Las líneas aéreas francesas de vuelos nacionales conectan muchos centros urbanos, pero pueden resultar bastante caros aunque, en algunas ocasiones, especialmente cuando se desea recorrer distancias largas, es más conveniente buscar algún billete con descuento que viajar por tierra. El servicio de la red ferroviaria francesa, ofrecido por la SCNF (Société Nationale des Chemins de Fer), es excelente: el tren llega prácticamente a todo el país. Gracias al tren de alta velocidad, el TGV, viajar entre algunas ciudades -por ejemplo, entre París y Lyon- es más rápido y fácil por vía férrea que aérea.
El servicio de autobuses interregionales es limitado, pero el autobús es el medio favorito para hacer viajes de corta distancia dentro de una misma región, especialmente en zonas rurales con relativamente pocas líneas férreas, como es el caso de Bretaña y Normandía. Para trayectos más largos, los autobuses suelen ser lentos, aunque algo más económicos que los trenes; en los viajes cortos, el servicio de autobuses es lento y costoso.
Viajar a Francia en coche puede resultar bastante caro; además, es un inconveniente en los centros urbanos, donde existen serios problemas de tráfico y aparcamiento. Alquilar un coche puede ser caro si no se hace una reserva previamente; pero si se planea con suficiente antelación los precios suelen ser bastante razonables.
Con sus sinuosas pero excelentes carreteras y sus imponentes paisajes, es el país perfecto para viajar en moto. Además, permite desplazarse en bicicleta, en gran medida gracias a su extensa red de carreteras secundarias y terciarias, poco concurridas. Otra forma relajada de contemplar Francia es cruzarla por sus canales y ríos navegables en una casa-barco, que normalmente aloja entre cuatro y doce pasajeros y se puede alquilar por una o varias semanas.
El transporte local lo cubren los tranvías; los autobuses; los teleféricos de los Alpes franceses; los taxis, extremadamente costosos, especialmente fuera de las ciudades importantes; los transbordadores o ferrys de los ríos; y las redes de metro y RER en París (también hay metro en otras ciudades francesas), que ofrecen un servicio barato y eficaz.
Air France y una veintena de otras compañías ofrecen vuelos desde París a cualquier parte del globo. Burdeos, Lyon, Marsella, Niza, Estrasburgo y Toulouse son otras ciudades con conexiones aéreas internacionales.
París es el eje principal de los autobuses y trenes del país; está comunicada directamente con cualquier lugar de Europa. Los autobuses son más lentos e incómodos que los trenes, pero resultan más baratos, especialmente para los jóvenes menores de 26 años o para los mayores de 60, que pueden disfrutar del 10% de descuento.
Desde 1994, con la construcción del Eurotúnel, los viajes entre Francia e Inglaterra (en el ultramoderno y silencioso servicio de trenes Eurostar) son más rápidos y menos complicados. Este túnel también tiene trenes lanzadera de alta velocidad que transportan, rápida y eficazmente, coches, motos y autocares desde Inglaterra a Francia.
Por mar, barcos de pasajeros del mundo comunican Francia con Inglaterra, uniendo las ciudades de Calais y Dover, y Boulogne y Folkestone. Numerosas rutas conectan Bretaña y Normandía con Inglaterra; Saint Malo lo está con Weymouth, Poole y Portsmouth por un ferry y un acuaplano, mientras que de Roscoff también se llega a Plymouth con ferry. Estos buques cubren asimismo el trayecto entre Francia y los siguientes puntos del globo: Irlanda (Cherbourg-Cork), las Islas del Canal, Cerdeña (Marsella-Porto Torres), Italia (Córcega-Génova) y África del Norte (Marsella-Argelia, Marsella-Túnez, Sète-Tanger).
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