Ocio
A los moradores de Bilbao se les pueden aplicar multitud de axiomas más o menos afortunados. Es característica conocida la fama de fanfarrones que arrastran los bilbaínos, así como su capacidad de trabajo y su seriedad en menesteres que requieran esa disposición. Pero no todo es trabajo y laboriosidad. Muy al contrario, el ocio y la diversión ocupan un lugar destacado en la agenda de los habitantes de la villa.
El triángulo cultural El brillante
Museo Guggenheim Bilbao, con su magnífica arquitectura y sus constantes muestras itinerantes de arte moderno y otras exposiciones atípicas, ha revitalizado la vida cultural bilbaína. Muy cerca se halla el
museo de Bellas Artes de Bilbao, una de las pinacotecas más importantes del Estado y que ha sabido valerse del exito del Guggenheim. El tercer vertice de este triángulo es el moderno
palacio de Congresos y de la Música, sede permanente de la temporada de ópera de la Abao (Asociación Bilbaína de Amigos de la Ópera). La oferta museística se completa con el histórico-religioso
museo de Arte Sacro, el
Museo Arqueológico, Etnográfico e Histórico Vasco, el
museo de Reproducciones Artísticas y el
museo Taurino. En el terreno de la escena, podrás asistir en el precioso
teatro Arriaga a las obras más importantes que llegan a Bilbao.
Casco Viejo La cuadrilla o grupo de amigos, núcleo social para los momentos de solaz; el poteo o
txikiteo, una peregrinación de bar en bar en la que se junta el culto al vino o a la cerveza y la conversación; la gastronomía, comer bien y abundante, una tradición muy arraigada y con una bien ganada fama de calidad, son los ejes sobre los que se mueve el ocio de la ciudad. El
Casco Viejo, corazón histórico de la ciudad, sigue siendo el lugar más indicado para adentrarse en la recia costumbre del poteo. Sus coquetas e históricas tabernas ofrecen la suculenta posibilidad de acompañar el vino con riquísimos pinchos de variada hechura. La habitual trashumancia de bar en bar crea una curiosa mezcolanza con cuadrillas de todas las edades y condiciones. Es el lugar perfecto para el aperitivo de la mañana o el poteo de la tarde. Pero la zona antigua no agota ahí sus posibilidades de ocio. Una surtida oferta de restaurantes permiten alargar la estancia y degustar los suculentos platos de la afamada gastronomía de la villa. Superada la medianoche, el Casco Viejo no decae en su frenetico ambiente, más enfocado a las generaciones jóvenes que se adueñan de la calle y de sus locales de ambiente. Barrenkale, Barrenkale Barrena, Somera y sus aledaños son algunas de las calles que monopolizan el ambiente nocturno que se desparrama a lo largo y ancho de sus bares y pubs como pueden ser el
K2, o el cafe-bar
La Granja.
El ensanche En diez minutos puedes cambiar de zona y adentrarte en la calle Ledesma, en Ripa y en Jardines de Albia. En la calle Mazarredo, la noche es protagonista en sus pubs de diversos ambientes como
La Mutua y
Pas Pas, en los que la consigna es bailar y pasarlo bien. Antes de que el amanecer comience a pintarse, suele ser habitual el peregrinaje hacia algunos de los disco-bares de Albia, Ripa y Uribitarte en donde se apuran los últimos tragos.
Indautxu La gente joven se agolpa en los bares de la calle Licenciado Poza, y las aceras quedan prácticamente colapsadas por la marea humana. El
Ona, el
Poza 40,o el
Serantes son algunos de los garitos de la zona. El estadio de fútbol de
San Mames está cerca, y los días de partido en los que juega el Athletic de Bilbao, el bullicio sube muchos enteros y las aficiones del equipo local y del visitante comparten espacio de diversión. Participando de este exito, en calles adyacentes han crecido multitud de locales que han ensanchado, de esta manera, las posibilidades de ocio de la zona. En los pubs situados en Galerías de Urquijo, como
Crack & Crash o
General Store, se apuran los últimos compases, copas y combinados.