Es fácil desplazarse en Alemania. Los vuelos de interior son caros y, a menos que se disponga de poco tiempo, conviene ahorrarse el dinero. La red ferroviaria es magnífica. Actualmente, la oriental y la occidental están totalmente fusionadas, aunque las tarifas de la zona oriental continúan siendo más económicas. Existe todo tipo de abonos y tarifas especiales. Normalmente hay que pagar un suplemento por el InterCity Express (ICE), pero merece la pena viajar a 250 km/h a través del país. Se recomienda olvidarse de los autobuses, excepto en aquellas zonas donde no sea posible acceder en tren. Las carreteras alemanas son excelentes, y el transporte motorizado puede ser un medio idóneo para viajar por el país, aunque existen problemas de aparcamiento en la mayoría de las ciudades. En las Autobahns (autovías) se puede coincidir con largos atascos.
Francfort, Munich y Dsseldorf son los principales puntos de partida o llegada de vuelos a Alemania. Después de Heathrow (en Londres), Francfort es el aeropuerto con más tráfico de Europa. En el precio de los billetes se incluye una tasa de salida de unos 5 dólares. Para aquellos que procedan del continente, resulta más económico viajar en autobús o en tren; el ferrocarril ofrece más comodidad pero su coste es más elevado y sus horarios son menos flexibles. Alemania dispone de una excelente red de autopistas que enlazan con el resto de Europa occidental. Aunque las carreteras del Este europeo han mejorado mucho, algunos cruces fronterizos son bastante lentos, especialmente en Polonia. Para entrar en Alemania en coche o motocicleta, es necesario poseer un seguro a terceros. Hay servicio de ferry entre la costa norte alemana y escandinava, Gran Bretaña y San Petersburgo.
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