Brujas es una de las ciudades más hermosas y pintorescas de Europa. De hecho, su casco histórico fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Sus impresionantes edificios medievales, así como sus templos y canales, nos hacen recordar su época más floreciente, durante la Edad Media y el Renacimiento.
La ciudad aparece dominada por uno de sus monumentos más emblemáticos, la Atalaya o la torre del Mercado. Este impresionante edificio se encuentra en la plaza Mayor, en el mismo centro de Brujas. Es un inmenso campanario, de 83 metros de altura, con un carrillón de 47 campanas y que data del siglo XIII. Desde su punto más alto, tras subir más de 300 escalones, se puede disfrutar de una vista espectacular de toda la ciudad.
En la misma plaza Mayor se alza una bella estatua en conmemoración de los héroes de la Batalla de las Espuelas de Oro. Otra de las plazas más importantes es la plaza Burg, en la que se encuentra la basílica de la Santa Sangre. Su nombre se debe a que la basílica está formada por dos capillas superpuestas, del siglo XII y XV, que contienen la reliquia con sangre de Jesucristo. En la plaza también podemos visitar el Ayuntamiento más antiguo de todo el país, un edificio con una fachada impresionante y con torreones de piedra arenisca.
Los turistas pueden acercarse a la catedral de San Salvador, la iglesia parroquial más antigua de Brujas, construida entre los siglos XI y XV. Otra visita obligada es la de Poortersloge o la Lonja de los Burgueses. Hay que entrar para poder observar el símbolo de la ciudad, que es el Oso Legendario de Brujas. Otro templo de gran importancia es la iglesia de Nuestra Señora, del siglo XIII y que posee una majestuosa torre de 122 metros de altura. En su interior conserva un rico patrimonio artístico, con la obra excepcional de La Virgen con el niño, una escultura de mármol blanco hecha por el legendario artista Miguel Ángel.
Parques, canales y museos
La visita a Brujas debe ir acompañada de una visita a sus famosos Reien o canales. De hecho, esta ciudad es conocida como La Venecia del Norte por la similitud de sus laberínticas calles, llenas de canales y edificios fantasmales. Hay otros lugares de gran belleza, como el romántico estanque de Minnewater, con sus míticos cisnes, o el Beaterio. La ciudad aparece también plagada de museos. Destacan el Museo Gruuthuse, una mansión llena de objetos de arte aplicado, o el Museo Memling, que exhibe obras maestras de Hans Memling. Otro museo extraordinario es el Museo Groeninge, en el que se puede encontrar un completo recorrido por la pintura belga de los últimos seis siglos.
También es interesante acercarse al Centro del Encaje, que muestra las tareas del hilado que realizan artesanas vestidas con sus trajes típicos. Se dice que el mejor encaje belga es el de Brujas, por el empleo de la simetría perfecta y por el cuidado en todos los detalles. Por otra parte, y rodeando la ciudad de Brujas, se alzan los populares molinos de viento, que forman parte del paisaje de la región.
Por otra parte, no hay que irse de esta ciudad belga sin probar las castañas asadas y el chocolate caliente en sus cuidados cafés y bares. Tampoco hay que dejar de probar los deliciosos manjares del mercado del Pescado o visitar la famosa cervecería Straffe Hendrik, popular desde 1546 y que tiene museo propio. Ya sea conociendo el centro de la localidad o sus alrededores, Brujas muestra lugares encantadores que la hacen una de las ciudades más visitadas del mundo. Recorrerla, ya sea a pie, en bicicleta, o en barca, a través de sus canales, resultará inolvidable para el visitante.
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