Capital de la región de Liguria, Génova ha vivido a lo largo de sus años esplendor y decadencia, independencia y conquista. También ha dado vida a algunos de los más importantes personajes de la historia universal y, por supuesto, de la de su país; allí han nacido Cristóbal Colón y Giuseppe Manzini (héroe italiano), y un genio de la música, el violinista Nicolò Paganini.
Génova se erigió como la Repubbliche Marinare, la potencia mundial marítima, en la Edad Media. Luego fue anexionada por el Imperio francés. Y tras un largo periodo de decadencia y olvido, hoy vuelve a presentarse como una ciudad estratégica para Italia, el segundo puerto mediterráneo en importancia después del de Marsella. Centro neurálgico del tráfico marítimo italiano, turismo y negocios son dos de las principales actividades de esta ciudad.
Con más de 500.000 habitantes, Génova tiene todo lo que una gran ciudad reúne, aunque a la hora de las comparaciones sea una pequeña ciudad al lado de Roma, Milán o Nápoles. Una ciudad donde abundan las exposiciones de arte, configurada por arquitecturas clásica y moderna, poseedora de una extensa tradición culinaria y enaltecida por historia que bebe a las orillas de golfo de Génova.
A Génova se puede llegar por medio de todos los sistemas de trasporte. Desde España la forma más rápida (4 horas) es en avión desde Madrid, haciendo escala en Roma. Si la apuesta es disfrutar más del paisaje se impone el trayecto en coche, por la autopista del Mediterráneo, que pasa previamente por Marsella y Mónaco. El tren es una alternativa interesante para aquellos que prefieren evitar la conducción. Y para los que disponen de tiempo y les gusta la navegación, el ferry los lleva desde Córcega, Cerdeña o Barcelona.
Una vez en Génova, algunos de los puntos turísticos más visitados son: La Linterna, antiguo faro que refleja la tradición marítima de la cuidad y constituye su símbolo; el Acuario, que se posiciona como el más grande de Europa, detrás el Oceanografic de Valencia; la Piazza De Ferrari, arquitectura que enlaza la vieja ciudad y la nueva; la Casa de Cristóbal Colón, donde se dice que nació el navegante allá por 1450; la Catedral dedicada a San Lorenzo y la iglesia San Mateo, edificada ésta por la familia Doria hace más de siete siglos. El casco antiguo y la zona portuaria resultan paseos vistosos, trufados de rincones y paisajes inolvidables. Ambos recorridos deben consumarse a pie para disfrutar realmente del entorno.
El coche propio o de alquiler, resultan adecuados para desplazarse por la ciudad, aunque tal vez incomode el problema de aparcamiento. La alternativa a vehículo particular es el autobús, sobre el cual se puede recorrer Génova. O el metro en caso de querer llegar más rápido, si bien la ciudad sólo dispone de una línea.
La oferta de alojamiento es muy amplia. Génova dispone de vastos hoteles y hostales, cuyos servicios y tarifas se pueden consultar y reservaren en Internet. El albergue oficial de Génova, el Ostello della Gioventù, se presenta como una opción económica. Éste se encuentra en una colina, al norte del centro urbano.
Además del paisaje genovés, el visitante que llegue a esta ciudad debe guardar una cita con la tradicional pasta italiana, en lo posible, aderezada con una pestata. Esta conocida salsa, que lleva aceite de oliva y ajo y un toque de albahaca, es originaria de la cocina genovesa.
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