A pesar de que los costes empiezan a ser más elevados a medida que Portugal está alcanzando el nivel fiscal de la UE, aún sigue siendo uno de los lugares más módicos para viajar en Europa. Con un presupuesto mínimo, alojándose en hostales o en campings y con una dieta basada en autoservicios, es posible viajar por unos quince euros por persona en temporada alta. Si se opta por un alojamiento de precio reducido y por comer ocasionalmente en restaurantes económicos, el coste diario rondará los 25 euros. Cuando se planifica con antelación un viaje para dos, es posible obtener descuentos en temporada baja; comer y dormir de manera aceptable puede suponerles unos sesenta y cinco euros. En las zonas apartadas del circuito turístico, los precios descienden considerablemente.
Aunque es sencillo canjear los cheques de viaje y la tasa de un 1 por ciento es mejor que la correspondiente al dinero en efectivo, éstos tienen muy poco valor en Portugal, debido a las tarifas adicionales tan elevadas con las que cuenta el país, que pueden ascender a más del 13 por ciento por un cheque de 100 dólares. La excepción la constituyen los cheques de viaje de American Express, que se pueden cambiar sin comisiones mediante agentes de Amex. Las tarjetas son una alternativa más eficaz; hay cajeros automáticos en todos los centros turísticos, donde es posible extraer dinero de cuentas de ahorro o corrientes. Aunque se disponga de otros medios, es recomendable llevar siempre dinero en efectivo, en dólares o libras.
Si uno ha quedado satisfecho con el servicio, es razonable dejar una propina del 10 por ciento y si se trata de un aperitivo, basta con alguna moneda suelta. Los taxistas esperan también un 10 por ciento del precio del viaje. En los mercados, se puede regatear con un tono amistoso, pero hay que tener en cuenta que los portugueses suelen ser buenos negociantes. En temporada baja, el regateo puede ser útil para obtener descuentos en el alojamiento.
ComidasDe clima templado, el país luso puede disfrutarse especialmente entre los meses de abril a octubre, época en la cual el tiempo es en general muy agradable; este ambiente es la tónica general en el Algarve durante todo el año. Las lluvias, presentes entre noviembre y marzo, son abundantes en el extremo norte y en la Serra da Estrela, cordillera situada en el centro del país. La temporada de esquí centra los meses de enero a marzo, pero siempre es preferible en febrero. La mayor afluencia de turismo se concentra entre mediados de junio y septiembre, exceptuando el Algarve, donde el flujo turístico tan sólo desciende hacia finales de invierno. El Carnaval y la Semana Santa se celebran con gran esplendor por todo el país, de modo que es preferible plantear un viaje a Portugal para cualquier otra época del año.
En Portugal abundan las romarias (romerías), las festas (fiestas) y las feiras (ferias). Estos festejos son mayoritariamente religiosos y paralizan totalmente las ciudades y pueblos. Estas celebraciones son más tradicionales y menos turísticas en el norte del país. El Carnaval es uno de los mayores acontecimientos; se caracteriza por las fiestas, los desfiles y las máscaras. Durante la Semana Santa de Braga desfilan multitud de procesiones llenas de colorido. La Festa de São João más impresionante es la que se celebra en junio en Oporto, donde el gentío danza por las calles. La Feira de São Martinho (Golegã; en noviembre) organiza exhibiciones de caballos, concursos de equitación y corridas de toros.
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