Imagine un paraíso virgen, en las costas del Pacífico, donde sólo habitan algunas especies animales, el sol, el mar y la vegetación que hagan un paisaje de colores verde y ocre. Así era la Bahía de Acapulco hace 3000 años. Los primeros habitantes de esta zona fueron los Nahuas, tribu predecesora de los Aztecas, según unos vestigios arqueológicos encontrados que datan de hace más de 2000 años.
En 1521, Francisco Chico, por mandato de Hernán Cortes en nombre de la Corona Española, encalló sus embarcaciones en esta área y fue el primer extranjero en pisar estas tierras mexicanas, despues las denominó Santa Lucía. La recien fundada ciudad se convirtió rápidamente en un distrito de comercio entre Asia y America, con el continuo tránsito de barcos provenientes del Oriente que trajeron a las costas, entre otros bienes, las especias. A raíz de este boom económico, la población se triplicó y la prosperidad llamó poderosamente la atención de piratas tan legendarios como Sir Francis Drake, Morgan y Cavendish.
Para defender al puerto de los frecuentes ataques piratas se mandó construir un castillo llamado Fuerte de San Diego, el cual fue destruido por un terremoto en el siglo XVIII. Acapulco es, sobre todo, una de las zonas más sísmicas del país.
A principios del siglo XIX, el Rey Carlos IV la nombró una Ciudad Oficial y una pieza clave de la Corona española. En el año de 1810, Jose María Morelos atacó y quemó la ciudad durante la Guerra de Independencia.
Acapulco recuperó su importancia de nuevo durante la Fiebre del Oro, ya que muchas embarcaciones paraban al puerto en su tránsito hacia Panamá, ademas, varios de ellos quedaban capturados por la belleza de sus playas y decidieron a quedar ahí.
En 1920, comenzó la carrera de Acapulco como destino turístico importante, con la visita del Príncipe de Gales y el futuro Rey Eduardo VIII. El encanto de Acapulco sedujo pronto la realeza y recomendó el lugar a toda Europa. La idea de generar infraestructura hotelera y comercial nació en la cabeza de un empresario tejano de apellido Pullen, a quien se le debe la construcción de lo que ahora se conoce como el viejo Acapulco. Posteriormente, el presidente Miguel Alemán transformó de manera radical el puerto, instalando energía electrica, drenaje, calles pavimentadas y la primera carretera del DF al puerto, lo que acercó al turismo aún más a esta zona del estado de Guerrero.
La economía aumentó y con ella la inversión extranjera tambien. En 1950 comenzó la epoca dorada de Acapulco, pues Acapulco se puso de moda entre los millonarios más cotizados y las luminarias de Hollywood. Elizabeth Taylor contrajo Acapulco para una de sus nupcias; Sinatra, Eddie Fisher, John F. Kennedy y Brigitte Bardot eran rostros conocidos en las playas.
Durante los años 60 y 70, nuevos consorcios hoteleros fueron construidos y se abarataron los costos de hospedaje y transporte, permitiendo el acceso a la clase media nacional y extranjera. Poco a poco se ha ido diseñando un Acapulco para todos los gustos y bolsillos.
En los años 90 se construyó la carretera llamada Ruta del Sol, que corta las montañas entre la Ciudad de Mexico y Acapulco. Ahora el viaje en auto sólo dura 3 horas y media, por lo que Acapulco ha pasado a ser un destino de fin de semana para miles de capitalinos.
Actualmente continúa en expansión y sus infraestructuras que crecen constantemente y con cada vez mayor número de inversionistas extranjeros. Sin duda vale la pena visitar este destino mexicano donde la naturaleza y el atardecer siguen siendo los mismos que los Nahuas admiraran desde sus playas solitarias hace tantos años.
Buscar en la Web más información sobre Acapulco
Compara y encuentra el mejor precio: