Historia recente
La República Checa se ha convertido en un estado miembro de la UE, que Praga presidirá con dignidad mientras el país encuentra su nuevo lugar en el mundo.
En agosto de 2002 Praga experimentó las peores inundaciones de casi dos siglos, cuando el río Vltava barrió la ciudad. Murieron dieciséis personas, cientos de miles fueron forzadas a evacuar sus hogares y negocios, el histórico centro de la ciudad fue cerrado y hubo temores - que no se materializaron - de que el Puente de Carlos del siglo XIV fuera arrastrado por la corriente. Los daños finales se calcularon en miles de millones de dólares, sufriendo considerables daños el barrio judío, situado en un nivel bajo, así como los distritos de Karlin y Troja, el sistema del metro y numerosas atracciones culturales y turísticas. A pesar de los daños catastróficos, Praga y sus ciudadanos consiguió recuperarse, demostrando de nuevo que el espíritu de la ciudad es realmente indomable.
Historia moderna El siglo XX consolidó el movimiento nacionalista checo. Los checos no estaban interesados en luchar por sus amos austriacos en la Segunda Guerra Mundial, y la vecina Eslovaquia era igual de reacia en empuñar las armas para ayudar a los invasores alemanes. Líderes de ambos movimientos de independencia se dirigieron al Presidente Wilson de los Estados Unidos, que estaba intentando activamente crear la Liga de Naciones, para pedir su ayuda en convertir su sueño en realidad. Con el soporte de los aliados, Checoslovaquia se convirtió en una nación independiente en 1918; Praga se convirtió en su primera capital. El joven país sobrellevó la Gran Depresión sólo para ser ocupada por la Alemania Nazi en 1939 - los alemanes convirtieron a Bohemia y Moravia en un 'protectorado' y Eslovaquia en un estado 'independiente' (títere). La comunidad judía de Praga, alrededor de 120.000 personas, fue prácticamente eliminada; casi las tres cuartas partes fueron muertas de hambre o asesinadas en campos de concentración. El 5 de mayo de 1945, la población de Praga se alzó contra las fuerzas de ocupación alemanas al mismo tiempo que el Ejército Rojo se acercaba por el este. La mayor parte de Praga fue liberada antes de la llegada de los soviéticos. Ahora el Día de la Liberación se celebra el 8 de mayo; bajo el comunismo era el 9 de mayo. En las elecciones de 1946, los comunistas se convirtieron en el partido dominante de la joven república, y en 1948 eliminaron las ineficiencias de un sistema de partidos múltiples mediante un golpe de estado respaldado por los soviéticos. En 1968, después de años de liberalización gradual bajo el Secretario General Dubcek, la 'Primavera de Praga' entró en plena floración. Los objetivos de este movimiento popular eran la democracia total, el fin de la censura y el 'socialismo con rostro humano´´. Moscú se ofendió y envió sus tanques a Praga. Cincuenta y ocho personas murieron, casi 300.000 simpatizantes perdieron sus empleados y Dubcek fue forzado a encontrar empleo en el Departamento Forestal May inicial eslovaco, lo que para él representó un descenso de categoría. El nuevo y severo gobierno comunista se mantuvo en control hasta el derrumbamiento del Muro de Berlín en 1989. Una serie de manifestaciones pacíficas que empezaron el 17 de noviembre se convirtieron en confrontaciones, aunque el carácter esencialmente no violento del alzamiento le hicieron ganarse el nombre de 'Revolución de Terciopelo'. En 1990 se celebraron libres elecciones y los movimientos separatistas checo y eslovaco inspiraron posteriormente la división entre las repúblicas checa y eslovaca, recordada como el 'Divorcio de Terciopelo'. Praga se convirtió rápidamente en uno de los principales destinos turísticos del mundo durante los 90, y el ruido de las cajas registradoras combinado con una sólida base industrial ha dejado a sus ciudadanos en una situación económica mejor que la del resto del país. Gran parte de estos ingresos se han reinvertido en la ciudad misma, haciendo que sea todavía más agradable visitarla.
Historia pre Siglo XX
La evidencia más antigua de la presencia humana en el valle de Praga se remonta a 6000 años aC aproximadamente. Tribus germánicas y celtas establecieron comunidades agrícolas permanentes en el área alrededor de 4000 Ac. Los eslavos llegaron alrededor de principios del primer milenio y para el año 600 dC se habían establecido a ambos lados de un tramo particularmente atractivo del río Vltava. Defendieron con éxito durante generaciones el territorio ahora conocido como Bohemia, pero para el siglo IX éste había sido conquistado por el Gran Imperio Moravio.
Este imperio de breve duración introdujo a los habitantes al cristianismo, pero fue el 'Buen Rey Wenceslas' popularizado en un villancico (aunque en realidad era duque) quien lo estableció como religión estatal de Bohemia en la década de 930. Sigue siendo el patrón de la República Checa. Durante el reinado de Carlos IV (que reinó de 1346 a 78) fue cuando Praga realmente se consolidó, convirtiéndose en una de las ciudades más grandes y prósperas del continente, adquiriendo su espléndida cara gótica y edificios característicos como la Universidad de Carlos, el Puente de Carlos y la Catedral de San Vito.
Jan Hus, que estudió en la Universidad de Carlos a finales de los 1380s, consiguió soporte popular para el movimiento de reforma de la Iglesia; cuando fue quemado en la hoguera en 1415, la plebe se enfureció lo suficiente como para arrojar a varios funcionarios católicos desde los pisos altos del Nuevo Ayuntamiento de Praga, introduciendo la palabra 'defenestración' (literalmente arrojar a alguien desde una ventana) en el léxico político popular. Aunque el acceso al poder de la familia católica Hapsburgo en 1526 calmó las cosas brevemente, una segunda racha de defenestraciones en 1618 dejó bien claro que el asunto no estaba solucionado del todo.
En realidad, la insurrección catalizó la Tierra de los Treinta Años, que devastó gran parte de Europa; la cuarta parte de los habitantes de Bohemia murieron. Su derrota cerró la puerta a la independencia checa durante casi tres siglos. Sin embargo, el espíritu nacional seco no fue aplastado tan fácilmente y para el siglo XIX Praga - que había sido unificada por decreto real en 1784 - se había convertido en el centro del llamado Renacimiento Nacional Checo. Se celebraba la literatura, arquitectura y periodismo checos, aunque como checos se les negara participar en el proceso político.
El sentimiento nacionalista crecía a medida que olas de protestas a favor de la democracia barrían el continente. En 1848 se aplastó sumariamente un alzamiento popular, pero en 1861 la mayoría checa derrotó a los candidatos alemanes en las elecciones municipales de Praga. Fue un evento que marcó un hito para la independencia checa.
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