Un Puerto en la Tormenta Desde el siglo 16, cuando los soldados españoles desembarcaron en la Bahía de Banderas, esta ha sido conocida como un puerto seguro. Durante esa era, resultaba de vital importancia, que los barcos encontraran refugio a lo largo de la Costa del Pacífico. Estos puertos seguros ayudaban a proporcionar un lugar protegido en caso de que piratas o rebeldes los fueran a atacar. Tambien proporcionaban a los barcos un buen lugar para hacer reparaciones y para reabastecerse de provisiones como comida, agua y leña.
A finales del siglo 16, el Capitán Pedro de Unamuno propuso que una colonia fuera construida en Bahía de Banderas, aún cuando el no fue el primero en sugerirlo. Otros navegantes como Gonzalo de Francia, Sebastián Vizcaíno y López de Vicuna habían propuesto la construcción de una colonia, pero sus peticiones nunca recibieron ninguna atención formal. Sin embargo, en 1644, se construyó un astillero en lo que hoy es conocido como Mismaloya. Dos de los barcos construidos en ese astillero fueron fabricados para Bernardo Bernal de Pinadero y fueron utilizados para ayudar a colonizar la región del sur de California.
Una Ciudad es Creada Durante el siglo 19, las compañías mineras de Cuale y San Sebastián utilizaban el área para cargar y descargar materiales y suministros mineros. En es tiempo el área era conocida como Las Peñas. A la mitad del siglo, el nombre de esta área fue modificada a Las Peñas de Santa María de Guadalupe. Este nombre se lo otorgó Don Guadalupe Sánchez Torres (el entregaba sal a las minas, necesaria para refinar la plata). Nombró el área así, porque llegó ahí el 12 de diciembre, fecha de la fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe.
Don Guadalupe Sánchez Torres estaba tan encariñado con el área que a mediados de 1851, trajo a su familia completa a vivir ahí. No pasó mucho tiempo antes de que otras familias empezaran a llegar y una pequeña aldea fue creada. Cada familia hacia su parte para ayudar al crecimiento de la economía local. Algunos trajeron sal mientras que otros se dedicaron a la agricultura y a la crianza de ganado. Fue durante este tiempo que los franceses y alemanes empezaron a aparecer en esta área en busca de madera Brasil, una resistente madera que ellos procesaban para poder adquirir tintes.
Para el año de 1880, Las Peñas tenía una población de 1,500 habitantes. Familias de varios lugares, incluyendo Cuale y San Sebastián, vinieron a Las Peñas para ganarse la vida. En unos cuantos años el puerto fue conocido oficialmente como Las Peñas, gracias a un reporte del almirante George Dewey´s, el cual presentó ante la Oficina Hidrográfica de la Naval de Estados Unidos, misma que fue utilizada para establecer la posicion geográfica exacta de las ciudades a lo largo de esta costa para poder hacer un mapa exacto.
En 1885, Las Peñas fue abierta al tráfico marítimo nacional y el 23 de julio de ese mismo año, se estableció una Oficina Marítima de Aduanas. En octubre de 1886, al año siguiente, se le otorgó al pueblo su calidad de puerto, su calidad política y judicial oficialmente, despues de que el decreto No. 210 fuera aprobado por el Congreso del Estado. En los siguientes años, Las Peñas floreció gracias a los esfuerzos colectivos de Don Guadalupe y de las muchas familias que se establecieron ahí.
El difícil crecimiento de Puerto Vallarta La gente de Las Peñas sufrió de bastantes contrariedades. A mediados de 1888, una cazuela con grasa que estaba siendo calentada en el fuego de un restaurante local, explotó en llamas e incendio el local. El fuego se extendió rápidamente, destruyendo más de la mitad de las casas en el pueblo. Se dice que el fuego no hubiera causado un daño tan extenso si la mayoría de los hombres del pueblo no hubieran estado en una pelea de gallos. En 1911, una tromba azotó la aldea dejando a mas de 100 habitantes sin hogar. En 1922, un brote de fiebre amarilla se extendió por toda la ciudad provocando más de 150 muertes.
A principios de 1911, la primera oficina postal de Las Peñas fue inaugurada, y más tarde en ese mismo año un telegrafo fue instalado. En 1889, por el decreto No. 1889 del Congreso el puerto de Las Peñas fue ascendido a municipio. Fue en este tiempo en que el nombre del poblado fue cambiado por el de Puerto Vallarta, en recuerdo a Don Ignacio L. Vallarta, Gobernador de Jalisco.
Treinta y cinco años despues, la Compañía de Frutas Montgomery, compro 283 kilómetros cuadrados de tierra con plantíos de plátano en el pueblo vecino de Ixtapa. Debido a la gran cantidad de oportunidades de trabajo creadas por estas plantaciones, Puerto Vallarta comenzó a florecer. Eventualmente, un ferrocarril fue construido para trasportar los plátanos a El Salado y eventualmente hacia los Estados Unidos. Desafortunadamente, en 1938, la compañía fue obligada a dejar el área debido a nuevas leyes y restricciones que fueron puestas en efecto. Otros productos como frijoles, cocos, maíz y tabaco continuaron sembrándose y embarcándose a los mercados nacionales.
El Mundo Descubre Su Belleza A diferencia de muchas ciudades en Mexico, Puerto Vallarta no fue creada para el turismo. Sin embargo en 1930, la ciudad tuvo sus primeros visitantes de lo que se convertiría en la industria del turismo. A aquellos que visitaron el área, les gustó tanto, que empezaron a regresar año con año. La belleza de Puerto Vallarta comenzó saberse internacionalmente, y esto provocó que cada año aumentará el numero de turistas. Para 1950 la ciudad era conocida internacionalmente, pero lo que puso a Puerto Vallarta en el mapa, fue la película La Noche de la Iguana (filmada en 1963), con el excitante romance entre las estrellas de cine Elizabeth Taylor y Richard Burton. Miles de turistas llegaron al área deseosos de ver la ubicación en la que la película había sido filmada. Este impulso ayudó a la ciudad a crecer rápidamente. El transporte mejoró, se construyeron hoteles y la ciudad empezó a desarrollar una nueva fuente principal de ingresos, el turismo.
Debido al crecimiento, Francisco Medina Ascencio, gobernador de Jalisco y Jose Vásquez Galván, presidente municipal de Puerto Vallarta, proclamaron el decreto No. 8366, el cual elevó a Puerto Vallarta a la categoría de ciudad. Puerto Vallarta ha llegado muy lejos desde 1930, hoy en día hoteles y restaurantes alinean las playas, y los cruceros llegan al puerto prácticamente todos los días. El turismo, que alguna vez no existía, ahora atrae a más de medio millón de visitantes por año--convirtiendo a la que alguna vez fue una diminuta aldea de pescadores en un destino predilecto para vacacionar.
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