incluso teniendo en cuenta las frecuentes lluvias de mayo y junio. El verano, caracterizado por sus días largos, cálidos y soleados, acoge la mayor parte del turismo, que inundan los centros de veraneo durante agosto, mes en el que Budapest, al igual que París y Roma, se paraliza.
El otoño también es especialmente hermoso en las colinas que bordean Budapest y en las tierras altas septentrionales; aunque noviembre es uno de los meses más lluviosos del año. El crudo y frío invierno trae consigo la clausura de muchos museos y otras atracciones turísticas.
Una de las celebraciones más relevantes del calendario es el Festival de Primavera de Budapest (en marzo), un gran espectáculo cultural de dos semanas de duración que programa actuaciones, conferencias y exposiciones de alcance local e internacional. Entre otros acontecimientos importantes destacan el Festival de Cine de Budapest (en febrero), donde se estrenan las nuevas películas húngaras; Busójárás de Mohás (en febrero), el martes de Carnaval más importante del país; las Semanas Festivas de Soprón (a finales de junio y principios de julio), con actuaciones de música tradicional y danza; el Festival de las Artes Folclóricas de Nagykalló (en agosto), uno de los eventos principales y más recomendables del año, y los Días de Jazz de Debrecen (en septiembre), el mejor festival de jazz de Hungría.
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