Santander no es una ciudad demasiado grande. Sin embargo, la orografía de la zona donde se instaló originariamente y donde posteriormente se fue desarrollando sí que ha condicionado una fisonomía particular, caracterizada por su forma alargada, orientada oeste-este y adaptada al borde norte de la bahía.
Al margen de barrios perifericos hacia donde ha ido creciendo en su necesaria expansión (incluso afectando a municipios cercanos como Camargo y el Astillero), en Santander se distinguen dos zonas bien diferenciadas: el "Centro" y el "Sardinero".
La parte centrica -la más monumental, donde se concentra la oferta comercial, de negocios y servicios- coincide con el eje formado por las calles de San Fernando, Burgos, Jesús de Monasterio, avenida de Calvo Sotelo y paseo de Pereda, junto con una serie de calles adyacentes.
El origen de la ciudad se encuentra en el cerro de Somorrostro, donde se ubica la catedral y donde estuvo en tiempos la vieja puebla amurallada con su castillo. En su entorno están algunos de los edificios más emblemáticos de Santander: el Banco de España, Correos, el Banco Santander, la plaza Porticada, la iglesia de la Anunciación o el ayuntamiento. Allí cerca se encuentran tambien los famosos jardines de Pereda, presididos por la escultura del novelista cántabro. El conjunto formado por el paseo de Pereda y la calle Castelar, completado con el nuevo paseo Marítimo, es una visita obligada para todos los viajeros que se dejen caer por aquí.
Esta zona se caracteriza tambien por tener la infraestructura comercial más importante. A lo largo de una serie de calles, algunas de ellas peatonales, todos los bajos de los edificios están ocupados por un sinnúmero de tiendas donde puedes adquirir de todo o simplemente dejarte llevar de escaparate en escaparate. Las calles citadas, junto con algunas paralelas y transversales (Rualasal, Juan de Herrera, San Francisco, Cádiz, Isabel II o Lealtad) se convierten en un hervidero de gente a lo largo de todo el día.
Un poco más al este, en el entorno de la plaza de Cañadío, se organizan una serie de calles donde se concentra gran parte de la oferta de ocio nocturno, compartida en verano con el Sardinero. Calles como General Mola, Hernán Cortes, Daoíz y Velarde, Peña Herbosa, Santa Lucía o el Sol, así como sus aledaños, están llenas de locales de muy variados ambientes donde podrás tomar un vino con un pincho, una copa tranquila o mover el esqueleto hasta altas horas de la madrugada.
Entre el centro y el "Sardi" (como se conoce popularmente en la ciudad a la zona de playas) hay un área de transición marcada por la avenida Reina Victoria. Es una zona residencial de alto nivel, salpicada de construcciones lujosas como la casa Pardo o el hotel Real.
El Sardinero, por su parte, es la zona de veraneo por excelencia, donde la oferta de alojamientos es más abundante (no en vano hay una avenida llamada de los hoteles), y tambien una elitista área residencial. Su límite sur nos lo marca la Magdalena, con su parque y el palacio Real, y el límite norte Cabo Menor, con el parque de Mataleñas en su cima. Entre ambos se encuentra la Ensenada del Sardinero con cuatro playas que, de sur a norte, se llaman El Camello, La Concha, la Primera y la Segunda. Son ideales para que tomes el sol, te bañes en el Cantábrico y disfrutes de las bellísimas vistas que se ofrecen ante tus ojos. Tienes que darte tambien una vuelta por los jardines de Piquío y por el parque de Mesones, visitar el Casino y recorrer con calma ese inmenso arenal que se abre al mar.
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