Lugares de interés
Barrios de Santa Cruz y La Judería: 0 Los Jardines de Murillo son un lugar muy propicio para el punto de partida de un recorrido por los barrios de Santa Cruz y la Judería, dos de las zonas más cargadas de historias y leyendas de la ciudad de Sevilla. Tambien son denominados Jardines de Catalina de Ribera y desde ellos se contempla parte de las murallas de los
Reales Alcázares, cubiertas de hiedras y enredaderas hasta las almenas, y rodeadas de una densa y variada vegetación, con árboles centenarios.
Tus primeros pasos se dirigirán hacia el callejón del Agua, en el límite del barrio de Santa Cruz. En esta pequeña calle podrás contemplar algunos de los más bellos patios sevillanos, adornados con flores y pozos, hasta llegar
hospital de los Venerables, primera parada del recorrido.
Seguirás en un delicioso paseo por las calles angostas del barrio de Santa Cruz, plazas con naranjos, pequeños bares donde tomar un refrigerio... Por la calle Mateos Gago llegarás a la
iglesia de Santa Cruz, muy cerca de la plaza de la Alfalfa, punto de inicio de un bello recorrido por las angostas y laberínticas calles del barrio de la Judería.
De camino, puedes pasar por la calle Cabeza del Rey Don Pedro. Allí, en la pared, dentro de una hornacina, hay una pieza de mármol que representa la cabeza del rey Pedro I El Cruel, o el Justiciero. La leyenda cuenta que el rey prometió colocar en esa hornacina la cabeza del responsable de un asesinato. Una vecina confirmó que el autor del crimen había sido el propio rey, quien, cumpliendo su palabra, colocó en el lugar su cabeza, que es la de una estatua en mármol que lo representaba en los jardines de su palacio.
En esta zona, cerca de la ronda histórica, están las calles Navarros, Santiago, Águilas... junto a las puertas de la Carne y Osario, una zona con iglesias, como la de
San Esteban, con ojivas góticas dignas de una visita, junto a la
casa de Pilatos.
Las calles de la Judería, donde se instalaron los judíos y hebreos tras la expulsión de los árabes con la reconquista de la ciudad por Fernando III el Santo, te llevan a las calles Sol, con la
iglesia de Santa Catalina, los Terceros y San Román.
La calle San Luis, donde está la iglesia de San Luis, es la arteria que va a desembocar en el arco y la
basílica de la Macarena.
S Torres
Casco histórico y El Arenal: Desde el barrio Santa Cruz llegarás en pocos minutos a la plaza del Triunfo, con los
Reales Alcázares, a la izquierda; el
Archivo de Indias, al frente, y el conjunto de la catedral y la
Giralda, a la derecha.
Debes visitar o, al menos, contemplar estos monumentos, puesto que son la enseña de la ciudad de Sevilla, junto con la
plaza de Toros de la Maestranza, a cinco minutos de este lugar.
De la plaza del Triunfo puedes salir en dirección al barrio del Arenal, pasando por debajo del arco del Postigo del Aceite, una de las antiguas puertas de la muralla que rodeaba a Sevilla, y que lleva ese nombre porque por allí entraba el aceite que llegaba a la ciudad.
Al volver la esquina de la calle Dos de Mayo con Temprado, encontrarás hospital de la Caridad, obra del benefactor Mañara, y el
teatro de la Maestranza, muy cerca de la homónima catedral del toreo, en el Paseo de Cristóbal Colón, con una pequeña capilla, ya en la calle Adriano, donde se venera a las Vírgenes de la Piedad y la Caridad. Y a tan sólo 50m tienes la
torre del Oro, monumento que es, con la Giralda, el emblema de la ciudad.
Al salir de la calle Adriano, un pequeño laberinto de calles estrechas y muy comerciales, repletas de establecimientos de hostelería, van a desembocar a la plaza Nueva, núcleo de la ciudad de Sevilla. El
ayuntamiento es un edificio majestuoso si lo ves desde ese lado, y verdaderamente colosal si lo contemplas desde la plaza de San Francisco.
Una vez allí, el siguiente paso es ir a la
calle Sierpes, la más famosa de Sevilla, conocida por su particular encanto y ambiente, y donde todo ocurre. La plaza del Salvador está a muy pocos metros y merece una visita, lo mismo que la
capilla de San Jose, que pasa inadvertida por lo pequeña que es, pero guarda uno de los retablos barrocos más espectaculares de la ciudad.
La Campana es un buen lugar para que descanses un rato en cualquiera de sus cafeterías. Más arriba está la
iglesia de la Anunciación, la plaza de la Encarnación y las calles Cuna, Puente y Pellón y Francos. Es entonces el momento adecuado para que visites la
iglesia del Salvador y contemples las tallas del Cristo del Amor, de Juan de Mesa, y de Jesús de Pasión, de Martínez Montañes, los dos grandes maestros de la imaginería barroca. La plaza del Salvador tiene un magnífico ambiente a cualquier hora del día y en cualquier epoca del año. Tómate una cerveza y una tapa en cualquiera de sus bodegas, que es una de las mejores opciones para poner fin a tu paseo por el centro de Sevilla.
S Torres
Barrio de Triana: Antes, llegar a Triana implicaba hacerse con una barquita de marinero para cruzar el maravilloso río Guadalquivir. Hoy, basta con que te acerques al Puente de Isabel II, puente de Triana, que te eleva sobre las aguas para conducirte al Altozano, junto al mercado de Abastos, donde arranca desde la plaza de Triana este barrio sin igual.
No debes continuar sin mirar atrás, para contemplar Sevilla desde su otra orilla y descubrir nuevas perspectivas sobre la ciudad, a traves de la mirada callada de la imagen de Juan Belmonte.
Si tuerces a la izquierda para coger la calle Pureza, en su grandiosa estrechez podrás imaginar las glorias de innumerables “madrugás”, junto a capilla de los Marineros, donde la reina de Triana, su grandiosa Esperanza, levanta clamores apasionados al hacer su aparición en la
Semana Santa. Sólo entonces, tras saludar a la Señora, puedes encaminar tus pasos de nuevo hacia el puente, para coger ahora por la calle San Jacinto, pero antes puedes refrescarte un poco en Mariscos Emilio. Un paseo por los numerosos comercios de la zona te llevará desde contentar al benjamín de la familia en Juguetes Barreiro, hasta adquirir unos bonitos azulejos trianeros para decorar tu casa.
Vuelve sobre tus pasos y esta vez, antes de llegar al puente, camina hacia la izquierda y atraviesa la plaza de San Jorge, hacia la calle Castilla.
Si se tercia, un vino en
Casa Cuesta y, más adelante, Paco Álvarez puede hasta conseguirte un traje de flamenca. Y, si ya has paseado bastante, volviendo de nuevo al puente puedes cerrar el recorrido por la ribera del río, a lo largo de la calle Betis.
Da buena cuenta de la variedad de “pescaíto” en el
Kiosco de las Flores, tras un vistazo a la actualidad informativa en el Cafe de la Prensa, el paseo te llevará desde la pampa argentina de las carnes de
La María, hasta la Italia más provenzal de un elegante
San Marco. Y, si te gustan las terrazas, el Río Grande cuenta con las más amplias.
Cuando se acaba la calle, estás ya saliendo de Triana y adentrándote en el barrio sevillano de Los Remedios que arranca en la Plaza de Cuba.
ML Gonzalo-Platero
Barrio de la Macarena: El paseo comienza bordeando la muralla, símbolo e historia de este barrio. Al paso te sale la el
basílica de la Macarena. Aquí se guarda uno de los tesoros más queridos por los sevillanos, la imagen de la Virgen por la que suspiran el Viernes Santo devotos y capillitas. La Esperanza Macarena es una talla de finales del XVII a cuyo paso y al ritmo de tambores la ciudadanía estalla en aplausos en la Alameda de Hercules.
A la altura de la iglesia, con el Arco, única puerta de origen almorávide que sobrevive, y cruzando la avenida, se alza majestuoso el Hospital de las Cinco Llagas, un edificio renacentista que es desde 1992 sede del Parlamento Andaluz.
La Macarena es ante todo un barrio muy popular, con una parte de calles empedradas e iglesias y otra con altos edificios. Y es en esta zona donde se ubica el hospital Universitario, que llena de estudiantes de medicina el barrio.
Por un lado, las calles León XIII, la avenida de la Cruz Roja, la Ronda de Capuchinos, y por el otro, el entramado de callejas de San Gil, con su el
iglesia, la plaza del Pumarejo, Pasaje Mallol y el el
convento de Santa Paula, ya camino del centro. Si eliges la calle San Luis, encontrarás una de las iglesias barrocas más bonitas de la ciudad, San Luis de los Franceses, impresionante por sus dimensiones y por sus tallas. Es ejemplo del arte que impera en la ciudad, el barroco.
El paseo finaliza, entrando en pleno casco antiguo por la Plaza de San Román y Los Terceros, o saliendo por Resolana hacia la calle Torneo, en cuya dirección te encontrarás de frente con el puente de la Barqueta, que te lleva hasta la Cartuja e el
Isla Mágica.
ML Gonzalo-Platero
Parque de María Luisa: Fue un regalo a Sevilla de la Infanta María Luisa Fernanda de Orleans, en 1893, y escenario de la Exposición Iberoamericana que se celebró en 1929. Hoy, el el
parque de María Luisa es la principal zona verde de la ciudad y uno de los más importantes parques del país, además de orgullo de los sevillanos, que recuerdan sus correrías infantiles por los jardines, y zona de recreo para los turistas.
Pero, empecemos por el principio. La entrada por la el
plaza de España te deslumbrará. Si has elegido un día soleado la estampa será perfecta: un gran edificio de planta semicircular con lago artificial incluído, fuente y dos torres, una al norte y otra al sur, desde donde puedes tener una vista general del parque.
Este edificio, que albergó el pabellón de España en 1929 es obra del arquitecto Aníbal González y está revestido de cerámica con representaciones de todas las provincias españolas.
Totalmente inmerso ya en el parque, puedes dirigirte por la avenida de los Cisnes hasta el estanque donde puedes dar de comer a estos bellos animales. Las zonas de cesped son ideales para que descanses un rato y tomes el sol, aunque tambien cuentas con terrazas en la zona si prefieres contemplarlo todo tomando cafe.
El punto central del parque está en la Plaza de America, donde las verdaderas protagonistas son las palomas. Desde aquí se alzan majestuosos tres pabellones, el Real, el de Bellas Artes y el mudejar. Estos dos últimos albergan los museos el
Arqueológico y de el
Artes y Costumbres Populares.
Otra de las Avenidas, la de Hernán Cortes, custodiada por altos álamos, da a la glorieta de los Hermanos Alvarez Quintero. Y si te apetece un toque romántico, puedes dirigirte, por la avenida de Pizarro hasta el monumento dedicado al que fuera más grande poeta romántico por estos lares, Gustavo Adolfo Becquer. Allí puedes sentarte a leer versos, a declarar tu amor o, simplemente, a descansar, pues todavía queda mucha Sevilla por recorrer.