Restaurantes y bares
Con el trajín del día, el recorrido mañanero y las compras en el centro, su estomago parece haber olvidado que solo hace unas horas disfrutó del desayuno en la terraza del hotel. Usted le recuerda que los huevos benedictinos, el gallo pinto con natilla a la tica y los panqueques con tocineta al mejor estilo tejáno, el cafe y el jugo de naranja recien exprimido constituyeron un desayuno verdaderamente internacional y opíparo! Suficiente para obviar el almuerzo! Sin embargo su estomago le reclama con ruidosos gruñidos (que espantan de repente a la señora que está sentada a su lado en un banco de la Avenida Central), que están de vacaciones y que es hora de volver a deleitarse. Como está cerca del hotel, decide ir a refrescarse y dejar los paquetes de compras. A la salida, usted por poco se vuelve a sentar en la terraza en donde tomó el desayuno mañanero, pero su instinto le recuerda, que los restaurantes de hotel son excelentes para desayunar y para desayunar (con claras excepciones por supuesto), así es que se decide con valor y determinación a explorar algún buen restaurante.
Encontrar un buen restaurante no es mayor problema. Los hay con especialidades de todo el mundo, ya que en lo gastronómico, San Jose se da aires de gran ciudad y savoir faire, codeándose y rivalizando con aquellas ciudades mas cosmopolitas.
Con el desarrollo de una industria turística sólida y creciente, San Jose alberga una gama apreciable de restaurantes de todo tipo, que van desde las cadenas de comidas rápidas internacionales, tratorías y fondas acogedoras y románticas, hasta sofisticados salones de cinco tenedores. Por tener nuestras costas tan cerca una de la otra, los productos del mar destacan por su frescura, ya que son traídos al centro a diario en refrigeración sin someterse a congelamiento. Corvina y camarones del pacífico o langosta del Caribe se preparan en la mayoría de los establecimientos de categoría, sin embargo las marisquerías ofrecen las preparaciones más variadas, los pescados y mariscos más frescos y los precios mas cómodos.
En cuanto a la gastronomía autóctona, la cocina del maíz ocupa un lugar de privilegio. Como herencia de las tradiciones indígenas desde Mejico hasta Sudamerica, las tortillas, el elote, los tamales y una enorme variedad de platillos a base del maíz forman parte importante de la dieta nacional, combinada con los picadillos, las carnes, el arroz y los frijoles. Destacan ciertos restaurantes de categoría, que se han dado a la tarea de desarrollar una nueva cocina costarricense, mezclando ingredientes netamente locales con otros de mayor alcurnia en la preparación de platillos verdaderamente originales y exclusivos.
San Jose es un área de comercio y negocios importante, con gran cantidad de empleados hambrientos a la hora del almuerzo. Para satisfacer esta necesidad, aparte de los negocios de comidas rápidas de cadenas internacionales y los pintorescos restaurantes chinos (de los cuáles hay algunos de excelente calidad), se han establecido merenderos y sodas de precio económico por doquier. Ofrecen al público desde el tradicional gallo pinto que se conforma de arroz y frijoles mezclados y sofritos con cebolla, culantro, y chile dulce, aderezados deliciosamente y generalmente acompañado de natilla (crema agria) o huevos. Este es el desayuno tradicional por excelencia pero generalmente se sirve en estos lugares a toda hora. Otra opción que presentan es el famoso casado. Es un plato completo y bien balanceado que incluye ensalada, algún picadillo o verdura, platano maduro y carne, ya sea pollo, pescado, cerdo o res. Cada establecimiento lo prepara de manera distinta, pero llevan el sello de comida casera bien impreso. Estos merenderos son una excelente opción para el viajero con un presupuesto limitado o que sencillamente quiere probar algo verdaderamente local.
San Jose centro desde la Avenida Central hasta Sabana Oeste, Escazú y San Pedro son la meca del arte culinario. Sin embargo encontrará buenas posadas y restaurantes típicos prácticamente en cada rincón de este terruño.
Bien, ahora con una decisión en firme, un estomago exigente, y una ilimitada gama de opciones, solo basta decir ¡Provecho!