Comisaría principal
La comisaría principal o questuraestá un poco alejada del centro, pero en la Piazza San Marco 67 hay una práctica comisaría.
Centro Donna
Un centro de mujeres, con una biblioteca y actos culturales dirigidos a las mujeres, italianas y extranjeras. Existe un centro contra la violencia en el mismo edificio, que ofrece asesoría legal, orientación y ayuda gratuitas a las mujeres.
Punto de información
Oficina principal de correos
Ospedale Civile
Hay otras oficinas en la estación de Santa Lucia (abiertas hasta las 20:00 en verano), Piazzale Roma, hall de llegadas del aeropuerto de Marco Polo y Chioggia.
Colección Peggy Guggenheim
La excéntrica millonaria y coleccionista de arte Peggy Guggenheim (1898-1979) vivió en el inacabado Palazzo Venier dei Lioni durante 30 años. Aparte de sus queridos perros, enterrados con ella en su jardín de estatuas, dejó una colección que muestra los principales movimientos artísticos del siglo XX. Las obras de Picasso, Dalí y Miró hacen que esta sea una visita ineludible.
En el ala este hay cuadros del cubismo temprano, incluido El poeta (1911) y Pipa, vasos y botella (1914) de Picasso, El clarinete (1912) de Georges Braque y muchas otras obras del siglo XX. Entre las obras interesantes españolas se encuentran el Nacimiento de los deseos líquidos (1932) de Dalí y, del también catalán Joan Miró, la Mujer sentada II (1939).
Entre las diversas pinturas de Max Ernst, el marido de Guggenheim y decano del surrealismo, se encuentra el inquietante Antipapa (1942). Otros nombres interesantes son: Jackson Pollock, Mark Rothko, Willem de Kooning, Paul Delvaux, Alexander Calder, Juan Gris, Kurt Schwitters, Paul Klee, Francis Bacon, Giorgio de Chirico, Piet Mondrian y Marc Chagall.
En el jardín de estatuas hay varias obras de Henry Moore y Jean Arp. La parte trasera de la mansión aloja una colección independiente de futuristas italianos y otros artistas modernos de la península, incluidos Giorgio Morandi, Giacomo Balla y una obra de Amedeo Modigliani. En el ala oeste se realizan las exposiciones temporales.
Ponte di Rialto
El Rialto ha sido siempre el alma comercial de Venecia. Por eso, no es sorprendente que el primer puente del Gran Canal se haya construido aquí. Actualmente, la zona sigue siendo famosa por su vital mercado de frutas y verduras, pero por su posición central el propio puente se halla casi oculto por los puestos de venta de recuerdos para turistas.
Las arcadas neogóticas de la Pescaria tienen sólo 100 años, pero la tradición de la venta de pescado fresco se remonta al 1300.
La iglesia más antigua de la ciudad, la Chiesa di San Giacomo di Rialto se encuentra virtualmente en el centro del mercado y, supuestamente, fue fundada el 25 de marzo del 421, el mismo día que la propia Venecia.
Al cruzar el puente hacia San Polo, se encuentra uno de los tesoros religiosos ocultos más sublimes de Venecia: Santa Maria Gloriosa dei Frari. Esta iglesia fue construida por los franciscanos y tiene, entre otras grandes obras, el retablo de Giovanni Bellini y la emocionante y gloriosa Asunción de Tiziano, que destaca en el altar.
Palazzo Ducale
Bienvenido al centro de mando de la República de Venecia. El Palacio Ducal, un raro ejemplo del gótico laico veneciano, fue el hogar del doge (duque) y de todas las ramas del gobierno, incluidas las prisiones, durante buena parte de los casi mil años que duró la República. Dos magníficas fachadas góticas de piedra blanca de Istria y mármol veronés rosa van a dar a la Piazzetta San Marco.
Este edificio, que data del siglo IX, comenzó a adquirir su forma actual unos 500 años más tarde. Desde el patio principal se suben varios tramos de escaleras hasta llegar al Appartamento del Doge (los aposentos del duque). Los aposentos van seguidos de una sucesión de grandiosas salas de estado que conducen a la inmensa Sala del Maggiore Consiglio, donde se muestra el Paradisode Tintoretto, uno de los óleos más grandes del mundo, y la Apoteosis de Venecia del Veronés.).
Una serie de pasillos conducen al Ponte dei Sospiri (Puente de los Suspiros) que une las Prigioni Vecchie (Antiguas prisiones) con las Prigione Nuove (Nuevas Prisiones) del lado oriental del canal, construidas para alojar los presos que desbordaban los antiguos calabozos. Entre las antiguas prisiones estaban los Piombi ("Los Plomos"), en el tejado, donde pasó un cierto tiempo el legendario libertino del siglo XVIII, Giacomo Casanova. Con un gran suspiro de alivio, el visitante puede salir por la entrada principal, la gloriosa Porta della Carta gótica.
Gallerie dell'Accademia
La "Academia", que ha sido durante mucho tiempo árbitro del gusto artístico de Venecia, aloja obras de los grandes maestros venecianos, un auténtico banquete del Renacimiento tardío, barroco y rococó. Aunque en varios puntos de la ciudad se pueden contemplar las obras de los grandes maestros, este centro es una lección intensa, única, sobre la grandeza del alto arte veneciano de los siglos XIV a XVIII.
En la sala 2, el altar de Carpaccio, Crocifissione e Apoteosi dei 10,000 Martiri del Monte Ararat (Crucifixión y apoteosis de los 10.000 mártires del monte Ararat) es un fantástico estudio de la masacre y el martirio. En la visita, el viajero puede contemplar obra de Bellini, Mantegna y Cima da Conegliano, hasta que las raras aportaciones de Giorgione de la sala 5 obligan a detenerse en seco: La Tempesta (La tempestad) y La Vecchia (La vieja). Ambas obras son adelantadas a su tiempo, en varios siglos, además. En concreto, la segunda ya nos hace presagiar los retratos del siglo XIX. Grandes obras se exhiben en la sala 10, y la obra Convito in Casa di Levi (Banquete en la casa de Levi) de Pablo Veronés es una de las más importantes. También se muestra una de las últimas obras de Tiziano, su inquietante Pietà. La extraordinaria serie de nueve pinturas de Carpaccio que narran la vida de Santa Orsola, en la sala 21, es la joya de la colección.
Basílica de San Marcos
San Marcos es uno de los centros de culto más espectaculares del mundo, que atestiguan el gran poderío marítimo y comercial de la antigua República de Venecia. Adornado con una gran cantidad de tesoros producto de los saqueos, es un hervidero de cúpulas y arcadas. El protocolo exige que los visitantes se cubran las rodillas, hombros y parte superior de los brazos.
La basílica tomó de modelo la iglesia de Constantinopla de los Doce Apóstoles, y fue consagrada en el 1094. Es famosa por sus mosaicos dorados, especialmente los que adornan las puertas de la fachada y las cúpulas interiores. Si el viajero logra apartar la mirada de sus brillos, podrá contemplar el admirable suelo de mármol del siglo XII.
Los principales tesoros de la basílica incluyen el brillante altar de oro, esmalte y piedras preciosas Pala d'Oro . El Tesoro contiene la mayoría de los botines obtenidos en el saqueo de Constantinopla del 1204, incluido un espino que se dice que proviene de la misma corona que llevó Cristo sobre su cabeza.
En la logia situada sobre la puerta principal hay reproducciones de los bellos caballos también "requisados" en Constantinopla (los originales de bronce están expuestos en el interior). El campanile (campanario) del siglo X de la basílica se cayó el 14 de julio de 1902, sin previo aviso, y fue reconstruido, ladrillo a ladrillo, en los 10 años siguientes. Merece la pena subir en ascensor hasta arriba para disfrutar de las fabulosas vistas de los techos y la laguna.
Ca' Rezzonico, Museo del Settecento Veneziano
El poeta Robert Browning, sin duda fascinado por las vistas del Gran Canal, soltó su último aliento en esta mansión barroca de Longhena. Actualmente, es un gran museo de arte, muebles y diseño del siglo XVIII. Hay que mencionar especialmente los frescos y los ricos muebles de la Sala del Trono y el Salone da Ballo (Salón de baile).
Pellestrina
Cerca del extremo más meridional del Lido, se encuentra Pellestrina, una pequeña isla de pueblos pesqueros, fabricantes de encaje y Murazzi, los rompeolas de piedra de Istria que protegían la laguna de las crecidas del Adriático desde 1782 hasta las terribles inundaciones del 1966. Un paseo por la franja de arena gris desierta es el antídoto perfecto para las abarrotadas callejas venecianas.
Ca' d'Oro
Esta magnífica estructura gótica del siglo XV recibe su nombre (Casa dorada) de los dorados que en tiempos decoraban la fachada. El edificio aloja la Galleria Franchetti, una impresionante colección de bronces, tapices y pinturas de los siglos XV y XVI. Un gran incentivo para visitarlo es la vista panorámica del Gran Canal desde los balcones.
La primera planta del museo está dedicada, principalmente, a la pintura, escultura y bronces de motivos religiosos. Uno de los primeros objetos que se ven es un políptico que narra el martirio de San Bartolomé. Es muy recomendable observarlo con detalle: la violencia es de por sí notable, igual que la santa indiferencia con la que Bartolomé acepta su tormento. Buena parte de lo que se ve en esta planta es veneciano, pero también hay una sala dedicada eminentemente al arte toscano.
En la segunda planta se puede ver una serie de fragmentos de frescos del exterior del Fondaco dei Tedeschi, una importante casa de comercio alemana, que hoy aloja la oficina central de correos. Todas las obras son de Tiziano, salvo una: un excepcional desnudo de Giorgione. En esta planta también hay una colección mixta, que incluye obras de Tintoretto, Tiziano, Carpaccio, Mantegna, Vivarini, Signorelli y van Eyck.
Trattoria Corte Sconta
Un acogedor restaurante que ofrece la opción de almorzar en el patio trasero, el Corte Sconta es un sitio apartado incluso de los caminos más apartados. Los chefs preparan casi exclusivamente platos clásicos de marisco, como el delicioso risotto al scampi. Los propietarios afirman que sólo cocinan lo que han pescado el mismo día. ¡Merluzo el que no lo pruebe! También merecen la pena los postres caseros.
Vecio Fritolin
Un fritolin era, tradicionalmente, un tipo de comida para llevar, elaborada con pescado y polenta. Aquí han recuperado esa tradición para la hora del almuerzo. Es más recomendable ir a cenar, para disfrutar de un cuidado menú de platos locales y nacionales, pan casero y unos postres que incitan al pecado, todo elaborado con unos ingredientes elegidos uno a uno en los mercados del Rialto.
Lavena
Fundado en 1750 y menos aclamado que sus hermanos mayores (Florian y Quadri), Lavena sigue la misma tradición. Wagner era uno de sus clientes más visibles, pero históricamente los gondoleros y codegas (tipos muy corpulentos que, como los serenos, acompañaban a las personas que volvían tarde a su casa, iluminándoles el camino) frecuentaban también el lugar.
Caffè Florian
El elegante interior de este café, el más famoso de la ciudad, ha acogido a personajes como Lord Byron y Henri James a la hora del desayuno (por separado), antes de que cruzaran la plaza hasta el Caffè Quadri para almorzar. Los venecianos comenzaron a pagar desorbitadas sumas por el placer de tomar algo aquí en 1720. Es más barato consumir en la barra.
Osteria La Zucca
Aparentemente, es como cualquier otra trattoriaveneciana, pero el menú (diferente cada día) es una atractiva mezcla de sabores mediterráneos. La verdura que acompaña a los platos principales ya es de por sí interesante (por ejemplo, merece la pena probar el carotte al curry e yoghurt un plato con zanahoria al curry) y los platos principales son consistentes. El plato de pasta resulta innecesario.
Aliani
Para una excelente selección de quesos y otras exquisiteces, Aliani es desde hace tiempo la parada obligada en la zona del Rialto. También ofrece una gran variedad de vinos y otros productos. Si el viajero va a dedicar un tiempo a las compras en la isla, sin duda no puede dejar de adquirir algunos de los suculentos productos que tienen a la venta.
Godi Fiorenza
Aunque su corazón esté en Londres, muchos se alegran de tener un negocio en Rialto. Las encargadas, dos hermanas venecianas, crean una línea de moda muy personal, que mantiene el equilibrio entre lo tradicional y un look cuidadosamente contemporáneo.
Atelier Pietro Longhi
Los que han soñado alguna vez con comprarse un casco y una espada para que haga juego con su disfraz de Carnaval, o los que han codiciado cualquier artículo o disfraz para Carnaval, desde un disfraz de Arlequín hasta un vestido de noch del siglo XVIII, han encontrado su tienda. De aquí el viajero puede salir vestido como en una película de Fellini... o comprarse un sencillo sombrero de copa, claro.
Dogado
Lo mejor de este elegante bar restaurante es balancearse en las sillas del jardín, en la terraza de techo de verano con un cóctel o una de las infinitas variedades de cervezas de importación. Los muebles oscuros y modernos y la luz de las velas del interior son igualmente tentadores para los meses más fríos.
Harry's Bar
Además de un restaurante de renombre, Harry's es, ante todo, un bar. Todos los personajes conocidos que pasan por Venecia acaban en Harry's: Orson Welles, Truman Capote, lo mejor y lo peor de la jet europea, todos acaban pasando por Harry's antes o después.
Margaret Duchamp
Es un lugar muy popular donde tomar una copa y charlar hasta bien entrada la madrugada. Está ubicado en un lugar estratégico y atrae una mezcla de locales, extranjeros, jovenes diletantes, estudiantes y carne de Bienal... Pero, ¿quién podría culparlos, al ver la copa iluminada por los rayos del sol vespertino?
Taverna da Baffo
Este bar, que recibe su nombre del licencioso amigo poeta de Casanova, Giorgio Baffo, y decorado con sus rimas de alabanza del "trasero redondeado" y otras formas de la anatomía femenina, tiene un ambiente juvenil y animado. En verano, las mesas que colocan en el exterior resultan especialmente agradables para mojarse el gaznate con una cerveza o deleitarse con uno o dos cócteles.
Al Bottegon (Cantina di Vini già Schiavi)
Conviene adentrarse en este viejo y cascado bar de vinos para probar una copa de prosecco (vino blanco espumoso y ligero) bajo las vigas bajas y la titilante luz de unas bombillas un tanto dudosas. Los locales llevan décadas haciéndolo. Cierran pronto, pero nada impide llevarse algo a casa.
Pensione Guerrato
Entre los mercados del Rialto, esta es una de las únicas dos pensiones de una estrella que tiene habitaciones desde las que se divisa el Gran Canal. Está situada en un antiguo convento que, según se cuenta, fue posada para los caballeros que partían a la Tercera Cruzada.
Hotel Galleria
El viajero que consigue una habitación con vistas al Gran Canal en este hotel tan bien situado no puede quitarse la sonrisa de satisfacción de la cara. Después de todo, seguro que está pagando mucho menos que todos los que disfrutan de las mismas vistas.
Una deliciosa escalera de caracol de mármol conduce a un hotel tradicional veneciano con suelos de parquet, papel de Damasco en las paredes y antiguos espejos. El hotel solía ser parte de un palacio del siglo XVII. En el techo original de estuco se observan las divisiones de las antiguas grandes salas. Hay dos habitaciones dobles pequeñas con vistas al Gran Canal (7 y 9). Son un tanto pequeñas y tienen una distribución austera. Por el mismo precio, la habitación n.º 2 tiene vistas al puente de la Accademia. La habitación n.º 8, más cara, tiene una sorprendente, pero bonita ventana semicircular que permite admirar el Gran Canal desde la cama o desde los grandes butacones de mimbre. Sin embargo, la mejor es la nº 10, con su techo original pintado a mano, cálidas paredes de damasco rojo y dos ventanas con vistas al canal. Todos los baños han sido renovados hace un año y están impecables.
Excelsior
El Excelsior es una atractiva propiedad de estilo morisco, y desde hace años es el mejor alojamiento del Lido. Sus habitaciones se caracterizan por su ambiente Oriental. Muchas de ellas tienen vistas al mar o a la laguna, hacia Venecia. Si la playa parece demasiado lejana, el viajero puede relajarse en las piscinas de agua templada y en el exterior del hotel.
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