Introducción
La situación geográfica de Lisboa, en siete colinas de escasa altura y junto a un río, atrajo en el pasado tanto a comerciantes como a colonizadores, y hoy en día sigue siendo un lugar fascinante. Si a esto se añade su diversidad cultural, su atmósfera relajada y la sensación de estar inmerso en un tiempo pasado que crea la estructura arquitectónica, el resultado es una de las ciudades más apetitosas de toda Europa, además de ser una de las más económicas.