Hostal San Medín
Una de las mejores pensiones de las muchas del barrio de Gràcia, aunque desde fuera no lo parece. Lo mejor es la ubicación poco turística que permite sumergirse en la vida del barri.
Hotel Gran Via
Rezuma elegancia de otra época. Parte de la decoración del s. XIX permanece intacta. Las habitaciones están modernizadas, pero las zonas comunes aún tienen muebles antiguos y con personalidad. Dispone de un maravilloso patio en el que relajarse al caer la tarde.
Al dirigirse a la recepción, que parece un habitáculo de conserje de 1930, se tendrá la impresión equivocada de llegar a un sitio anticuado. Al dar un paso atrás y mirar hacia arriba verá las columnas, la escalinata antigua y el atrio central que reflejan mejor lo que le espera dentro. Los pasillos están decorados con muebles antiguos y las habitaciones son espaciosas y luminosas, con techos altos como los de antaño. No le recibirán con efusividad pero le atenderán de maravilla cuando lo necesite.
Hotel Claris
La transformación del palacio Verdura del s. XIX ha dado lugar a uno de los mejores hoteles de diseño la ciudad. Alberga una colección de arte que sería la envidia de muchas galerías, y las habitaciones son grandes y lujosas. ¿En qué otro lugar encontrará un hotel con cinco Warhols originales en el restaurante y un piso entero de arte egipcio?
El arte le confiere un ambiente especial. En el vestíbulo podemos recrearnos con mosaicos del norte de África, estatuas de mármol y sofás de piel. Las habitaciones no decepcionan, pero tampoco se mantienen a la altura de lo anterior: suelos de parquet, litografías coloridas (desgraciadamente no originales) y muebles funcionales. Algunas tienen jacuzzi y sauna. Las habitaciones son distintas entre sí, algunas modernas y otras de un lujo más clásico. La ubicación es estupenda, pero se oye poco ruido y uno se olvida de que está en una zona tan concurrida.
Caelum
Es un rincón celestial por varias razones. Reproduce un exquisito ambiente medieval en el corazón de Barcelona en el que se sintetizan siglos de tradición gastronómica. Entre otras delicias, encontrará mazapanes hechos por monjas de distintos conventos del país.
Els Encants Vells
Els Encants es el mercadillo más antiguo y más auténtico de Barcelona. Para encontrar una ganga tendrá que rebuscar entre zapatos viejos, muebles antiguos y ropa nueva. Se puede encontrar de todo y acabar por perder algo como la cartera si no se tiene cuidado.
También se conoce como la Fira de Bellcaire y es el rastro más grande de la ciudad. El mercado se trasladó desde la Avinguda Mistral, cerca de Plaça d'Espanya, en agosto de 1928. En él se vende de todo, desde muebles hasta ropa de segunda mano y juguetes antiguos. Hay mucha quincalla, pero a veces se encuentran oportunidades a preus de ganga.
Farrutx
La arquitectura sobria de la tienda es ideal para presentar las creaciones de uno de los mejores zapateros catalanes: Farrutx, encargado de calzar a las señoras de la alta sociedad barcelonesa desde hace años. Es el Manolo Blahnik local pero, afortunadamente, los precios son más razonables.
Terrrazza
Durante el verano es uno de los locales más frecuentados. Está situado al aire libre, dentro del universo inventado del Poble Espanyol y atrae a gente in que desea lucir palmito y bailar inspirada por el hedonismo ibicenco. Indispensable ir bien vestido para poder entrar. Le espera una noche de desenfreno.
Boadas
La entrada es bastante poco atractiva pero tras ella le espera una coctelería con solera, famosa por sus maravillosos daiquiris. Los camareros, uniformados y con pajarita, sirven copas desde 1933. Joan Miró y (menuda sorpresa) Hemingway eran clientes habituales.
La Vinya del Senyor
Su carta de vinos es tan larga como Guerra y Paz y su terraza queda justo detrás de Santa Maria del Mar. También se puede permanecer en el interior, y los que prefieran degustar botellas enteras en lugar de copas pueden sentarse en la mesa del piso de arriba.
Michael Collins Pub
Este es uno de los bares irlandeses más populares de Barcelona, frecuentado por gente de la zona y expatriados por igual. Si quieres asegurarte un poco de craic (diversión) irlandesa al estilo catalán, este pub bullicioso con las dimensiones de un granero, situado a la sombra de La Sagrada Familia, famosa obra maestra inconclusa de Gaudí, es simplemente el lugar perfecto.
La Paloma
Dominado por un rojo voluptuoso, este antiguo teatro ejerce de salón de baile a la antigua. Entrada la noche se convierte en discoteca. Los viernes y sábados el ritmo se acelera en el So Rebel Club, cuando pinchan desde acid a funk y desde punk a house.
Hospital Clínic i Provincial de Barcelona
American Express
ONCE
La Once, Organización Nacional de Ciegos de España, puede facilitar información para personas invidentes. Tiene una guía de Barcelona en Braille.
easyInternetcafé
Oficina d'Informació de Turisme de Barcelona
Museu d'Art Contemporani de Barcelona (Macba)
En 1995 se inauguró en el Raval este museo con su estructura de cristal y una vez allí empezó a albergar lo mejor del arte contemporáneo catalán, español e internacional. Exposiciones temporales y buena librería de arte. Merece una visita.
En la planta baja y en el primer piso se muestra una pequeña parte de la colección permanente, que comprende 1.600 obras. La selección cambia a menudo, de manera que es difícil predecir lo que uno encontrará. Suelen exponer obras de Antoni Tàpies, Joan Brossa, Paul Klee y Alexander Calder, así como de los protagonistas del neoexpresionismo de los años ochenta, como Miquel Barceló y Ferran Garcia Sevilla.
L'Aquàrium
Éxito asegurado con los niños. El acuario es muy moderno, uno de los más grandes de Europa y tiene la mejor colección de peces mediterráneos del mundo. El túnel de tiburones de 80 m es espectacular. Cuenta además con un centro interactivo de tres plantas, que abarca temas tan variados como las pirañas y los pingüinos.
Inaugurado en 1995; además de la colección mediterránea cuenta con peces exóticos del mar Rojo, del Caribe y de la Gran Barrera de Coral: en total unos 11.000 peces (incluida la docena de tiburones) Explora! es un fabuloso centro educativo infantil que presenta distintas situaciones como el delta del río Ebro, una cueva submarina, lagos y playas. El área Miniaquaria ayuda a que los niños aprendan cosas sobre las pequeñas criaturas oceánicas. Los tanques tienen cristales lupa que permiten estudiar los movimientos de las criaturas más pequeñas. Una de las partes más frecuentadas es el túnel que permite caminar a través del hábitat natural de los tiburones en el mar Mediterráneo. Impresiona pero divierte.
Sagrada Família
La Sagrada Família es increíble. Incluso si va con el tiempo justo merece la pena verla. Es la obra más ambiciosa de Antoni Gaudí, el hijo predilecto de Barcelona. Los interminables capiteles de la catedral, cuyo perfil está inspirado en Montserrat, conquistan el cielo con valentía.
Los capiteles ostentan una maraña de esculturas que parecen cobrar vida. Gaudí falleció en 1926 antes de completar su obra, y desde entonces se mantiene la controversia sobre su plan de construcción. Con todo, la fachada sudoeste, la de la Pasión, y sus cuatro torres están prácticamente terminadas, salvo algunos detalles ornamentales. La construcción de la nave, comenzada en 1978, avanza a buen ritmo. Muchos opinan que se tendría que haber dejado la obra inacabada como homenaje a Gaudí, pero el arquitecto jefe del templo, Jordi Bonet, opina que la Sagrada Família debe acabarse, puesto que se concibió para expiar los pecados de los catalanes y apelar a la clemencia divina.
Museu Picasso
Es el museo más visitado de la ciudad y en él se exponen numerosas obras tempranas, sobre todo de su Período Azul. Entre ellas hay lienzos como Los desamparados, cerámica y obras de la década de 1890. También hay documentos acerca de la vida y los viajes de Picasso.
Los hermosos palacetes (cinco, nada menos, y otro más en estudio) que albergan el museo se hallan en el Carrer de Montcada, de fácil acceso al puerto en la época medieval. El primer piso está consagrado al Período Azul, y el segundo a su obra de influencia impresionista creada en Barcelona y París entre 1900 y 1904. También está allí el inquietante Retrato de la Señora Canals (1905), de su Período Rosa. Entre otros lienzos pintados en Cannes en 1957, se expone la serie de estudios de Las Meninasde Diego Velázquez, de gran complejidad técnica.
Fundació Joan Miró
Una fabulosa galería consagrada a la magnífica obra de Miró. El espacio lo concibió un amigo del pintor, Josep Lluís Sert y su uso del blanco y de la luz convierte la visita en una experiencia única. La fundación es una donación de Miró a su querida Barcelona. También suele acoger exposiciones de artistas contemporáneos.
La fundación alberga una de las colecciones más grandes del mundo dedicada a la obra de Miró: lienzos, esculturas, grabados, litografías y cerámicas. Se expone sólo parte de la colección, pero es suficiente para justificar una visita.
La colección permanente se centra en los últimos años de la obra de Miró pero permite vislumbrar la evolución de su trabajo, sus cambios estilísticos y el paso de lo provocativo a la pintura más convencional.
Muchas de las obras reflejan su estilo personal de motivos delicados y el uso agresivo de colores y simbología primarios, mientras que otras reflejan su humor a veces absurdo. También hay maravillosas esculturas en el interior y exterior del edificio, algunas del propio Miró y otras donadas por otros artistas tras la muerte del artista en 1983.
Palau Güell
Cerrado por obras hasta 2007. El primer edificio de Gaudí parece menos espectacular que los demás, pero un ascenso al tejado del edificio le revelará un paisaje increíble de chimeneas y mosaicos. Desde arriba se ve el número 6 de la misma calle donde Picasso, que detestaba la obra de Gaudí, inició su Período Azul.
Esta vivienda es uno de los pocos edificios modernistas de Ciutat Vella. Está a un paso de La Rambla y se construyó a finales de la década de 1880 por encargo de Eusebi Güell.
El comienzo de la visita guiada es bastante lúgubre, ya que arranca en un sótano donde la policía torturó a prisioneros políticos después de la Guerra Civil. Se sube al primer piso por una escalinata de mármol gris, que lleva a un vestíbulo con una galería de columnas que sobresale hacia la calle, diseñada para aumentar el tamaño y la luz del espacio. En la segunda planta se encuentra la habitación más suntuosa, donde la familia solía recibir a las visitas sin dejarse intimidar por el techo abovedado que alcanza tres pisos de altura. Al subir al tejado se podrá disfrutar de un espectáculo arquitectónico al puro estilo Gaudí.
Font Màgica
La fuente más grande salpica con una fuerza enorme e irresistible al ritmo de la música y la luz. Sea al son de Chaikovski o de Abba, el espectáculo acuático alegrará a cualquiera. Las fuentes están situadas en unas terrazas al pie de la ladera de Montjuïc.
Activa durante una noche de verano la Font Màgica parece convertirse en un caldero repleto de cohetes. En otras ocasiones, si la música acompaña, la impresión es conmovedora. La última noche de las Festes de la Mercè en septiembre se celebra un espectáculo pirotécnico especial. Además: ¡es gratis!
La Pedrera
Esta criatura excéntrica y ondulante es otra obra maestra de Gaudí y fue construida entre 1905 y 1910 para cumplir las funciones de vivienda y oficina. La antigua Casa Milà es comúnmente conocida como La Pedrera por su fachada gris e irregular, cuyo perfil dibuja olas marcadas aún más por los balcones de forja.
La Pedrera se puede visitar, e incluso subir a la azotea, donde las chimeneas de colores se alzan como caballeros medievales. En las noches veraniegas de fin de semana, la azotea se ilumina y se convierte en un mirador espectacular. En el último piso hay un pequeño museo dedicado a al obra de Gaudí.
Bar Kasparo
Sentado a la sombra de los porches o a pleno sol, se podrá disfrutar de esta tranquila plazuela peatonal. Se recomienda elegir y degustar una de las muchas ensaladas u otro de sus platos ligeros y saludables. El menú cambia constantemente y contiene algunos platos con curry suaves.
Jean-Luc Figueras
Jean-Luc Figueras es un chef de fama internacional, como acredita este restaurante. Se ha ocupado de todos los detalles; incluso de escribir a mano los menús. Los platos son cautivadores porque hermanan su habilidad y su pasión con ingredientes fantásticos. Una experiencia gastronómica memorable.
Restaurant Set (7) Portes
Los espejos con marcos dorados y suelos embaldosados en blanco y negro subrayan la evocadora atmósfera de este clásico en la gastronomía barcelonesa. Se fundó en 1836 y es famoso por su paellas, sus bandejas de marisco y sus raciones enormes. Puede que se siente en la misma silla que Einstein, Orson Welles, Picasso o Ava Gardner.
Agut
Los pequeños espacios privados están conectados con grandes arcos. Las paredes están repletas de obras de arte y sus platos también alcanzan calidad artística, desde el suquet de rap (rape a la marinera) al solomillo de buey con salsa de trufa y trompetas de la muerte.
Cal Pep
En este restaurante lo más difícil es encontrar sitio. Para poder sentarse en una de las cinco mesas de la parte de atrás (opción más cómoda pero más cara), es mejor llamar con tiempo. La mayoría de los asiduos se contentan con tener acceso a la barra, aunque sea a codazos, para degustar las mejores tapas de marisco de la ciudad. Se recomiendan las gambas de Palamós
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