Desplazarse por Bélgica resulta económico además de sencillo, lo cual es una ventaja para poder hacer frente al alojamiento, que suele ser caro y difícil de encontrar. Si bien hay numerosos autocares y alquilar un coche es una opción fácil, el sistema de transporte del país está dominado por su eficaz red de ferrocarril. Los servicios más rápidos son los de los trenes InterCity, que se complementan con los trenes Interregionales y locales. En las zonas más alejadas, los autocares reemplazan a los trenes. El servicio es igualmente bueno (además hay tranvías y un metro pequeño en Bruselas y Amberes). Los taxis, que se encuentran en la mayoría de estaciones de tren, resultan caros. En el norte es frecuente el uso de la bicicleta y muchas carreteras tienen carriles especiales. En las estaciones de tren se alquilan bicicletas. También se puede alquilar un barco para navegar por los numerosos ríos y canales.
Bélgica tiene dos aeropuertos internacionales; el principal es Zaventem, situado a unos 14 km en dirección noreste desde Bruselas. El otro, Deurne, está cerca de Amberes y ofrece menos vuelos a Amsterdam, Londres, Liverpool y Dublín. En caso de encontrarse en Europa, los autocares o el tren son una buena mejor opción para llegar al país. Eurolines y Hoverspeed Citysprint ofrecen viajes en autocar hasta y desde Bélgica. Los trenes belgas también tienen numerosos servicios internacionales. Bruselas tiene tres estaciones principales, con líneas en todas las direcciones. Dos compañías conectan al país con Gran: North Sea Ferries (de noche, desde Zeebrugge hasta Hull) y Oostende Lines/Sally Ferries (seis barcos diarios entre Ostende y Ramsgate).
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