Existen vuelos interiores que enlazan de forma regular Praga con Ostrava y con Brno. Los ferrocarriles checos ofrecen un servicio limpio y eficiente hacia casi todas las zonas del país, aunque los autocares de línea a menudo son más rápidos y cómodos, pero también más caros. El automóvil, la motocicleta o la bicicleta son idóneos para visitar la nación, mientras que caminar es una de las mejores maneras de circular por Praga, aunque también se puede tomar el metro o los tranvías.
Los vuelos regulares internacionales únicamente aterrizan en Praga, que está conectada con todo el mundo por más de veinte compañías internacionales, entre ellas CSA (Ceske Aerolinie), las antiguas líneas aéreas estatales. Comprar los billetes en la República no constituye un verdadero ahorro, por lo que si se ha elegido un único destino es preferible adquirir uno de ida y vuelta comprado en el país de origen. Como alternativa se puede considerar el viaje en ferrocarril, la forma más sencilla y quizá la más barata para dirigirse desde Europa occidental hasta la República Checa. En tren se puede acceder al país por dieciocho puntos. Y por carretera se puede recalar a través de unas treinta entradas.
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