Salamanca es una ciudad que tiene la capacidad de enamorar al visitante, y no sólo por la increíble belleza de sus monumentos, de sobra conocida, sino porque disfruta de un excelente ambiente y de una rica gastronomía. Es habitual entre los "charros" disfrutar del tapeo antes de almorzar, para ello nada mejor que visitar los establecimientos ya consolidados, como el Cervantes, en la Plaza Mayor, donde son típicos los pinchos de sus variadas tortillas o las "palomas", cortezas rellenas normalmente de ensaladilla. Otro sitio recomendable para paladear un buen vino de la tierra con un pincho de oreja, morcilla o chanfaina -plato autóctono-, es la Cervecería del Comercio, ubicada en Pozo Amarillo, una calle famosa por sus restaurantes, como Dulcinea o El Jamón, en los que se puede degustar un estupendo cochinillo asado o un plato de cabrito, especialidades de la gastronomía salmantina.
A la hora de comer, existen infinidad de posibilidades en la Capital del Tormes. En la plaza del Corrillo, entre la famosa Plaza Mayor y la catedral, está el restaurante Río Tormes, antiguamente denominado La viuda del fraile, donde se puede saborear una exquisita sopa de cebolla, plato autóctono de la región castellano-leonesa. Otro establecimiento muy conocido es el Mesón La Espada, un pequeño establecimiento ubicado muy cerca de la plaza Mayor y donde la calidad es primordial. En este pequeño local es imprescindible probar la famosa ensalada de marujas, un plato propio que se ha hecho famoso en toda Salamanca y que sólo se puede degustar en primavera.
Siguiendo la ruta gastronómica por el centro, una parada imprescindible es La Bellota Charra, un restaurante en el que puedes degustar todo tipo de productos derivados del cerdo iberico, además de exquisitos vinos de la tierra, como los de las sierras de Arribes y Francia. El visitante tampoco debe olvidar que los vinos de Castilla y León disfrutan de una calidad inmejorable, como el Ribera del Duero, que se puede encontrar en casi todos los establecimientos, como el acogedor Valencia, a 1min de la plaza Mayor, donde es inexcusable la degustación de la sangre encebollada o la lengua empiñonada.
Tras la comida, nada mejor que un cafe, y para ello es un buen sitio La Platea, en la plaza del Corrillo, en donde puedes tomar el sol en su estupenda terraza exterior. Otros establecimientos donde tomar cafe es un verdadero placer son el Capitán Haddock o La Posada de las Almas, dos locales que vale la pena visitar, aunque sólo sea por su decoración rústica e intimista a la vez. Otro estupendo lugar es el Irish Rover, ubicado a 1min de la famosa fachada de la Universidad y decorado como un antiguo teatro.
Al llegar la noche, los salmantinos vuelven a salir de tapeo, y para ello nada mejor que la zona de Van Dyck. Con las estupendas tostas de la Taberna del Peregrino y los pinchos de churrasco, panceta o lomo que poseen casi todos los locales de esta zona, la "ronda" será un placer. En Van Dyck están los restaurantes la Barbacoa La Encina, el Mesón-Asador Las Estrebedes, y El Bodegón. En ellos, las especialidades son los embutidos ibericos, un verdadero distintivo de la gastronomía salmantina, además del cochinillo asado y las carnes de ternera morucha a la brasa.
Por último, para tomar copas nada mejor que la zona de Gran Vía. Infinidad de locales celebran fiestas habitualmente, con ofertas para que la noche sea más económica. En el Savor podrás disfrutar de la mejor música latina y en El Callejón oirás música española hasta altas horas de la madrugada. Ya en otras zonas, tambien son conocidos Camelot y Morgana, dos discotecas que ofrecen buena música y donde la noche es joven.
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