Los deportes acuáticos como la natación, el buceo, el windsurf y la pesca mayor son muy populares en la costa del Algarve, mientras que el surf se practica en la costa occidental. Si se avisa con antelación, diversas organizaciones pueden facilitar un fin de semana de canyoning (descenso de cañones de las montañas) e hydrospeed (descenso de ríos sobre una pequeña tabla) cerca de Oporto. La zona más al sur de Portugal está provista de numerosos campos de golf donde se organizan importantes torneos. En las regiones de la Serra da Estrela y de Peneda-Gerês también se puede practicar la bicicleta de montaña, el senderismo y las excursiones en pony.
LisboaLisboa, la capital, se alza a orillas del río Tajo. El bajo horizonte de la ciudad, su ambiente sencillo y su agradable mezcla de estilos arquitectónicos se combinan de tal forma que la convierten en la urbe preferida por muchos visitantes. A pesar del esfuerzo requerido para franquear sus colinas, es bastante sencillo orientarse en la ciudad, ya que la mayoría de las actividades cotidianas se concentran en la parte baja de la misma.
Uno de los atractivos más notables de Lisboa es el Mosteiro dos Jerónimos, cuya construcción se inició aproximadamente en 1502 y culminó hacia finales de siglo. Este edificio resistió el gran terremoto de 1755 y, actualmente, sigue siendo el ejemplo más claro de la arquitectura manuelina lisbonesa. Cerca de allí se alza la Torre de Belém, monumento de estilo manuelino situado sobre el río Tajo, probablemente el más fotografiado de Portugal.
Lisboa cuenta con numerosos museos de interés, entre los que destacan el Museu Nacional do Azulejo, que contiene una magnífica exposición de azulejos decorativos; el Museu Nacional de Arte Antiga, que alberga la colección nacional de obras de pintores portugueses; y el inmenso Museu Calouste Gulbenkian, considerado el mejor de Portugal, con exposiciones de pintura, escultura, alfombras, monedas y cerámicas de todo el mundo.
Otros puntos de interés son los barrios de Baixa y Alfama. Aquí se pueden encontrar algunos de los lugares más antiguos y maravillosos de la ciudad: una anarquía de calles empedradas, plazas y callejuelas que alberga mercados y artesanos, edificios pintorescos y castillos.
Lisboa dispone de una amplia variedad de alojamientos y restaurantes a buen precio, casi todos ellos en el centro de la ciudad. Ofrece al visitante una animada vida nocturna, con bares de copas, discotecas, locales donde bailar al ritmo del jazz y de la música africana o turbarse con un fado. Los partidos de fútbol locales y las corridas de toros son las mayores emociones para disfrutar durante el día.
SintraEl pueblo de Sintra se extiende inmediatamente al noroeste de Lisboa; durante mucho tiempo, fue el lugar de veraneo preferido de la realeza portuguesa y de la nobleza inglesa (a Lord Byron le enloquecía). Aún hoy conserva su atractivo, con su entorno densamente arbolado, sus románticos jardines y su encantadora simplicidad. Unos cuantos palacios y ruinas dominan la población; entre ellos, el Palácio Nacional de Sintra, una interesante mezcla de arquitectura manuelina y gótica, y el Palácio Nacional da Pena. Nada más salir de la ciudad, se encuentran los laberínticos jardines Monserrate Gardens ; un poco más lejos, se halla el Convento dos Capuchos, una diminuta ermita del siglo XVI escondida en el bosque, con celdas excavadas en la roca y forradas de corcho.
voraEl pueblo amurallado de Évora es una de las joyas arquitectónicas de Portugal. Situado en un entorno de olivares, viñedos, trigales y flores primaverales, es un lugar con mucho encanto, con callejuelas de sentido único, tan estrechas que los espejos retrovisores de los coches corren un gran peligro.
Su mayor punto de interés es la Praça do Giraldo, donde se encuentran la catedral Sé, que cuenta con un museo de tesoros eclesiásticos, el Templo Romano, y la Igreja de São Francisco, que alberga una macabra capilla de osarios construida con los huesos y calaveras de miles de personas.
LagosSituado en la costa sur del Algarve, Lagos es uno de los complejos turísticos más populares del país. Casi todos los viajeros se sienten fascinados por sus soberbias playas; entre ellas, Meia Praia, una enorme franja de arena hacia el este, y Praia do Pinhão, situada más al sur, en una zona más aislada. Entre los servicios que facilita a los turistas destaca el alquiler de bicicletas, ciclomotores y caballos, así como las excursiones en barco desde el puerto. Además del sol y la arena, Lagos cuenta con un interesante museo municipal, que presenta exposiciones de tesoros eclesiásticos y artesanía.
Parque Nacional de Peneda GersEl parque natural situado en la zona más al norte de Portugal, cerca de la frontera con España, ofrece un espectacular paisaje y una amplia variedad de flora y fauna. Es extremadamente popular entre los excursionistas portugueses ocasionales y los veraneantes, pero todos ellos suelen permanecer en las principales zonas de acampada, dejando el resto del territorio a los viajeros más experimentados. Peneda-Gerês está repleto de pequeños caminos y de lugares donde nadar, practicar equitación y alquilar una piragua.
Valle del DueroUno de los puntos más interesantes del paisaje portugués es el valle del Duero; posee cerca de 200 km de llamativos y vastos panoramas que se extienden desde la ciudad de Oporto hasta la frontera con España. En las zonas más elevadas, los viñedos del famoso caldo luso, el oporto, se despliegan a lo largo de las áridas laderas, interrumpidos únicamente por la fortuita presencia de casas solariegas, de un blanco deslumbrante. Las carreteras que avanzan con dificultad por los márgenes del río Duero pueden estar abarrotadas de excursionistas ocasionales procedentes de Oporto. Se han construido cinco presas y, actualmente, es navegable en toda su longitud, permitiendo así los cruceros en barco, una manera atractiva de empaparse de la atmósfera en el más absoluto de los silencios.
MonchiqueEl tranquilo pueblo de montaña de Monchique, que dormita sobre las laderas boscosas de la Serra de Monchique, ofrece una buena alternativa al barullo de la costa. Aparte de la belleza y quietud de este emplazamiento, otros de sus atractivos son la Igreja Matriz, que posee un sorprendente pórtico en el que, si uno se acerca bien, puede observar que las piedras están unidas entre sí. Nada más salir de la población se encuentra el balneario de Caldas de Monchique ; también merece la pena recorrer, en coche o a pie, el espeso bosque que conduce hasta Foia, el techo del Algarve. Las vistas panorámicas desde la cima son realmente increíbles.
SagresEste diminuto puerto de pesca ocupa la cumbre de unos espectaculares acantilados azotados por el viento en el extremo suroeste de Portugal. Su proximidad con Lagos hace que no esté totalmente desprovisto de veraneantes, a pesar de que el puerto es aún un centro de astilleros y pescadores de langosta. Según cuenta la leyenda, Enrique el Navegante reunió un grupo de expertos para preparar a los exploradores que, posteriormente, fundarían el inmenso imperio portugués. Cerca de allí aparecen unas cautivantes playas y el árido cabo de São Vicente, semejante a un trono y situado en el punto más al suroeste de Europa continental.
Los alojamientos económicos consisten, principalmente, en habitaciones privadas o en campings bien equipados. Sagres está a unos 30 km al oeste de Lagos y un servicio frecuente de autobuses comunica ambas poblaciones. Las comunicaciones directas con Évora y Lisboa con autocar son más irregulares.
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