Restaurantes y bares
La estrella de la cocina toledana es la caza, pues la provincia es el corazón cinegetico de España, negocio que mueve cada año cifras multimillonarias. La autóctona perdiz roja es la pieza más codiciada entre la caza menor y con ella se elabora el plato más famoso de la ciudad, la perdiz a la toledana (cocida a fuego lento con cebolla, ajo y laurel), aunque tambien puede degustarse en escabeche (adobo con vinagre, hierbas aromáticas y especias) que permite tomarla fría.
En cuanto a la caza mayor, venados, jabalíes, gamos y corzos tienen en la provincia importantes hábitats y son tambien parte principal del arte culinario de toledano. Con estas especies se preparan estofados, asados y sabrosos embutidos.
En Toledo, como en otros lugares de España, antes de sentarse tranquilamente a la mesa (se necesitan al menos dos horas) para degustar estos platos, es costumbre tomarse una cerveza o un vaso de vino acompañado de una tapa, a veces en el mismo restaurante si tiene barra o en otros lugares. La mayoría de las cervecerías están concentradas dentro del recinto amurallado, aunque tambien hay buenos bares de tapas en los barrios extramuros. Es el caso de El Pasito o
La Cepa Andaluza.
En el 2000, la Asociación Provincial de Hostelería organizó las Primeras Jornadas de la Tapa durante dos fines de semana consecutivos. Así, a lo largo de tres rutas distintas (casco histórico, Santa Teresa y avenida de Europa) y por EUR 2, se podían probar cazuelitas de venado a la plancha, chorizos a la sidra, embutidos y queso manchego, que es una de las joyas de la gastronomía española y tiene Denominación de Origen (sello de calidad y autenticidad). Otras tapas que no debes perderte son la cecina de venado (carne embutida secada al aire y aromatizada con oregano) y las carcamusas (carne de cerdo o ternera con tomate y guisantes), que preparan deliciosamente en
Ludeña.
Ahora bien, si lo que deseas es probar la cocina tradicional toledana, tienes que acudir a restaurantes con solera como
Venta de Aires, abierto hace más de 100 años y donde la perdiz a la toledana es la especialidad de la casa, o a
Adolfo, con propuestas novedosas en torno a la caza, y a
Casa Aurelio. Las judías con perdiz o con liebre, asados de cordero y cochinillo, venado con setas, carnes a la piedra o al ladrillo, pisto manchego (guiso de tomate, primiento y cebolla) y pote (ensalada de pimientos rojos) son algunos de los platos más sobresalientes. Tambien puedes comer pescados muy frescos, a la sal o en distintas salsas. En los postres no puede faltar el mazapán, elaborado con almendra y azúcar, y aunque su procedencia es discutida, parece ser que su origen es árabe.
Con todos estos platos es obligado tomar un vino de la tierra, bien de Toledo o de otros puntos de Castilla-La Mancha, región muy productora de caldos que contiene cinco Denominaciones de Origen: La Mancha, Valdepeñas, Mentrida, Almansa y Jumilla. A ellos hay que añadir los vinos del Dominio de Valdepusa, elaborados selectamente por el marques de Griñón en su finca de Malpica de Tajo.
En lo que respecta a restaurantes de comida extranjera, Toledo tiene poca oferta. De los escasos restaurantes italianos,
Mille Grazie es muy bueno. Por la noche y para una cena rápida, lo mejor es comer pulgas (pequeños bocadillos) de muchas variedades que
La Abadía prepara magistralmente.
Desde el jueves por la noche el casco histórico se convierte en un hervidero de jóvenes universitarios que abarrotan las calles y toman copas a la puerta de los locales (motivo frecuente de quejas por parte de los vecinos). En la calle Alfileritos, inmediaciones del
alcázar,
plaza de Zocodover, plaza de San Justo y
Santo Tome se concentra la movida, en lugares como
El Gallo,
Pícaro y
Garcilaso. La noche termina en las discotecas
La Ronda,
Zaida o
Sithon's, los locales que cierran más tarde.