Los vuelos nacionales son caros y, dadas las cortas distancias, no merecen la pena. Los trenes son mucho más baratos, aunque siempre es más rápido ir en autobús, sobre todo mediante los servicios especiales que ofrece una serie de empresas privadas entre las ciudades principales y el Algarve. Es importante tener en cuenta que no se permiten las bicicletas en los trenes. Existen numerosas agencias de alquiler de coches en Portugal; también es posible alquilar bicicletas en algunas zonas turísticas. El transporte local se compone de tranvías, autobuses y taxis; estos últimos abundan y son muy baratos. Lisboa dispone de metro, actualmente en proceso de ampliación, y algunos imponentes funiculares.
Las líneas aéreas nacionales, TAP (Air Portugal), ofrecen vuelos directos a Lisboa desde muchos destinos, entre ellos Gran Bretaña, Francia, España, Estados Unidos y Canadá. También cuenta con vuelos internacionales a Oporto y a Faro. La tasa de salida internacional es de 10 dólares, pero está incluida en el precio del billete. Existe un servicio regular de autobuses directos desde Francia, España y Gran Bretaña. Las comunicaciones por tren desde Francia y España son diarias, con una serie de atractivas paradas a lo largo del recorrido. Para aquellos que lleguen en coche desde Gran Bretaña, la vía más rápida es utilizar el ferry Plymouth-Santander o el de Portsmouth-Bilbao hasta llegar al norte de España y, desde allí, dirigirse a Portugal.
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