Historia
Se podría decir que la ría y la mar para Bilbao son el hilo conductor de su historia: En tiempos muy remotos, Bilbao era una puebla con un pequeño puerto pesquero a orillas de la margen derecha de la ría, donde habitaban pescadores y labriegos, y tambien alguna familia de linaje. Para proteger el puerto y sus primeras actividades comerciales de las luchas de los Parientes Mayores, el Señor de Vizcaya Diego López de Haro, el Intruso, la nombró Villa en el año 1300. El privilegio más significativo que se le concedió fue el de Alfonso XI por el cual se hizo desviar hacia Bilbao el Camino desde Orduña a Bermeo, con lo que se favoreció el puerto bilbaíno. Aquí comienza a surgir el comercio marino con puertos ingleses, mediterráneos y del norte de Europa e importantes astilleros aumentando la actividad mercantil. A mediados del siglo XV Bilbao consigue ser una ciudad floreciente surgiendo el
Arenal.
Como en otras historias, Bilbao tambien cuenta guerras y batallas, como los motines a raíz del estanco de la sal, la Matxinada (tumultos promovidos por el intento de poner aduanas en los puertos vascongados, libres de ellas por los Fueros), la ocupación francesa de la villa, la Guerra de la Independencia, con la ocupación de nuevo de los franceses, la Primera y la Segunda Guerra Carlista, donde Bilbao -liberal por sus intereses comerciales- se convierte en el objetivo principal por su importancia económica, y la Guerra Civil española. A mediados del siglo XIX llega la industrialización: el resplandor del fuego intenso de los hornos que convertían el hierro en acero se podía ver a varios kilómetros de distancia en la noche. La ciudad crecía vertiginosamente desembocando en lo que se conoce como el Gran Bilbao; una masa de habitantes que se extiende a lo largo de la ría, compuesta en gran parte por inmigrantes. Durante muchos años se identificó Bilbao y sus alrededores como zona industrial, con chimeneas contaminantes y una ría en la que flotaba de todo menos peces. Más tarde, la crisis de los 80 y la desaparición de la industria la convierten en una ciudad deprimida y de difícil recuperación. Pero precisamente esto hace cambiar su rumbo, orientándose hacia una nueva ciudad de servicios.
Poco queda ya de esa ciudad gris, maltratada por la industria y nada atractriva para el turismo. Bilbao, hoy, encuentra un momento de expansión y como el Ave Fenix que resurgió de sus propias cenizas, brilla con una nueva y radiante luz. Los proyectos que se han llevado a cabo hasta la fecha, y los previstos para un futuro resultan asombrosos. El más espectacular sin duda alguna, ha sido el
museo Guggenheim Bilbao, diseño del arquitecto Frank O. Gehry y calificado como un ejemplo de la arquitectura más vanguardista del siglo XX. Este museo, además de acercarnos el arte contemporáneo hasta la puerta de casa, ha traído multitud de visitantes y turistas de todo el mundo. Tambien importante es el trazado del metro ideado por Norman Foster, innnovador y único. Otros proyectos como puentes, hoteles de lujo, tranvías, torres o la limpieza de la ría, serán la nueva fisonomía de una ciudad en proceso de cambio, que está influyendo en el ánimo de sus habitantes que ahora ven el futuro con una nueva ilusión y esperanza.