Introducción
Bilbao es una ciudad rodeada de monte y atravesada por la ría del Nervión, separandola en dos brazos y creando diferentes barrios con personalidad propia, en los cuales el estilo de gente que los habita queda influido por su entorno.
Para llegar al barrio de Deusto, puedes cruzar bien sea el puente de Euskalduna o por el antiguo puente de Deusto, que podía verse elevar hace años para dejar paso a los enormes barcos que navegaban en las aguas del Nervión. Es una zona tranquila para vivir y en realidad está a dos minutos del centro de la ciudad si vas en metro. Fue creada como barrio obrero, por eso muchas de sus calles no tienen gran atractivo arquitectónico. Destaca por la prestigiosa
universidad de Deusto, donde han estudiado personajes tan famosos como el banquero Mario Conde o el presidente del Partido Nacionalista Vasco, Javier Arzalluz. Lo que sí tiene es un alegre ambiente estudiantil, con muchos bares, cervecerías y pubs que los estudiantes disfrutan hasta el amanecer. En esta misma orilla de la ría se encuentra el barrio de Uribarri al cual puedes acceder por la pasarela de Calatrava o cruzando el puente del ayuntamiento. Es un barrio residencial muy centrico situado en una de las riberas más bellas de la ciudad, donde se encuentra el
ayuntamiento con su paseo del Campo Volantín. Mucha gente toma aquí el
funicular para ir al monte Artxanda, desde donde puedes contemplar Bilbao a vista de pájaro, respirar aire puro y almorzar en cualquiera de los restaurantes o en los merenderos de sus campas. Algo más elevado y separado del centro se encuentra el barrio de Begoña, con su querida
basílica a la que los bilbaínos devotos van a visitar a la
amatxo, patrona de Bilbao. Puedes llegar a pie por las
calzadas de Mallona, o si no tienes buena forma física, cómodamente en
ascensor. Desde aquí verás hermosas vistas de la ciudad. Muy cerca está el
Casco Viejo, las entrañas de la ciudad, convertido casi por completo en peatonal. Es una zona llena de vida y de historia, con un entresijo de calles muy animadas por las que dejarte perder y repletas de gente variopinta, donde se pueded comer y beber en cualquiera de sus bares, restaurantes y cafeterías, escuchar los músicos callejeros y comprar en sus innumerables comercios de todo tipo. En fiestas, la Semana Grande-Aste Nagusia inunda toda la ciudad, pero el
paseo del Arenal se lleva la palma, y los fuegos artificiales reflejados en el agua con el
teatro Arriaga de fondo es una estampa que no debes perderte. Al otro lado de la ría está la zona de Indautxu, que es el centro neurálgico y financiero y gira en torno a la
Gran Vía, una avenida de kilómetro y medio de longitud con bellos edificios. Es otra de las zonas más transitadas de la ciudad, con bancos, oficinas y en donde se sitúan las tiendas de renombre internacional. Tambien se encuentra aquí uno de los rincones más apacibles de la villa, el
parque de Doña Casilda, y calles con solera como Ledesma, excelente para ir "de vinos", o Licenciado Poza, desde la cual se puede ver la "otra" catedral, es decir, el
estadio de fútbol de San Mames, no tan espiritual como la
Catedral de Santiago, pero absolutamente devocional a su "sagrado" equipo de fútbol, el Athletic de Bilbao. El barrio de Rekalde está al lado, y aunque no sea tan privilegiado, tiene la fortuna de encontrarse muy cerca del monte Pagasarri, desde donde puedes divisar esplendidas vistas de la cara sur del
botxo (hoyo), y comprobar para quien no lo sepa, por que se le llama cariñosamente así a la ciudad.