Tras la esperada devaluación del real de 1999, muchos vaticinaron una explosión de la inflación. Sin embargo, hasta el momento el tipo de cambio y los precios se han mantenido estables. Si el viaje que se ha planeado incluye viajes en autobús cada dos o tres días, hoteles de unos 10 dólares la noche, comidas en restaurantes y salidas nocturnas, el gasto medio diario será de alrededor de 40 dólares. Pero si los planes son disfrutar de las playas durante todo el mes y alimentarse básicamente de arroz y judías, no harán falta más de 25 dólares. Hay que tener en cuenta que los precios del alojamiento se incrementan entre un 25% y un 30% durante los meses de diciembre a febrero.
En todo el país se aceptan tarjetas de crédito, pero para retirar dinero en el banco la mejor tarjeta es la Visa. Tanto el dinero en metálico como los cheques de viaje son muy fáciles de canjear, ya que hay oficinas de cambio hasta en las ciudades más pequeñas. Por desgracia, desde la devaluación de la moneda se ha vuelto más complicado cambiar el dinero en metálico. Es aconsejable disponer de una cantidad suficiente de dinero para el fin de semana, porque incluso en las grandes ciudades la mayoría de las oficinas de cambio suelen cerrar. Al comprar moneda, conviene pedir billetes pequeños, ya que a veces los vendedores no disponen de cambio suficiente.
En la mayoría de los servicios se agrega una propina obligatoria del 10% que suele estar incluida en la factura, pero si el camarero ha sido agradable puede dejarse más cantidad. Por insignificantes que nos parezcan algunos de los servicios, la costumbre es dejar una propina, principalmente debido al alto índice de desempleo existente en el país. Entre ellos destacan los aparcacoches, que no tienen salario fijo; también a los trabajadores de las gasolineras, los limpiabotas y los barberos. Los conductores de taxi constituyen la excepción, ya que la mayoría de la gente redondea hacia arriba el precio de la carrera.
Negociar el precio de la habitación de hotel es algo habitual y, por tanto, natural, al igual que la tarifa de la carrera en taxis sin taxímetro. También conviene regatear en mercados.
ComidaA excepción de la zona sur del país, en la que las diferencias entre estaciones sí son extremas, con veranos especialmente calurosos y húmedos e inviernos muy lluviosos, no hay ninguna época poco recomendable para viajar a Brasil. Durante el período vacacional brasileño, de diciembre a febrero, puede resultar más complicado y caro; además, el grado de humedad que se alcanza en la zona comprendida entre Río y el extremo sur del país puede ser agobiante.
El verano es también el período más festivo del año; las calles y playas se llenan de ciudadanos que escapan de sus apartamentos. Las vacaciones escolares se inician a mediados de diciembre y se prolongan hasta el carnaval, que normalmente se celebra a finales de febrero.
El carnaval es la fiesta más famosa de Brasil. Comienza a las doce de la noche del viernes anterior al Miércoles de Ceniza y se prolonga durante cinco días. Se celebra en todo el país y, además del impresionante desfile de Río, un espectáculo digno de ver al que acuden multitud de turistas, en otros lugares del país se celebra de un modo más auténtico. En el sambódromo, una calle con gradas construida para los desfiles de samba, los brasileños sudan, se alborotan y llegan a agredirse, conforme las 16 mejores escuelas de samba se exhiben en su hora de gloria.
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