Si te dispones a conocer Toledo, cálzate las zapatillas de deporte y toma aire. El casco histórico es un enrevesado conjunto de calles estrechas y empinadas, un plano imposible de memorizar en poco tiempo, un magnífico laberinto situado en un cerro sin estructura alguna. Llegar a Toledo es enfrentarte a una ciudad imperial en donde casi cada piedra puede contarte una historia de siglos. Pero, no pretendas dividirla racionalmente, sólo hay dos zonas bien diferenciadas: el casco histórico y los barrios nuevos, que quedan separados de la parte antigua por las murallas, cuyo acceso principal es la puerta de Bisagra.
Cruza dicha puerta y accederás al impresionante casco histórico. Al momento percibirás un ambiente especial, en el que la historia se mezcla con la modernidad de edificios actuales. Una mezcla que puedes comprobar en la plaza de Zocodover, antiguo mercado callejero que hoy es centro neurálgico de la ciudad. En ella se combina la arquitectura de los portalones que rodean el recinto con los establecimientos hosteleros, instalados bajo románticos arcos. En los alrededores puedes visitar la calle Comercio, donde se concentra el mayor número de tiendas, así como locales de artesanía típica toledana.
Desde la plaza de Zocodover se abre la cuesta que conduce directamente al alcázar, fortaleza militar levantada por Alfonso VI despues de la Reconquista. Hoy, es sede del museo del Ejercito y de la biblioteca Regional y, a pesar de su aspecto sobrio y pesado, su magnificencia es indiscutible. Desde Zocodover, y a traves del Arco de la Sangre, llegarás al museo de Santa Cruz y al mercadillo (los martes), cuyo emplazamiento es una gran superficie de tierra desde la que se divisan bonitas vistas del río Tajo.
Retomando la calle Comercio, se inicia un camino hacia la catedral, pasando por la estrecha y bulliciosa calle Hombre de Palo, que comparte con la anterior el carácter comercial, con numerosos establecimientos y restaurantes que se reparten por doquier. Al final, hay un cruce y si optas por la calle de la izquierda llegarás a lugares de interes como el palacio Arzobispal y la catedral, de estilo gótico y una de las más importantes del país y de Europa, debido a su majestuosidad arquitectónica. Ambos monumentos se hallan en la plaza del Ayuntamiento, en donde podrás disfrutar del estilo renacentista de la Casa Consistorial.
Si, por el contrario, continúas por Hombre de Palo, accederás a la calle Trinidad, una empinada cuesta que desemboca en la plaza del Salvador, lugar de recreo para toledanos y turistas, sobre todo, en los días de sol. Está muy cerca de una de las calles más populares de Toledo: Santo Tome, peatonalizada debido a la masiva afluencia de personas. Aquí se sitúan tiendas de artesanía y algunos restaurantes, además de bellos edificios, como el palacio de Fuensalida y la Casa del Greco. Puedes seguir callejeando por esta zona y recrearte con el arte, el paisaje, la historia y la religión. Desde Santo Tome accederás al museo taller del Moro y desde ahí al paseo del Tránsito, uno de los miradores más bonitos de Toledo, para contemplar el paraje conocido como El Valle, donde se divisan los cigarrales, las casas de campo típicas de Toledo.
Al otro lado de las murallas, fuera ya del casco histórico, te encontrarás con el nuevo Toledo; aunque en algunas partes, como la Vega Baja, se conservan los restos del circo romano, mientras que en el barrio de las Covachuelas parece ser que está enterrado el teatro romano. Al margen de estos vestigios, están los barrios de Buenavista y de la avenida de Europa, donde el atractivo para el visitante es comercial y de ocio.
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