Introducción
Cualquier recorrido por el centro histórico de Trinidad, declarado en 1988 Patrimonio de la Humanidad, debería empezar por la
Plaza Mayor, el núcleo original del cual partió el crecimiento urbano. Aunque hoy sólo quedan en este sitio edificios de los siglos XVIII y XIX, se sabe que en 1620 ya existía, en el lugar que hoy ocupa la Parroquial Mayor, una iglesia con techo de paja, y que despues de varias reedificaciones, fue consagrada en 1892 la que hoy se mantiene en pie. Los antiguos palacios y casonas de las familias Brunet, Padrón, Sánchez-Iznaga y Ortiz, que rodean esta plaza desde principios del XIX, fueron transformados en las últimas decadas en los museos Romántico, de Arqueología y Arquitectura y en la Casa Ortiz, una galería de arte.
En un radio de una o dos cuadras alrededor de la Plaza Mayor, se encuentran tambien edificaciones de interes como el Palacio Cantero, que hoy sirve de sede al Museo de Historia, el Palacio Iznaga, que no ha sido restaurado aún, y otras que alojan instituciones culturales como la Casa de la Trova, la de la Música y el Fondo de Bienes Culturales.
Si uno baja desde la Plaza Mayor por la calle Real, llega a una plazuela, donde una tarja y un árbol, recuerdan que en ese sitio se oficiaron el primer cabildo y la misa fundacional de la ciudad. Las casonas que están alrededor de esta plazuela, conocida como Real de Jigüe, están ocupadas hoy por el restaurante Vía Reale, especializado en comida italiana,
El Jigüe y la taberna La
Canchánchara, uno de los lugares más visitados de Trinidad. Una cuadra más allá, en el edificio que ocupa el
Museo Nacional de la Lucha contra Bandidos, se levanta la torre del antiguo Convento de San Francisco de Asís, el mejor mirador dentro de la ciudad.
Siguiendo por la misma calle Real hasta el extremo del centro histórico, se puede visitar una plazuela donde se levantan tres cruces que marcaban el límite de las procesiones de Semana Santa y Corpus Christi, y una casa-templo, donde se celebran desde 1859 los rituales afrocubanos del Cabildo de los Congos Reales.
Otras dos plazuelas de importancia del centro histórico son la de Segarte y la de Santa Ana. La primera, muy próxima a la Plaza Mayor por el lado este, agrupa a su alrededor un buen número de casonas con balaustradas de madera, guardapolvos y aleros típicos del XVIII, el bar Las ruinas de Segarte, y una edificación del XIX, la Casa Borrell, que sirve de sede a la Oficina de Restauración. En la de Santa Ana se pueden ver las ruinas de la ermita del mismo nombre, de la que se conserva parte de la fachada, los muros y la torre, y la antigua Cárcel Real, que es hoy un complejo donde funcionan restaurantes, bares y tiendas.
El último punto de interes del casco histórico es la Plaza Carrillo, conocida tambien como Parque Cespedes. En esta zona, que poco antes de la decadencia de Trinidad había sido elegida como el futuro centro, se encuentran la Iglesia de San Francisco de Paula, levantada a principios del XIX, el edificio del Ayuntamiento, donde hoy sesiona el Poder Popular Municipal, el hotel La Ronda, y el cine Romelio Cornelio. Una cuadra más allá están el bar Daiquirí y la Casa Fischer, donde la corporación Artex organiza peñas culturales y venta de excursiones y artesanías.
Aunque no son tan relevantes como la parte vieja de la ciudad, los barrios de la periferia acogen lugares importantes, sobre todo, para la vida moderna. En el conocido como Armando Mestre, están la funeraria, la estación de policía, el estadio de beisbol, y, un poco más allá, el aeropuerto. El taller de cerámica El Alfarero, le ha dado nombre a un barrio donde uno puede visitar las galerías de cerámica de la familia Santander y el Hospital General. En la California, al sureste de la ciudad, se levanta el antiguo Cuartel de Dragones, donde funciona la Escuela Provincial de Arte, y en el barrio de la Popa, la ermita de ese nombre y el Mirador de la Vigía.
Alejándose un poco hacia el noreste de Trinidad, se llega al hotel Las Cuevas, a la Discoteca de la Cueva de
Ayala y a un sistema cavernario, donde se conservan restos arqueológicos de comunidades indígenas.