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Sin duda, hablar del restaurante Andra Mari es hablar de un monumento de la gastronomía vasca. No sólo porque en sus fogones se cocine la cocina tradicional vasca, sino porque el edificio en sí es un homenaje a la tradición vasca. Un precioso caserío ubicado junto a la ermita del mismo nombre acoge este restaurante. Los exteriores son dignos de admiración. Y hablando de su entorno hay que decir que está situado en Galdakao, un municipio a las afueras. Es uno de los más poblados de Vizcaya y sólo está a 9 km. de Bilbao. Si no se dispone de vehículo se puede ir en autobús, salen de la calle Bailen, junto a la estación de RENFE.
Otro de los numerosos encantos de este restaurante es su bodega de vinos: un autentico museo excavado en la piedra. Digno de ver. Entre las muchas sugerencias destacamos: rissoto de setas variadas, degustación de bacalao y habas salteadas con mejillones, pichón con frutas escarchadas y macarrón relleno de mousse de anchoa.
Un buen vino de la extensa bodega puede ser un Conde de Valdemar del 95.
Me encanta su comida, donde está situado ya que tiene unas vistas magníficas, el servicio es muy agradable. La única pega que le encuentro es que el precio es bastante elevado.
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