Londres se fundó hacia el año 44 d.C., poco después de la conquista romana. El enclave se estableció en este lugar por ser un punto estratégico en el que se levantó el primer puente romano de la zona. Este puente se destruyó veinte años después de las revueltas de los británicos. Su reconstrucción posterior le proporcionó a Londium, que es como llamaban los romanos al lugar, una muralla que marcaría los límites de la futura City.
A comienzos del siglo V, tras casi cuatrocientos años de dominación, los romanos se vieron obligados a ceder este territorio a los anglosajones, que impusieron su dominio durante otros seiscientos años, hasta la llegada de los normandos. Durante el siglo VIII, con el inicio de las incursiones danesas, Londres se convirtió en el centro de los combates entablados entre sajones y escandinavos, hasta que fue conquistada por Alfredo el Grande (871-901) que reforzó sus defensas y la convirtió en una bastión fortificado en su lucha contra los daneses. Pero las fortificaciones no pudieron defender la urbe del fuego que la destruyó en el año 981. Se salvó el poblado de Westminster, residencia de los reyes sajones. Este distrito era mucho más extenso que la propia City y que comprendía los actuales barrios de Holborn, Bloomsbury, Covent Garden, Sho, St. James, Mayfair, Pimlico y Belgravia. La importancia de Westminster se consolidó con Eduardo el Confesor (1042-1066), el último rey anglosajón. La batalla de Hastings (1066) decidió la suerte del trono de Inglaterra a favor de Guillermo de Normandía, que había vencido a Harold, el legítimo pretendiente. El normando fue coronado rey en Westminster y tras cinco años de lucha pudo someter al resto de Inglaterra. Bajo el período normando (1066-1154) Londres desarrolló una importante actividad constructora que dio lugar a la dualidad de la metrópoli que aún hoy perdura: la City de Westminster (centro del poder y de la influencia política) y la City de Londres (centro del comercio y de la banca). Se construyeron algunos de los monumentos más venerados hoy en día, como la White Tower, la torre interior de la Torre de Londres (Tower of London), la nueva Catedral de San Pablo (St. Paul's Cathedral, o Westminster Hall (1099) levantada bajo el reinado de Guillermo II el Rojo. Bajo la dinastía de los Plantagenet (1154-1399) Londres obtuvo el reconocimiento de municipio que le otorgó Juan Sin Tierra en 1191. En 1215 se reconoció a la asamblea de ciudadanos de la ciudad el derecho a elegir su propio alcalde (Lord Mayor). Mientras tanto, Londres creció tanto en actividad como en población, y en el siglo XIII se dio un gran impulso a la obras de construcción con la llegada de las órdenes mendicantes. Primero fueron los dominicos que se establecieron en Holborn, en 1221, para después trasladarse a orillas del Támesis. Los franciscanos se asentaron en Newgate, en 1224. Los carmelitas fijaron su residencia en Fleet Street, en 1241, y los agustinos llegaron en 1253. La huella del período Tudor (1485-1693) se encuentra sobre todo en los cambios que trajo consigo la Reforma, tanto en la vida como en la imagen de la ciudad. Enrique VIII, el gran reformador (1501-1547), convirtió en ruinas gran cantidad de monumentos religiosos levantados en la época anterior. Durante el reinado de Isabel I (1558-1603) la ciudad prosperó considerablemente y una nueva actividad constructora vino a llenar el vacío dejado por la desaparición de las órdenes religiosas. Se puso de moda entre la nobleza construirse una residencia fuera de la ciudad. Esos edificios son los primeros ejemplos de arquitectura doméstica del Renacimiento inglés, iniciado bajo el reinado de Jacobo I (1603-1625). El siglo XVIII y concretamente los años de la Reina Anna y el Duque de Marlborough (1700-1702) fueron los del esplendor barroco londinense, y con el advenimiento de la dinastía de Hannover (1714-1830), Londres vivió un periodo de renovación que la convirtió en la primera ciudad europea en alcanzar el millón de habitantes. Se derribaron las murallas y las últimas puertas de la ciudad, se mejoraron la circulación y los transportes, se numeraron los portales de las casas y se instaló el alumbrado público en las calles, primero de aceite (1736), luego de gas (1836). Ya en el siglo XIX, con el dilatado reinado de la reina Victoria (1837-1901) Londres experimentó un período de desarrollo económico y demográfico, pasando del millón de habitantes de 1800 a los casi cinco millones de habitantes a finales de siglo. Las consecuencias de la superpoblación, en términos sociales y humanos, son bien conocidas a través de las novelas de Dickens y los ensayos de Engels. Esta ciudad también vivió los avatares de la primera revolución industrial, que trajo consigo una enorme fiebre constructora que ha hecho que en la ciudad existan más edificios victorianos que de ninguna otra época. Tras los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial, que destruyeron aproximadamente la tercera parte de Londres, se pusieron en marcha los planes de reconstrucción, entre los que destaca el proyecto para el Gran Londres. Este plan afectaba a un territorio de 143 entidades locales y a unos 6.700 km2, y proponía la formación, fuera del condado, de cuatro cinturones concéntricos con destinos específicos: dos anillos suburbanos, un cinturón verde y un anillo exterior en el que construir ocho ciudades satélites. Gracias a esta planificación el crecimiento de Londres tuvo lugar desde 1946 en las zonas situadas más allá del cinturón verde. Durante los años 80 la zona de los muelles (docklands) estuvo sometida a una profunda transformación y cambio de uso. Hoy en día es un sector revalorizado como emplazamiento de oficinas, viviendas, industrias ambientalmente poco agresivas y actividades recreativas. Además de esta recuperación para la función residencial y comercial de la zona, se ha iniciado, en la actualidad, un plan de conservación del legado histórico y su integración en los planes de regeneración del área, tarea apoyada por el actual príncipe heredero, Carlos de Inglaterra. A esto hay que unir la mejora de las comunicaciones y el transporte, con la construcción de un ferrocarril y un pequeño aeropuerto de alcance nacional y con unas pocas ciudades europeas, en la zona de los Muelles Reales.Buscar en la Web más información sobre Londres
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