El aeropuerto internacional de Copenhague está en las afueras, dirección sur, de la ciudad. El trayecto suele durar unos 12 minutos si se realiza en autobús desde la Estación Central, o bien, una carrera de 15 minutos si se prefiere un taxi desde el centro. También se puede tomar un autobús, el 250S, que conecta el aeropuerto con la plaza central de la ciudad (la Radhuspladsen) o con la Estación Central. El coste del billete es igual al del tren (2,50 euros) pero el viaje tarda unos 35 minutos. También hay un servicio de autobús de SAS (Scandinavian Airlines) que sale del aeropuerto y termina en la Estación Central o en los hoteles que SAS regenta en la ciudad.
La completa infraestructura de servicios públicos de que dispone la ciudad comprende una red de metro llamada S-train, con 10 líneas que pasan por la Estación Central, y un sistema de autobuses denominado HT (o Hovedstadsomradets Trafikselskab para aquellos a quienes les gusten los trabalenguas) cuya terminal está en Radhuspladsen. Las tarifas para ambos servicios dependen de la zona a la que se dirijan, pero ofrecen varias posibilidades: un billete sencillo, uno para todo el día o un abono multiviaje. El taxi es la opción más cara, cuesta sobre los 2,60 euros la bajada de bandera más 1,50 euros por cada kilómetro (el servicio nocturno y los fines de semana sube un poco más), el cargo por el servicio está incluido en la tarifa por lo que no es necesario dejar propina.
El coche no es necesario para visitar los puntos de interés de la ciudad, que son mucho más accesibles si se hacen paseando tranquilamente o en servicio público. Sin embargo el automóvil es necesario en caso de desplazarse fuera de la ciudad. A diferencia del tráfico en otras capitales europeas, en general conducir en Copenhague es agradable, eso sí, los atascos en las horas punta de la mañana y de la tarde son los únicos inconvenientes.
En 2003 se abrió un nuevo sistema de metro; se prevé que estará plenamente operativo en 2005.
La mayoría de los aviones procedentes del extranjero aterrizan en el aeropuerto internacional de Copenhague, situado al sur de la ciudad, que constituye uno de los principales puntos de llegada del norte de Europa y da la bienvenida a la mayoría de compañías aéreas europeas y norteamericanas, así como a varias aerolíneas de Oriente Medio y del sur de Asia. Desde frica únicamente hay vuelos directos a Copenhague desde Kenya y República de Sudáfrica. La compañía aérea de Dinamarca para vuelos internos, Maesrsk Air, comunica la capital con Billund, Ebsjerg y Ronne.
En julio de 2000, la finalización del Oresundsforbindelsen, un sistema por carretera y por tren de 12 km de puentes y túneles entre Malmo, en el sur de Suecia, y Copenhague, ha dado a la capital danesa un vínculo terrestre de bienvenida al resto de Escandinavia y a la Europa Occidental. Previamente, la única opción para realizar viajes internacionales terrestres era descender a la península de Jutlandia para pasar al norte de Alemania.
El autobús es la forma más barata para viajar a Copenhague por tierra desde cualquier parte de Europa. Eurolines es la compañía más grande de rutas regionales de la ciudad; durante el verano cubre diariamente los trayectos más relevantes y el invierno lo hace de dos a cinco veces por semana. La Estación Central, imponente mole donde las haya, es la terminal de ferrocarriles cuya ala este ofrece trenes que van a Suecia cruzando por Oresbund, mientras que del oeste hay salidas, cruzando Zealand, hacia las principales regiones danesas como Funen y Jutlandia. En la Estación Central también se pueden tomar autobuses con rutas a cualquier parte de Dinamarca.
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