Francia es uno de los países más grandes de Europa. Linda con el Canal de la Mancha al noroeste; con el océano Atlántico al oeste; con España, que se esconde tras los Pirineos, al sur; con el mar Mediterráneo, que arropa la isla de Córcega, al sureste; con Suiza e Italia, que se ocultan tras la cordillera de los Alpes y Jura, al este; y al noreste, Alemania, Luxemburgo y Bélgica sirven de frontera a las llanuras francesas.
Desde 1790, Francia ha estado dividida en 100 départements (unidades administrativas de unos 6.000 km2). Existen 96 départements en Francia y otros cuatro en ultramar. Los départements d'outre-mer (departamentos de ultramar) comprenden las islas caribeñas de Guadalupe y Martinica; el grupo de islas del Pacífico de Nueva Caledonia, y la Polinesia Francesa; la Guayana Francesa, en América del Sur; la isla de La Reunión en el océano Índico, al este de Madagascar; y Saint-Pierre-et-Miquelon, en el océano Atlántico, al sur de Terranova.
En los Alpes franceses se alza el Mont Blanc (4.800 m), la cumbre más alta de Europa. La cadena montañosa más espectacular es el Macizo Central, una región inmensa situada en el corazón de Francia, que comprende la sexta parte del país. El Loira, el río más largo del país, recorre 1.020 km desde el Macizo Central hasta el Atlántico. El Sena, el Ródano, el Garona y el Rin son las otras vías fluviales importantes que recogen las aguas procedentes del deshielo y riegan las llanuras a su paso. El país cuenta con más de 3.200 km de variadas costas, que van desde los blancos acantilados de Normandía y los promontorios de Bretaña hasta las playas de arena del Atlántico. Las costas del sureste del Mediterráneo suelen ser de arena gruesa, casi rocosa.
Francia cuenta con una amalgama de climas, suelos y relieves que le proporciona una gran riqueza de flora y fauna. Por desgracia, el abuso de técnicas agrícolas poco respetuosas con el medio ambiente, la contaminación y la urbanización excesiva han perjudicado considerablemente a muchas especies de animales, como la cabra montés de los Pirineos, el ciervo corso, el oso pardo, el lobo y la nutria, que en la actualidad están en peligro de extinción. Otros animales, como el gamo (un antílope de montaña), el íbice grande (un tipo de cabra montés), el castor, la cigüeña y el buitre, sobreviven gracias a los programas de recuperación de especies en los parques nacionales. Los bosques, principalmente los de haya, roble y pino, cubren aproximadamente una quinta parte del país y, junto a los vastos pantanos franceses, sirven de refugio a la mayor parte de mamíferos y aves.
El clima es moderado, con inviernos suaves, excepto en las zonas montañosas y el noreste. El Atlántico tiene un gran impacto en el noroeste, donde el clima se caracteriza por una alta humedad; además, con frecuencia soplan vientos fuertes del Oeste y caen grandes precipitaciones. El noreste disfruta del clima continental, con veranos cálidos e inviernos fríos. A medio camino entre ambos, la cuenca parisina recibe el índice más bajo de precipitaciones anuales, con un régimen pluviométrico irregular. La temperatura media anual de París ronda los 12C, aunque el termómetro puede llegar a descender bajo cero en enero y subir a más de 30C en agosto. En las llanuras costeras del sur, con clima mediterráneo, rara vez se producen heladas; en primavera y otoño pueden aparecer chaparrones repentinos pero breves; y, en verano, apenas llueve. El sur es, también, la región del mistral, un viento frío y seco que fustiga el valle del Ródano cien días al año.
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