Acapulco está situado al suroeste de México, en el estado de Guerrero, junto al océano Pacífico. Pese al pasado histórico de esta ciudad, que fue utilizada como puerto de partida para las exploraciones de los mares del sur enviadas por Hernán Cortés desde 1532, y que desde 1565 hasta 1815 fue el principal puerto del virreinato de Nueva España en la costa del Pacífico para atender el comercio con Asia Oriental, principalmente con China y Filipinas, Acapulco es conocida por sus fiestas de la alta sociedad en Copacabana y Tropicana. No se trata de una ciudad de playas tranquilas, sino de la capital del turismo de marcha, de masas, festivo, al son de ritmos mexicanos, tequilas y coco locos. Acapulco es uno de esos destinos turísticos internacionales más solicitados y más famosos del orbe. Todo ello gracias a sus playas, sus fiestas, la hospitalidad y amabilidad de sus gentes y la cantidad de actividades disponibles al aire libre y al sol del Pacífico.
Si se habla de playas en Acapulco la lista es bastante extensa y nuestro viajero o viajera puede ir desde Laguna de Coyuca, Revolcadero o Tlacopanocha hasta las míticas de Caleta o Caletilla, que son las playas de abolengo del Acapulco clásico, resguardadas por la isla de La Roqueta, con un oleaje tranquilo y una cristalina y suave arena. Podemos visitar igualmente La Roqueta, La Angosta, Tamarindos o La Condesa, situada en pleno centro de la bahía y corazón de la zona dorada y en la que se respira una atmósfera festiva permanente con un oleaje fuerte y pendientes rápidas, bastante apropiadas para los amantes de los deportes de aventura y la práctica del windsurf o la vela.
Vida deportiva
Acapulco es el lugar ideal para la práctica de diferentes deportes al aire libre, sobre todo de los acuáticos, por su diversidad en cuanto a playas. Existen varios lugares donde se pueden alquilar lanchas, veleros, canoas, deslizadores, equipos de esquí o, simplemente, realizar atractivos recorridos por la bahía a través de yates recreativos que ofrecen este servicio. Si desea disfrutar de las interesantes actividades subacuáticas, el puerto de Acapulco cuenta con establecimientos especializados en alquiler y venta de equipos. Los sitios más recomendables por su paisaje marino, su flora y su fauna son: el pecio (barco hundido) de Río de Plata, localizado en la zona de Icacos; el faro y la ensenada de Los Llantos; las rocas de la Gaviota; el Gallo y el Elefante, en los alrededores de la isla Roqueta. Otros sitios interesantes por su fondo rocoso son la Quebrada y playa La Angosta.
Si, en cambio, es amante de la pesca le exhortamos a que se lance, sin ningún tipo de miramiento, a la mar con una lancha para cazar un buen pez vela, huachinango, marlín o barrilleta, que son las especies más abundantes. Si, por el contrario, prefiere la tranquilidad y la comodidad, Acapulco se lo pone fácil porque puede realizar un recorrido por la bahía bien por la tarde, por la mañana o, incluso, por la noche. Existen varios barcos que ofrecen estos servicios. En los yates podrá conocer unos preciosos paisajes, entre ellos el Clavado de la Quebrada, o si le gusta más bailar al ritmo de la música, también lo puede hacer aquí. El recorrido ofrece bufete y barra libre.
Acapulco ofrece muchísimas posibilidades más para practicar deportes, algunos en el mar, como vela, windsurf, jet esquí o esquí, tan estereotipado en las películas mexicanas extranjeras y revistas. La fama le viene del show de esquí acuático que se realiza en la bahía de Acapulco, famoso ya desde los tiempos de don Miguel Alemán y que proporcionó gran auge al puerto de Acapulco como destino turístico internacional.
Ya en tierra, el visitante de Acapulco también puede disfrutar del golf, con cinco campos, entre los que destaca el de 3 vidas, con 18 hoyos, el del hotel Vidafel y hotel Acapulco Princesa. El tenis también está unido a la vida turística de los hoteles y hay canchas de todos los tipos.
Fiesta para insomnes
Si lo que quiere es vivir de cerca la frenética actividad festiva de la ciudad o sentir las vivencias más aventureras en los shows internacionales, Acapulco le ofrece misterio, música y movimientos de caderas incesantes para disfrutar de pleno del sabor latino en las calurosas noches de esta ciudad mexicana. Esta fiesta cobra cuerpo y sentido en los numerosos locales de ambiente que puede encontrar a su paso, como Tequilas le Club, Tabares o Foxis Club. La noche se ilumina de color con bailarines profesionales en las discotecas más emblemáticas de la ciudad, como Copacabana o Tropicana, o las de más reciente creación como Andromedas, Atrium, Babyo, Disco Beach, B&B, Enigma, Fantasy, Le Dome, News o Palladium, fundada en 1993 por el rey de la disco Tony Rullán. En ella se puede disfrutar de la música techno, disco y todos los grandes hits bailados todas las noches con un más que aceptable sistema de sonido. Los bailarines se ubican en las partes altas de la brisa dando a los espectadores la ilusión de estar suspendidos en el aire.
La fiesta en Acapulco es interminable y la variada y múltiple oferta de discotecas y bares que se ofrecen al turista no dejarán imparciales los gustos de quien se precie de ser un buen viajero. Si un local no le gusta puede ir a otro, si una música no le agrada puede ir a otro lugar y, sobre todo, sus gentes se vanaglorian de estar siempre a favor de las exigencias del turista, porque en Acapulco la última discoteca cierra cuando la última persona quiere salir de su sala. La fiesta se acaba con el alba en Acapulco, con la luz del todopoderoso sol o puede, incluso, que jamás.
Atracciones turísticas y comerciales
Sí todavía no se ha conformado con todas las ofertas que Acapulco le ha brindado, esta ciudad tampoco se ha cansado todavía de ofrecerle mucho más, porque existe todavía un mundo por descubrir. Las atracciones turísticas y arquitectónicas pueblan la ciudad de Acapulco, como en el caso de La Quebrada, el centro cultural Guerrerense, el parque del Papagayo, la isla La Roqueta, enfrente de las playas Caleta y Caletilla, a las que se puede llegar en lancha, o la mítica iglesia de la Catedral, con su diversidad de colorido.
Pero el mar es siempre protagonista, un artista y, al mismo tiempo, el epicentro de eventos que se realizan como sinfonía del mar. Las cosas curiosas también tienen cabida en esta turística ciudad de México, como es el caso de la virgen colocada bajo el mar por los pescadores y marineros del lugar para que los proteja en sus hazañas diarias y en la tarea cotidiana que han de realizar en el mar.
Las construcciones arquitectónicas tampoco se olvidan en Acapulco y existen buena muestra y ejemplo de ello en la Casa Dolores Olmedo, construcción que se centra en los murales que dejó el artista mexicano Diego Rivera, en el año 1956, sobre el muro exterior y el techo de la terraza. Esta obra recuerda a las más bellas muestras del arte modernista que dejó el catalán Antoni Gaudí en la ciudad de Barcelona por sus fuertes colores, sus formas sinuosas y su fusión de materiales y formas.
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