Dinamarca es un país pequeño que ocupa la mayor parte de la península de Jutlandia. La frontera sur de esta península limita con Alemania, único punto de enlace del país con Europa. Dinamarca está rodeada al Oeste por el mar del Norte y al Este por el Báltico. Al Norte, los estrechos de Skagerrak y Kattegat la separan de Noruega y Suecia. Además, está formada por casi quinientas islas, de las cuales sólo cien están habitadas. Copenhague se encuentra en la isla de Zealand, la más grande, al este de la península de Jutlandia. La mayor parte de Dinamarca está formada por tierras bajas de fértiles campos de cultivo, onduladas colinas, bosques de hayas y páramos cubiertos de brezo. En el país, no existe ni una sola montaña; el punto más alto es Yding Skovhøj, en el distrito de los lagos de Jutlandia, con tan sólo 173 m.
El medio ambiente danés ha soportado durante siglos la deforestación y el pastoreo excesivo. En total, alrededor del 20% de la tierra de cultivo está en la costa o cerca de ella, la mayor parte en zonas húmedas sensibles desde el punto de vista medioambiental, que se han convertido en zonas cultivables mediante el drenado de agua con bombas. El paisaje ha sido tan alterado que prácticamente ninguna de las corrientes de agua existentes sigue su curso natural, modificado por la mano del hombre para que siga una línea recta. Alrededor del 12% del territorio está cubierto de árboles; sin embargo, no abunda el bajo bosque. Los bosques son, en su mayoría, de hoja caduca; en ellos predominan hayas y robles, además de olmos, avellanos, arces, pinos, abedules, álamos temblones, tilos y castaños. La especie animal salvaje que cuenta con mayor número de ejemplares es el ciervo rojo, que puede llegar a pesar más de 200 kg. También se encuentran abundantes corzos, gamos, liebres salvajes, zorros, ardillas, erizos y tejones. Existen casi cuatrocientas especies de aves; destacan las urracas, las palomas de ciudad, las fúlicas, los gansos y los patos. La mayor extensión forestal del país se denomina Rold Skov, con una extensión de 77 km², que alberga el Rebild Bakker, el único parque nacional de Dinamarca.
Teniendo en cuenta su localización, al Norte, el clima de Dinamarca es relativamente suave, moderado por los efectos de la templada corriente del Golfo, que recorre la costa occidental en dirección norte. No obstante, conviene hacerse a la idea de que la mayoría de las veces el clima es lluvioso y el cielo está gris, de modo que uno se lleva una verdadera sorpresa cuando sale el sol. Los meses más agradables para visitar el país son los comprendidos entre mayo y agosto, cuando las temperaturas pueden alcanzar los 25C y llega a haber, incluso, hasta 18 horas de luz. Durante los meses más fríos del invierno (enero y febrero), la temperatura media ronda los 10C, cifra no muy baja, teniendo en cuenta la latitud a la que se encuentra el país, ya que lo normal serían diez grados menos.
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