Sin embargo, la ciudad se ha convertido en todo un símbolo de la lucha del ser humano contra la segregación racial, además de ser el punto de partida para la visita de uno de los países más hermosos del mundo.
Johannesburgo fue fundada en 1866 tras el descubrimiento de oro en Witwatersand, hecho que pronto la convirtió en una gran urbe que alcanzó más de 100.000 habitantes en una década. Los zulúes llamaban a esta zona Goli, la tierra del oro, por su riqueza en este mineral; pese a que la mayoría de las explotaciones de la zona se han agotado, en un radio de 120 kilómetros todavía se extrae la mitad del oro del mundo.
Se trata de la tercera ciudad de África tras El Cairo y Lagos, con casi 8 millones de personas si contamos con su área metropolitana, que incluye suburbios como Soweto.
Johannesburgo puede dividirse en cinco partes, de las cuales el centro está caracterizado por su arquitectura de grandes rascacielos que acogen la sede de numerosas empresas, hoteles y bancos. Desde el fin del régimen racista muchos habitantes de los suburbios se han desplazado hacia esta zona de Johannesburgo, lo que ha provocado el abandono de la población blanca de numerosos inmuebles. Este hecho ha sido aprovechado por los habitantes más pobres de la ciudad para procurarse una vivienda barata, ocupando los edificios abandonados.
Al suroeste de la zona centro se encuentra Soweto, abreviatura de South West Township, un suburbio creado durante el régimen del apartheid para acoger a las familias expulsadas de las zonas donde el gobierno había ordenado construir asentamientos para blancos, como Sophiatown. Hoy en día, Soweto continúa siendo una de las partes más pobres de la ciudad, aunque se ven indicios de mejora económica y se ha convertido en una de las zonas de marcha nocturna. Si se accede a esta parte de la ciudad, es imprescindible visitar su Galería de Arte.
Los cambios sociodemográficos acaecidos en los últimos años en la zona centro de la ciudad han provocado el desplazamiento de la población blanca (y rica) a otras partes de Johannesburgo, fundamentalmente en la zona norte, donde se asienta el suburbio de Parktown, en los que encontraremos numerosos ejemplos de mansiones de estilo Eduardiano. También al norte Johannesburgo se hallan Sandton y Mornigside, el nuevo centro financiero de la ciudad.
Al oeste de Parktown se ubica Auckland Park, la zona universitaria de Johannesburgo y cerca de aquí Melville, una zona de ambiente bohemio en la que abundan las librerías, restaurantes, cafeterías y pubs.
Al oeste de Melville se encuentra Sophiatown, una de las zonas bandera de la lucha de la población negra. Las protestas contra la opresión del gobierno racista impulsaron el intento de expulsión de los negros de este suburbio que, organizados por Huddleston, Mandela, Helen Joseph y Ruth First, resistieron la acometida policial hasta 1963, momento en que el gobierno destruyó por completo el enclave, levantando un asentamiento sólo para blancos llamado Triomf (Triunfo).
Pese a lo agitado de su reciente historia, quizá todavía demasiado viva, Johannesburgo es, más que un destino, un punto de tránsito que conecta con los lugares típicos sudafricanos, como Cape Town, Durban o el Parque Nacional Kruger.
Aún así, el paso de los turistas por Johannesburgo deja cerca de 1,5 billones de dólares en los numerosos centros comerciales con los que cuenta la ciudad.
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