Restaurantes y bares
El abanico de posibilidades para pasarlo bien en Ibiza es mucho más amplio de lo que uno pueda imaginarse ya que, además de las populares y gigantescas discotecas, hay una buena selección de bares de copas en los que es más sencillo comunicarse -sin que la música perfore los tímpanos- mientras se bebe algo. Las zonas de marcha, alejadas de las discotecas, se concentran en el puerto de Ibiza -tambien conocido como "La Marina"- y el West End de San Antonio. Sobre el primero, hay que decir que está plagado de pequeños bares y que cada uno de ellos es, en sí mismo, un mundo aparte. Suelen ser locales pequeños, decorados con muy distintos motivos y con copas a un precio más que razonable (todo lo contrario que en las discotecas, donde la bebida se cotiza a precio de oro). Las noches de verano se llenan de gente, atraídos tambien por los restaurantes típicos y el mercadillo hippy cercano. Sobre el West End, lo mejor es dar algunas advertencias: en esta zona suelen campar a sus anchas los "hooligans" (apelativo que reciben los turistas ebrios) que, cada noche del verano, llevan de cabeza a la policía debido a los altercados que provocan. No es extraño, puesto que aquí es donde se gestaron cosas tan curiosas como los pub-crawls, es decir, excursiones organizadas por todos los bares del pueblo (que son muchos) con la condición de consumir, como mínimo, una copa en cada uno de ellos. A pesar de todo, hay que aclarar que ir a tomar una copa a alguno de estos locales no significa meterse en líos. De hecho, es recomendable visitarlos, aunque sólo sea como experiencia antropológica. Un ejemplo de estos locales puede ser el
Ground Zero, abierto no hace muchas fechas y que suele estar muy concurrido. Ibiza tiene fama de ser, junto a la localidad catalana de Sitges, uno de los destinos preferidos para los gays de Europa, lo que da idea del aperturismo de esta ciudad. Lo cierto es que en la isla hay varias zonas de marcha enfocadas a estos turistas que no son, ni mucho menos, un gueto. Por ejemplo, en el puerto de Ibiza nos encontramos con la Calle de la Virgen, en la que se han agrupado unos 30 bares de los que cuelga la bandera multicolor, símbolo del colectivo, como el
Bar Teatro y
Dome. Tomar una copa en cualquiera de ellos es bastante recomendable para todo el mundo, puesto que el espectáculo de las dragqueens -que pasean arriba y abajo de la calle, ataviadas con plumas, boas y tacones de 40 centímetros- es irrepetible.
En cuanto a la restauración, hay que explicar que la cocina ibicenca tradicional convive en perfecta armonía con la internacional. El boom turístico que vivió esta isla en la decada de los 60 hizo que las pizzerías, hamburgueserías y demás se multiplicaran por diez. La isla puede presumir ahora de ser una zona en la que pueden degustarse platos de muchos puntos del planeta y, como muestra,
La Vaca Argentina y
Tijuana, que representan las tendencias gastronómicas argentina y mexicana respectivamente. A pesar de todo, es imprescindible comer, aunque sólo sea una vez durante las vacaciones, alguna de las especialidades culinarias de la isla, como el "
sofrit pagès" o el "
bullit de peix" o la "borrida de rajada", sin olvidar los postres típicos, como el "flaó" y la "graixonera". Ibiza tambien tiene una amplia oferta de bares de tapas, como
Scenicus o Sa Fonda. La variedad de restaurantes en la isla es increíble y seguro que encuentras uno apto para tu bolsillo. Algunos de los mejores restaurantes están un poco alejados de los núcleos urbanos, así que conviene arriesgarse y coger un taxi para probar las delicias gastronómicas de alguno de estos locales. Muchos de estos recintos tienen la particularidad de disfrutar de unas vistas sorprendentes del Mediterráneo, y es que el mar imprime un carácter especial a la vida cotidiana ibicenca.