Historia
Orígenes de la Ciudad Indagar en el origen histórico de Valencia supone desplazarse en el tiempo hasta llegar, ni más ni menos, al año 138 a.C., fecha en la que los romanos, tras la Segunda Guerra Púnica, pisan por primera vez estas tierras y fundan una ciudad a la que denominan "Valentia". De esta epoca se conservan restos arqueológicos en la plaza de la Almoina, pero sin duda el legado más importante se encuentra a pocos kilómetros de la ciudad, en el teatro romano de
Sagunto.
Tras los romanos, llegan los bárbaros y, más tarde, los visigodos. Ambas civilizaciones dejan en la ciudad huellas imborrables. La etapa visigoda es bastante desconocida, no obstante, pero tambien en
Plaza de la Almoina se han encontrado restos de lo que fue una capilla funeraria visigoda. Durante el dominio de esta cultura, se produjeron diversas luchas internas y problemas económicos que, unidos a la aparición de la temida peste, provocaron un caos social que fue aprovechado por los musulmanes para ocupar, pacíficamente, el territorio en el año 709.
Con el definitivo asentamiento de la cultura islámica, Valencia vivió una epoca de prosperidad y de despertar económico, potenciado por unas emergentes industrias de papel, seda, piel, textil, cerámica, vidrio y orfebrería. El patrimonio arquitectónico de esta cultura es abundante en nuestra ciudad. Los musulmanes dejaron sus huellas en las murallas, como se puede apreciar en
el Portal de Valldigna, en los actuales
Baños del Almirante e incluso la misma
Catedral de Valencia reposa sobre la antigua mezquita, igual que su campanario,
el Miguelete.
Tras la muerte del moro Almanzor, el estado se divide en los llamados "Reinos Taifas", pasando más tarde al dominio de Rodrigo Díaz de Vivar, el "Cid Campeador". Tras su muerte, será Jaime I quien "reconquiste" definitivamente la ciudad, en el año 1238.
La Valencia Medieval y Renacentista Siguiendo la ruta a traves del tiempo, llegamos a la Valencia medieval. En el siglo XV, la ciudad vive una fase de "despegue", de vertiginoso desarrollo, gracias a un aumento de la producción agrícola e industrial y a una expansión del comercio. Prueba de ello es que, durante el reinado de Alfonso el Magnánimo, Valencia era una de las capitales más prósperas de Europa por sus actividades culturales y financieras.
Tras esto llega una epoca turbulenta: el apoyo económico cedido por los banqueros valencianos a la Corona en el descubrimiento de America, crea un problema de descapitalización y una tendencia en las clases acomodadas a vivir de rentas. La consecuencia inmediata es un descenso del comercio que se traduce en una sublevación de los gremios. Es entonces cuando llegan las históricas "Guerras de Germanías".
Pero aún llegaron tiempos peores. La ruina total llega con la definitiva expulsión de moriscos y judíos, a la que se añadió la reafirmación de la nobleza en el poder. Durante la Guerra de Sucesión española, entre las casas de Austria y de Borbón, se produce una nueva confrontación valenciana entre campesinos ("maulets") y nobles ("botiflers"), venciendo estos últimos en la batalla de Almansa (1707). El resultado fue una dura represión y la consolidación de una monarquía centralista que "consiguió" una degradación de la autonomía cultural y política.
La llamada "Ciutat Vella", centro histórico de la ciudad, conserva todavía resquicios de la epoca medieval. Las murallas y las
Torres de Quart y de
Serranos, envuelven el núcleo de lo que fue la ciudad en el Medievo. Incluso la estructura de calles y plazuelas (Calle de los Caballeros,
Plaza de Manises, etc., o la fabulosa
la Lonja de Seda) transmiten añoranzas de aquel tiempo.
El esplendor del Renacimiento tambien dejo su estela en la ciudad, y prueba de ello es el monumental
Real Colegio del Patriarca, que conserva uno de los claustros más bellos de la epoca.
La Valencia de Blasco Ibáñez Hacemos un alto en el camino y continuamos, paseando por el siglo XIX, que despierta con epidemias y con el desánimo de cualquier perspectiva liberal, al instaurarse el absolutismo tras el regreso del rey Fernando VII. Por fin, a finales de siglo y principios del XX, Valencia resurge económicamente, gracias a la mejora y extensión de los cultivos, la exportación de cítricos, vino y arroz, y la creación de nuevos medios de transporte y la aparición de industrias.
Un referente obligado para conocer la Valencia de esta epoca es la obra del escritor Vicente Blasco Ibáñez. Él supo describir la tierra, el mar y las pasiones de la gente que habitó aquel periodo de espacio y tiempo. Blasco Ibáñez habla de una Valencia llena de arte, acogedora y majestuosa en sus calles de antiguos palacios (
Palacio de Benicarló,
Palacio de Justicia) y casas señoriales. La herencia de una religiosidad ancestral se refleja en las piedras de sus iglesias (
San Agustín,
Santa Catalina) y contrasta con el bullicio de su
Estación del Norte y su
Mercado Central, o el carácter abierto de sus gentes marineras.
La Valencia Actual Afortunadamente, queda mucho de esta Valencia en la actualidad. Aquí se funden en perfecta armonía la modernidad, fruto del avance y de la aplicación de nuevas tecnologías, y la historia que le ha dado vida desde tiempos inmemoriales. El último gran proyecto,
la Ciudad de las Artes y las Ciencias, refleja el espíritu emprendedor del carácter valenciano. En definitiva, nos encontramos en una ciudad que mira hacia el futuro, orgullosa de su pasado.